Éxito sin final

Si lo que vive la afición de Rayados fuera un sueño, no hay duda que muchos en la Sultana del Norte preferirían no despertar y permanecer dormidos por mucho tiempo.

Si lo que vive la afición de Rayados fuera un sueño, no hay duda que muchos en la Sultana del Norte preferirían no despertar y permanecer dormidos por mucho tiempo. Una vez más el conjunto albiazul sacó la fortaleza en los momentos importantes, y con el empate de este miércoles se apuntó su cuarta final bajo el mando de Víctor Manuel Vucetich en 27 meses de sociedad. El sabor victorioso asoma ahora en el terreno internacional, dejando en el camino al Cruz Azul en la Liga de Campeones de Concacaf. Es cierto, la competencia de la Confederación no ofrece mayor lustre y sigue siendo desairada por muchos. Pero siendo el camino oficial para triunfar en la zona a la que pertenece México, no hay duda que el equipo está en la ruta de la supremacía, y aún sin conocer la derrota después de 10 encuentros. Anoche en el Azul el conjunto norteño se guardó su mejor futbol y hasta su mejor actitud, pero la experiencia exitosa volvió a contagiarlo de la estrella que se necesita para trascender. No fue por amplio margen, pero sin duda en el balance de 180 minutos perfila mejor el cuadro regiomontano. El penal de Basanta es una jugada demasiado delicada y dará mucho de qué hablar. Inicio diciendo que para mí no era penalti –habría 50 por partido-, y si se hubiera marcado en contra del Monterrey hoy habría muchos aficionados regios furiosos contra Francisco Chacón. Pero a la vez es obvio que existe un contacto ligero –no empujón- de Waldo Ponce sobre el defensa regio, y según el reglamento eso avala al silbante para la pena máxima, aunque lo tachen de rigorista. Discusión para largo. Lo que sí no tiene discusión es que Monterrey sigue abrazado al camino de triunfo, y está a 180 minutos de inscribirse en el máximo escaparate al que puede aspirar. Vucetich suma seis finales en su carrera y nunca ha perdido una sola, por lo que luce como el amplio favorito ante el Real Salt Lake. Y si logra ese boleto -el Mundial de Clubes-, el sueño que mencioné al principio viajaría a codearse oficialmente con los mejores del planeta. Más cerca, nunca.

EL DARWINGATE

El caso ha sido digerido a lo largo de la semana, pero no podía irme sin mencionar puntos que me parecen importantes. La semana anterior hablé de la cultura de la trampa que rige en nuestro país. No comulgo con criticar a los compañeros de profesión, pero sigo sorprendido con el argumento que han dado algunos –principalmente ex jugadores que hoy trabajan en los micrófonos- para justificar la acción. “Lo que pasa en la cancha se queda en la cancha” ó “ahí adentro se dicen cosas peores”, han sido algunas de las voces que quieren enterrar el tema. Para mí es muy claro. El racismo no se justifica con nada. Desde la Primaria te enseñan que existe algo llamado Constitución, y que nada ni nadie está por encima de ella. Y que la igualdad es algo primordial en esa Carta Magna, que hoy se pisotea con pretextos de falsa hombría.

Así es que el Darwingate está inconcluso porque: 1.- La Federación – y no el club protestando- debiera ser la primera en investigar el caso a fondo. 2.- Nada justifica la reacción de Darwin, pero si existió racismo la sanción debe ser aún más ejemplar para el culpable. 3.- Y si no existió racismo, el jugador que lo denuncia no puede quedar impune. Debe castigársele aún más por mentir con un tema tan delicado.

Como se ve en cualquiera de los tres puntos la Federación está demasiado light, yéndose a la fácil y evadiendo su responsabilidad. Tampoco la solución pondrá fin a las desigualdades que se dan en México, pero sentará un precedente de cosas que no deben ocurrir en un campo de futbol. Y recalco, no porque en la cancha ‘se digan cosas peores’ podemos callarnos cuando eso ocurre. Si esos insultos se dicen para desestabilizar a un rival, estamos dándole el peor ejemplo a nuestros niños, a quienes no tendríamos cara para pedirles que se defiendan cuando alguien los humilla. Un error no puede lavar otro, y la Femexfut está por dar su testimonio en cultura de la legalidad.   EL 'CLÁSICO' SOCIAL

El sábado en el Tec se dará un duelo que no llega a ser un Clásico, pero que sí envuelve un poco más que un partido promedio. Santos buscará lavar un poco el orgullo y meterse a la pelea por la Liguilla visitando a los Rayados. Algunos medios en Torreón hablan del choque como Clásico emergente. Definitivamente no lo es. Para que exista un Clásico la rivalidad debe ser compartida, y es un hecho que en el panorama albiazul ese sitio lo ocupa únicamente Tigres. Pero aún así es necesario entender el origen de este presunto antagonismo, y se da en el campo social. Torreón vivió su despegue industrial en las décadas de los 80’y 90’s, y su punto de referencia más inmediato fue Monterrey. Ahí nació una disputa de contratos con empresas internacionales, donde cada plaza vio en la otra su contrincante para los negocios. Regios y laguneros se enfrascaron en una batalla de productividad, figurando internacionalmente como dos plazas muy competitivas en el ramo manufacturero. Las dos ciudades tuvieron vencedores y vencidos, delineando ramos como el metal-mecánico, el textil y el de los lácteos como hoy los conocemos a nivel nacional. Hoy sus habitantes comparten un mismo espíritu emprendedor y una cultura laboral muy fuerte. Esa similitud dio el origen de la rivalidad de la que hablan algunos. Pero en el futbol esa etiqueta de Clásico sigue quedándole grande al partido. Ni la final de diciembre llegó a alterar ese orden. Lo que sí es un hecho es que los Rayados-Santos suelen ser partidos muy entretenidos, y este sábado no tiene por qué ser la excepción. Y si se mantiene el alto nivel futbolístico, que así se quede. Mejor que nunca sea un Clásico.

TIEMPO EXTRA

El domingo en CU se dará el partido que para mi gusto, por futbol, debería acaparar los reflectores de la jornada. Pumas y Tigres definirán en el Pedregal la cima de la tabla, en una franca probadita de la próxima Liguilla. En Guadalajara, Chivas y América darán otro episodio del que para un servidor es el Clásico más forzado del futbol mexicano. Me sorprendería gratamente si en el flamante Omnilife hay mejor nivel futbolístico que en el añejo Olímpico Universitario.

Twitter: @oscaradrian_vzz

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