El único ejemplar de Shelby Cooper Monaco King Cobra se subasta

Si existe un lugar para que los adinerados coleccionistas de las más prestigiosas rarezas motorizadas consigan esa pieza que tanto deseaban, es la imponente subasta de Barrett-Jackson de...
Si existe un lugar para que los adinerados coleccionistas de las más prestigiosas rarezas motorizadas consigan esa pieza que tanto deseaban, es la imponente subasta de Barrett-Jackson de Scottsdale, Arizona. Este año, entre sus rarezas, se le...
 Si existe un lugar para que los adinerados coleccionistas de las más prestigiosas rarezas motorizadas consigan esa pieza que tanto deseaban, es la imponente subasta de Barrett-Jackson de Scottsdale, Arizona. Este año, entre sus rarezas, se le...
Ciudad de México -
  • Fue en el clásico Barrett-Jackson con un precio de 1.65 millones de dólares

Si existe un lugar para que los adinerados coleccionistas de las más prestigiosas rarezas motorizadas consigan esa pieza que tanto deseaban, es la imponente subasta de Barrett-Jackson de Scottsdale, Arizona. Este año, entre sus rarezas, se le bajó el martillo a un Shelby Cooper Monaco King Cobra de 1963. El modelo en cuestión puede ser menos reconocido que los clásicos deportivos de Carroll Shelby, pero eso justamente es lo que hace tan especial. El Shelby Cooper Monaco King Cobra, no solo gozó de gran suceso en los 60s, sino que es reconocido como el único que queda "vivo" de su camada. ¿Qué se llevó a casa su feliz (y rebosante en billetes) comprador? Bueno, además de una pieza única, un auto de carreras hermoso dotado con un V8 Ford de 289 pulgadas cúbicas (4.7L para los que usamos un sistema de medición decente) que entrega 400 caballos purasangre a 7 mil revoluciones. Lo más interesante de esta máquina de guerra es que lleva el motor a espaldas del conductor, una idea con la que Cooper revolucionó a la F1 desde que Stirling Moss ganó el GP de Argentina de 1958 con una de sus máquinas corridas por el equipo privado de Rob Walker. Puntualmente el Shelby Cooper Monaco King Cobra fue desarrollado por Cooper y Shelby sobre un chasis Tipo 61 del inglés, creando un auto más ancho y bajo cuyo peso era de solo 590 kilos. Destacaba el chasis spaceframe con la suspensión trasera independiente importada del Cooper de F1 y la delantera de un Triumph. Los Shelby Cooper Monaco King Cobra corrieron de forma oficial entre 1963 y 64 hasta que Ford le pidió a Carroll que se dedicara a un nuevo proyecto que luego pasaría a la historia con el nombre de GT40. Los autos fueron vendidos a privados por 3 mil billetes verdes y ahora, la única máquina de su especie que sobrevivió se remató por 1.65 millones de dolares. Por algo la subasta Barrett-Jackson de Scottsdale es conocida como "El mejor evento del mundo de coleccionistas de autos".

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