La Baja 500 2007, todo un éxito

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MEDIOTIEMPO | autocosmos.com.mxJunio de 2007

  • Larry Ragland y Brian Collins, los ganadores

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La tradicional Baja 500 que se corre entre el inclemente sol y la volátil arena, nos recordó a aquellos hombres y mujeres que todavía hacen las cosas por el reto que significan en sí mismas, y no por un incentivo económico o grandes despliegues mediáticos.

La Baja 500 le da un premio de $1,000 dólares a aquél que la conquista, siendo que el o la gladiadora que osan participar invierten a veces hasta 2.5 millones de dólares en el desarrollo de sus máquinas y en la formación de los equipos que hacen de esta carrera una realidad.

Esta competencia, en la cual las Volkswagen Touaregs Diesel participaron por primera vez, tenía el atractivo de ver si las camionetas con este tipo de combustible batirían a los invencibles mounstruos de 500 caballos de poder o más por un lado, y por el otro, saber si terminarían o no una competencia que tiene una duración total de 20 horas desde que sale el primer vehículo hasta que llega el último.

Los y las pilotos que participan aquí, en su mayoría de origen norteamericano, vienen a disfrutar de una carrera que les sirve de práctica para el Paris-Dakar y vienen a probarse a sí mismos, aun sabiendo que pueden quedarse en el camino.

Nadie sabe lo que depara la noche en medio de los cerros y en medio de los marcianos paisajes del desierto.

¿Existe un mayor reconocimiento que el abrazo de los familiares y de los coequiperos al final de una jornada?

Es bueno saber que hasta el momento existe algo lejos de la prostitución comercial que sirve para unir a una ciudad, Ensenada en Baja California Norte, en una fiesta multinacional en donde mexicanos, americanos y mexico-americanos se mezclan, comparten, lloran, sufren, se ayudan y hasta ganan juntos.

Es una muestra de que a pesar de las diferencias idiomáticas y genéticas, ambos pueblos podemos convivir persiguiendo los mismos objetivos.

Los ganadores en esta edición, repitiendo el galardón obtenido en otras fechas de esta categoría, fueron Larry Ragland (Cave Creek, Ariz), y Brian Collins (Las Vegas) que lograron completar las 424.22 millas (800 kilómetros aproximadamente) en nueve horas con 10 minutos y 58 segundos, promediando 90 kilómetros por hora (debemos recordar que 95% de la carrera es a través de brechas tan estrechas como las del mundial de rallies) a bordo de una Chevy, Silverado.

Las dos camionetas de Volkswagen, impulsadas por un motor de cinco cilindros en línea, 2.5 litros y 285 caballos de fuerza con 400 libras-pie de torque, llegaron en undécimo (esta fue su primera carrera) y décimo octavo lugares, muy honrosos si tomamos en consideración que para esta justa arrancaron 492 participantes.

Lo más relevante aquí, es que ambas camionetas recorrieron los 800 kilómetros con un solo tanque de combustible diesel, la primera en 10 horas con 38 segundos y la segunda 10 horas, 18 minutos y 44 segundos.

Durante la llegada, los familiares de los competidores corrían para abrazar a los pilotos que, en muchos casos, bajaban de sus camionetas, motocicletas o cuatrimotos, en estado de shock. Algunos no podían ni siquiera abrir las manos después de haber conducido por más de 10 horas seguidas y otros bajaban con rostros que se asemejaban a Don Quijote de la Mancha tras una encarnizada lucha contra los molinos de viento.

Honor a quien honor merece e independientemente del lugar de llegada, el trabajo en equipo y la voluntad de quienes arriesgan sus vidas para alcanzar el objetivo de decirse a sí mismos "lo logré", es una sensación difícil de expresar con palabras pero lo sificientemente fuerte como para escribir la siguiente página en el libro de la vida.

Para nosotros, los que realizamos la cobertura con todos los recursos, incluyendo helicópteros para seguir a los vehículos en ruta, nos dimos cuenta de que el espíritu y la fraternidad de los hombres y mujeres de la Baja 500, es el que debería motivarnos a todos en nuestro andar cotidiano.

Para algunos fue un reto personal y profesional, para otros un laboratorio de pruebas para retos mayores, para el público, la oportunidad de ver una carrera de larga duración única en su tipo por el simple gusto de hacerlo y para Volkswagen, el poner en tierras mexicanas de la frontera norte, que si bien cubiertas de polvo y espinas, dos vehículos con combustible alternativo (diesel) en aras de lograr promover estos desarrollos en nuestro país, cuya repercusión ambiental será muy significativa en el largo plazo.

Bien por Ensenada, un aplauso de admiración a todos los que corrieron la carrera y un "enhorabuena" para Volkswagen por atreverse a dar ese salto que a veces resulta "un pequeño salto para una marca, pero a largo plazo será, un gran salto para la humanidad".

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[autocosmos.com.mx/mt]

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