Fisker Karma, no todos los vehículos híbridos son aburridos

El Karma es un vehículo de cuatro puertas y cuatro plazas con tintes deportivos pero amigable con el medio ambiente.
El Karma es un vehículo de cuatro puertas y cuatro plazas con tintes deportivos pero amigable con el medio ambiente.
 El Karma es un vehículo de cuatro puertas y cuatro plazas con tintes deportivos pero amigable con el medio ambiente.
Ciudad de México -
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El Karma es un vehículo de cuatro puertas y cuatro plazas con tintes deportivos pero amigable con el medio ambiente; para impulsar la tracción trasera cuenta con dos motores eléctricos que generan 300 kw (408 CV), con un par de de 1300 Nm, que están ubicados en la parte trasera del automóvil.

Cuenta con un motor de gasolina turboalimentado de 2.0 litros y 260 CV que actúa como generador  para recargar las baterías cuando se están terminando o cuando se activa el modo de conducción SPORT y se requiere de más potencia.

Las dos paletas con las que cuenta el Karma detrás del volante son para cambiar el modo de conducción, este puede ser STEALTH para un modo de manejo económico o SPORT que es donde el motor de gasolina actúa y brinda de mayor potencia al coche tanto en torque como en velocidad máxima. En modo STEALTH, (cuando únicamente funcionan los dos motores eléctricos), el Karma tiene una autonomía de unos 80 km, con una velocidad máxima de 153 km/h. Una vez agotadas las baterías, el motor térmico entra en funcionamiento para activar el generador eléctrico y que el coche pueda seguir circulando. En modo SPORT, con los motores eléctricos y el térmico funcionando a la vez, el Karma puede recorrer unos 480 km y es capaz de alcanzar 200 km/h de velocidad punta. La aceleración de 0 a 100 km/h es igual en ambos modos (6 segundos). Las baterías del Fisker Karma se recargan de tres maneras diferentes. La principal, desde la red eléctrica doméstica, con un cable y un enchufe, otra forma es mediante un generador eléctrico que es movido por el motor de combustión, finalmente, y como en otros modelos de similares características, también se recupera energía en las frenadas. Según las estimaciones de Fisker, si se hacen trayectos diarios de unos 80 km y las baterías se recargan completamente cada noche a través de la red eléctrica, tan sólo sería necesario rellenar el depósito de combustible una vez al año. La carrocería está fabricada de aluminio y porta llantas de aleación de 22", montadas en neumáticos “Michelin Pilot Sport PS2” de medidas 245/35 delante y 265/35 detrás. Tiene frenos de disco electrohidráulicos y suspensión independiente en ambos ejes. El control de tracción, el control de estabilidad y los faros de doble xenón son de serie así como los diodos de iluminación diurna (LED). Estará disponible con tres niveles de equipamiento: (EcoStandard, EcoSport y EcoChic). En todos ellos, la piel y alcántara  recubren gran parte de la superficie del habitáculo; también tiene inserciones metálicas o de madera en la zona de los mandos y puertas o en la consola central y cuenta con un techo solar con células fotovoltaicas capaces de producir energía para hacer funcionar el sistema de aire acondicionado cuando el coche está estacionado. Lleva una pantalla táctil de 10,2'' que permite controlar el sistema de climatización, el equipo de audio y otros dispositivos. Los indicadores situados tras el volante, que suministran información de la carga de las baterías, la autonomía o la velocidad, son gráficos que se iluminan en una pantalla LCD. El Fisker Karma está disponible a un precio de 80 mil dólares y se hacen 3000 unidades al año.

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