¡La despedida de Fernando Bustos!

La historia de Fernando Bustos, jugador cruzazulino que tuvo un trágico final.

Allá, por el rumbo de Portales, en la Ciudad de México, nació un futbolista con unas cualidades extraordinarias. Llamado en sus inicios "El Cordobés", como el famoso torero, por la forma de quitarse las embestidas, en este caso de los rivales. Este jugador, ambidiestro, de remate potente, tanto con cabeza como con los pies, de un dribling endemoniado y que peleaba cada balón con enjundia, como si de esto dependiera la vida, tenía por nombre Fernando Bustos. Fernando, inició su carrera en el Cruz Azul cuando este equipo todavía se encontraba en la Segunda División, allá por 1963. Jugando siempre por el sector derecho, Bustos desboradaba con una facilidad increíble, y de igual forma mandaba centros precisos, además de que también marcaba goles de gran manufactura. Fernando jugaba en un equipo de barrio, llamado Unión Obrera, en donde –por mucho- era el elemento que más destacaba. Quien lo veía jugar, siempre le aconsejaba lo mismo:  "Vete a probar a algún equipo profesional, te estás desperdiciando en el llano" Bustos lo intentó, recorrió diferentes lugares, buscando un lugar, con la idea siempre presente de hacer de esto una profesión y sacar a su familia de la pobreza en la que vivían. Pasó de un equipo a otro y las respuestas eran diversas "Eres muy pequeño", "Juegas bien, pero te falta fuerza", "Si estuvieras mejor comido, otra cosas sería, pero..." Fue, finalmente en 1963, cuando se fue a probar al pueblo de Jasso, Hidalgo, al equipo que comenzaba a ser una sensación en Segunda División: El Cruz Azul. El entrenador del equipo, el húngaro Jorge Marik, lo vio jugar y quedó maravillado. Era el hombre que le faltaba por la zona derecha. Alguien que desbordara sin preocuparse, descarado, buen centrador. ¡Sin duda, ese era Fernando! Su debut fue marcado por la suerte, el titular, "Potro" Gutiérrez, se lesionó antes del partido y aunque no era grave, Marik decidió que el recién llegado debutara. Fernando, fue llamado a calentar ¡Sabía que entraría! Y se dispuso a jugar como lo hacía en el llano.  Aquel día 22 de diciembre de 1963, ante Tepic,  Bustos dio un gran partido y aún cuando el equipo perdió 2-1, Marik sabía que tenía un genial jugador entre sus manos. Gutiérrez siguió jugando aquella temporada, pero poco a poco Bustos se hizo de la banda derecha y hacia el final de la temporada, ya era el jugador titular del Cruz Azul, sentando al "Potro" para siempre. Fue tal la celebridad alcanzada por Bustos, por su buen futbol, que estando aún en Segunda División, la prensa comenzó a ocuparse de él y fueron varios los reportajes que hicieron que este jovencito de 19 años saltara a la fama. En su primer año, tuvo la fortuna de ascender con el equipo Celeste y de ahí en adelante, escribió una gran historia de la mano del equipo. Cruz Azul jugaba bien y ganaba, sorprendiendo a muchos y por tanto haciéndose de muchos aficionados. Fernando, crecía a la par, metiendo goles, dando pases, sorprendiendo a medio mundo. Con Cruz Azul, Fernando logró la liga en los torneos 1968-1969, México 70, el Tricampeonato de 1971-1972, 1972-1973 y 1973-1974, además de una Copa, dos Campeón de Campeones y 3 de CONCACAF. Buscando ganar un poco más antes del retiro, Bustos jugó la temporada 1976-1977 con el Atlético Español, equipo que tenía un par de años buscándolo, pero regresó a La Máquina al año siguiente, en la temporada 1977-1978. Él sabía que ese no era solo su equipo ¡Era su vida!... ¡Jamás debió salir de ahí!. Las lesiones se hicieron presentes entonces, por lo que, jugando ya muy poco, fue nuevamente Campeón de Liga en la temporada 1978-1979, Su último partido lo jugó en día de  Reyes, el 6 de enero de 1979 ante el Guadalajara, al que Cruz Azul goleó 4-1. Fue una brillante despedida, en un marco espléndido, más de 50 mil aficionados aplaudiendo al diminuto bombardero. Bustos anotó el primer gol, puso el pase para el segundo y logró la atención de todos los presentes, cuando abandonó el terreno de juego, para ser ovacionado, mientras daba la vuelta olímpica rodeado de niños. El gol de Fernando ocurrió al minuto 33: Marín despejó hasta "El Cháplin" Ceballos, quien cruzó al otro lado a donde estaba Rodolfo Montoya, quien de cabeza se la puso a Bustos y este, con su acostumbrada gambeta, en un movimiento, fusila al arquero tapatío. Dos minutos más tarde, Bustos recibe un pase dentro del área enemiga, sale por su acostumbrada parcela derecha y centra por donde entraba Horacio López Salgado, quien logra el segundo. Ya caerían los otros, pero eso no era lo importante de aquella tarde. Recién comenzaba el segundo tiempo y al minuto 47 se anunció por el parlante el cambio, salía Bustos y el silbante Domingo de la Mora, en un buen gesto, detuvo por unos instantes el partido, mientras Fernando daba la vuelta olímpica, aclamado por los presentes.

Fernando Bustos quería dedicarse a su familia. Esa era su meta. Pero, el destino a veces nos tiene una sorpresa en el camino y nada se puede hacer al respecto. Pocos meses más tarde de su retiro, el 23 de septiembre de 1979, cuando regresaba de Ciudad Sahagún, en la carretera México-Querétaro, a la altura de Tepeji del Río, Fernando tuvo un trágico accidente, cuando una pipa de Pemex, le dio alcance por detrás, proyectando su camioneta Fairmont en contra de dos automóviles, teniendo múltiples fracturas. Fue llevado al hospital y sobrevivió algunas horas.  Murió muy joven. Apenas contaba con 33 años. "A la edad de Cristo" titularon algunos diarios...

Mi twitte: @CarlosCalderonC

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