Perdiendo Oportunidades

Cuando se anunció el año pasado que Sauber había tomado a Esteban Gutiérrez como una especie de becario para que trabajara de cerca con el equipo y se fuera familiarizando con este acompañándolos...

Perdiendo Oportunidades

Cuando se anunció el año pasado que Sauber había tomado a Esteban Gutiérrez como una especie de becario para que trabajara de cerca con el equipo y se fuera familiarizando con este acompañándolos al mayor número de carreras posible y con miras a su probable integración futura como volante, me dio mucho gusto porque en cierta forma, ya teníamos a un piloto en la Fórmula Uno.

Esteban se había ganado ese privilegio gracias a su participación en la Fórmula BMW, que vio coronada con el campeonato europeo de la categoría en su temporada inaugural del 2008. Sus constantes visitas al podio no pasaron inadvertidas para mucha gente importante del medio y especialmente para Mario Theissen, entonces cabeza de BMW Motorsport, quien seguramente fue factor para que Sauber arropara a Gutiérrez cuando llegó el momento.

No obstante que su paso por la Fórmula 3 Europea no fue, ni con mucho, reflejo de lo que había logrado en la juvenil categoría monomarca, camino a su conquista de la GP3 en también su campeonato inaugural, fue reclutado por Sauber F1. Además, Peter Sauber es un viejo lobo de mar y seguramente ya había detectado que Gutiérrez cargaba un patrocinio muy notorio, uno que hacía ya un buen tiempo se había convertido en apetitoso blanco de la comunidad internacional del Automovilismo Deportivo.

En ese momento, Sergio Pérez estaba luchando por sobresalir en la GP2, en un año que significaba su ascenso a la Fórmula Uno o el final de un sueño largamente acariciado. Ya sabemos que finalmente después de grandes dificultades que tenían al piloto al borde de la desesperación, especialmente después de la carrera de España, llegó Mónaco y le dio un giro de 180 grados a su situación.

Sus actuaciones, principalmente en Mónaco y el Hockenheimring, convencieron a sus auspiciadores y a la atenta comunidad de la F1, que el piloto mexicano estaba listo para dar el salto a la Máxima Categoría.

¿Pero a que equipo? No obstante que la capacidad económica que lo apoya es bienvenida en cualquier lugar, la Fórmula Uno es un mundo aparte con sus propias reglas, complicados intereses y en sus altas esferas, cuidadosa de quien accede a sus más importantes espacios.

En ese momento, solo Virgin y HRT podrían abrir las puertas a una inversión que apoyara la integración de un novel piloto a sus filas; Lotus tiene como dueño a un hombre que como los más altos directivos de otros equipos, voltea a ver más las capacidades de sus pilotos que los dólares que los pudieran acompañar. Hay credibilidades y prestigios que cuidar.

Más adelante conocimos que Williams y Renault podían haber sido alternativas, una por haber perdido súbitamentepatrocinadores importantes –por ende indispensables recursos económicos- y otra por haber caído en manos de un hombre cuyo Dios es el capital.

Pero he aquí que un jovencito regiomontano, talentoso, inteligente, decente y bien educado, ya tenía abierta una puerta en el equipo Sauber y como fruta madura había sido recogido por una promoción cuyas cabezas decidieron que el camino del arado, la siembra y el cuidado para hacer crecer era demasiado largo, costoso y problemático y que subirse a un tren encarrilado era definitivamente más práctico.

Esa puerta finalmente se abrió para Sergio Pérez y en algún momento, Esteban Gutiérrez quedó o fue convencido de que su futuro estaba asegurado y su momento llegaría.

Equilibrados los intereses y las posiciones, Sergio se convirtió en piloto titular del equipo y Esteban fue designado piloto de pruebas y de reserva. Lo primero básicamente un membrete y lo segundo la posición menos deseada porque si bien apunta a oportunidades, siempre serán estas a costa de la exclusión, separación o imposibilidad de otro piloto para mantener su asiento.

Pero así son las cosas y por más decencia y escrúpulos que se tengan, se tiene que aceptar porque son parte de la esencia del deporte.

Esteban había recibido, como premio a su campeonato en la Fórmula BMW, la oportunidad -como Pablo Sánchez López con Ferrari-, de probar un BMW Sauber de F1. También como sucedió con Pablo, la actuación de Esteban fue reconocida y aplaudida.

Ya como piloto de pruebas y reserva de Sauber F1, probó en Abu Dhabi en noviembre del año pasado haciendo un magnifico papel entre los jóvenes talentos que recibieron la oportunidad y esto fue reconocido por James Key, director técnico del equipo.

Pero ahí quedó todo. Ni en las pruebas de pretemporada, ni tomado en cuenta como Nico Hulkenberg en Force India o Daniel Ricciardo en Toro Rosso para rodar los viernes de Gran Premio, especialmente en aquellos que no tienen incluido en su programa a la GP2 que está corriendo; Esteban, el otro piloto mexicano en la F1, parece no tener ni oportunidad de prepararse en un simulador.

Es entendible que el piloto novato del equipo deba rodar lo más que se pueda, pero Esteban podría tomar el asiento de Kobayashi los viernes por la mañana. De otra forma, cómo quieren que pueda estar preparado para hacer lo que se supone debe hacer.

Me extraña que con la experiencia que tiene Peter Sauber, no haya considerado que podría llegar el momento en que necesitara a su piloto de reserva.

Finalmente, solo ellos saben que es lo que quieren o les conviene, pero me parece una verdadera incongruencia, primero otorgar puestos de membrete y segundo, no dar oportunidad a ese piloto de membrete la posibilidad de dejar de serlo.

Después del terrorífico accidente que tuvo Robert Kubica en Canadá, recibió en BMW Sauber su oportunidad un tal Sebastian Vettel, quien apenas incursionaba en la World Series by Renault y en Hungría recibió la suya Jaime Alguersuari, quien también corría en la WSR.

Ambos, aun con el escepticismo y preocupación de casi todo el Paddock, dieron buena cuenta de si mismos. Esperemos que a Esteban Gutiérrez no le sigan haciendo perder oportunidades.

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