Cárceles: El infierno desde dentro

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MAX/MEDIOTIEMPOMayo de 2007

  • Por: Rodrigo Mora

Las cárceles son un reflejo de sus sociedades, de un mundo turbio en el que cada elemento forma una red difícil de desentrañar.

Un hueco se forma en el estómago cada vez que escuchamos alguna de las truculentas historias que se suceden tras las rejas, cada vez que en el periódico vemos imágenes de reos golpeados, de familias esperando para su visita semanal o de custodios asesinados en amotinamientos de los internos. ¿Hacia dónde va esta legendaria práctica de castigo?

¿EVOLUCIÓN O RETROCESO?

En México, el tema de las cárceles parece una enredada telaraña difícil de desentrañar. Algunos proponen, los otros responden y al final nada se soluciona. Tenebroso resulta el mundo que se esconde detrás de los barrotes. Violaciones, amenazas, extorsiones, hambre, oscuridad, frío, abusos, golpes y olvido son sólo algunas de las penas que deben cumplir los sentenciados de nuestro país. La principal causa es la sobrepoblación en los reclusorios, basta con echar una mirada a las cifras. Por cada 100 mil habitantes libres hay 133 reos. Del total, 8 mil son mujeres para las cuales sólo hay 12 cárceles de las 448 que existen en el país, por lo que deben hacinarse en las celdas de los centros varoniles mientras sufren discriminaciones y agresiones por culpa de su género. Con esto podemos ver que, en total, la sobrepoblación es de más del 50%, el estudio reveló que 53% de los reclusos no recibe alimentos como debiera y más del 29% no tiene acceso a agua potable suficiente, según un estudio llevado a cabo por Mónica Arreola del Partido Nueva Alianza.

Para solucionar esto, en 1998 se inició un plan de ampliaciones para solventar el exceso de reos en México (eran 14,483 presos) con la construcción 48 nuevos centros penitenciarios que tendrían un costo de 3,700 millones de pesos. Hasta hoy se han gastado 5,600 millones de pesos pero el número de sobrecupo aumentó a 34,721. Se han construido sólo 30, 16 están en proyecto y dos totalmente frenados por falta de recursos. El cuento de nunca acabar. (FUENTE: SSP)

Según estudios realizados por la Comisión Nacional de Derechos Humanos en 1998 y por el Centro de Estudios Fronterizos y de Promoción de Derechos Humanos se descubrieron diversos gastos que los reclusos deben realizar durante su estancia entrando en el juego de las extorsiones de los funcionarios o de otros reclusos líderes de las bandas que gobiernan al interior.

-De 200 a 3,000 pesos para evitar los trabajos de aseo conocidos como talacha.

-De 200 a 2,000 pesos por utilizar la zona de visita íntima o introducir ropa.

-3,000 dólares por asignarles una "buena" celda.

-5 a 6 pesos por un cigarro de mariguana.

-De 30 a 50 pesos por cocaína.

-150 pesos por un poco de brandy.

FUENTE: La Jornada

PRISIONES DE LUJO

Otra propuesta para solucionar estos problemas, es privatizar el sistema carcelario del país. De esta manera, inversionistas nacionales tendrían acceso a la construcción, mantenimiento, operación y buen funcionamiento de las cárceles a pesar de que los gobiernos federales y estatales seguirían a cargo de la vigilancia interior y exterior así como de los sistemas de seguridad.

Según el planteamiento, esta nueva estructura ayudaría a reducir los niveles de violencia interna, corrupción y malas condiciones de vida pues los internos serían empleados como trabajadores de las empresas, lo que se traduce en una mano de obra barata y constante que le da la oportunidad a los internos de, en un futuro, y ya cumplidas sus condenas, reinsertarse en la sociedad sin mayor problema. Suena muy bien, pero en otros países como Chile y Estados Unidos, esta forma de funcionamiento ya está en marcha y los problemas no se han resuelto, acaso han empeorado. La corrupción sigue debido a que para llevar a cabo esta millonaria empresa las fuerzas económicas nacen, en su mayoría del narco, por lo que el control de las cárceles proviene de los mismos internos que hacen un negocio redondo ganando poder. Además, estos trabajadores no pagan impuestos y por lo tanto aumentan las estadísticas de desempleo. Se calcula que en Estados Unidos los prisioneros representan el 2% de la fuerza laboral masculina total del país, sin embargo, no representan ingresos para el Estado.

¿ABERRANTE O ACERTADO?

El 13 de agosto del año pasado, el New York Times publicó una nota que derivó en una controversia más que justificada. Un grupo de investigadores farmacéuticos sugirió al Estado que los reos pudieran ser utilizados para pruebas de medicamentos, pues al parecer los voluntarios para esas pruebas están escaseando.

Por supuesto, la noticia generó el enfrentamiento de dos puntos de vista. La sociedad, ofendida por los hechos que llevan a estas personas a la cárcel no dudaron en que era lo correcto. "Qué hagan un bien a la ciencia ya que le hicieron un mal a la sociedad", planteaba la respuesta de los más aferrados ciudadanos. Por otro lado, las organizaciones de Derechos Humanos contraatacaron la propuesta respondiendo que los presos se encuentran en rehabilitación para volver a la sociedad y que el hecho de haber cometido algún delito no los convertía en conejillos de Indias. "Sería violar uno de sus principales derechos humanos".

PARA HOMBRES Y PARA MUJERES, PERO ¿EN MEDIO?

Como una regla general en todo el mundo, las sentencias se deben cumplir en edificios destinados a cada género. Aunque es cierto que en las cárceles, como resultado de la sobrepoblación penitenciaria, hombres y mujeres comparten celdas e incluso servicios como baños o regaderas, aún cuando las leyes dictan lo contrario.

Sin embargo, la nueva ola de liberación social ha generado una gran duda: ¿qué pasa con los transexuales y travestis? Por seguir la norma que dicta que los reos serán divididos según sus características sexuales aparentes (es decir, las físicas), así sucede. Sin embargo, estas personas se convierten fácilmente en objeto de humillaciones, malos tratos e incluso las violaciones más salvajes por parte de los demás internos. Por esta razón, el gobierno de España ha decidido modificar sus leyes para permitir que los sentenciados que hayan cambiado de sexo (física o mentalmente) puedan hacer una solicitud por escrito y ser traspasados a los edificios del género con el que se identifican. Incluso se ha pensado en asignarles un nombre femenino que podrían utilizar al interior de la cárcel con sus compañeras y custodias a pesar de mantener sus nombres masculinos para los documentos oficiales. De esta manera se les garantiza cierta seguridad aunque, ciertamente, no están exentos de sufrir las mismas desventajas entre reclusas del sexo femenino. Casualmente, hasta hoy no se ha registrado el caso de alguna mujer que haya cambiado a sexo masculino y haya solicitado su cambio. ¿Seguridad?

VISITAS CONYUGALES

Las visitas íntimas son un derecho que todos los reclusos deben tener. Un derecho que incluso se presenta como una necesidad básica que ayuda a reducir considerablemente la violencia sexual dentro de los penales. Sin embargo, se han detectado novedades en este principio. Por citar un ejemplo, los presos homosexuales (hombres o mujeres) ya tienen derecho a recibir una visita íntima gracias a la Comisión Nacional de Derechos Humanos, pues sus preferencias sexuales nada tienen que ver con el respeto a sus garantías individuales.

Por otro lado, el gobierno de Aguascalientes promovió una regla que impide el acceso a estas visitas cuando se trata de mujeres que estén menstruando. La razón: al entrar se les realiza una revisión vaginal para impedir que introduzcan drogas o armas y por lo tanto, al estar en ese período, resulta "antihigiénico" realizar dicha inspección. Por supuesto, la Comisión Estatal de Derechos Humanos se encuentra en plena discusión sobre esta nueva medida, pues asegura que se están violando los principios más básicos tanto de los reclusos como de sus parejas.

Bien se sabe que el sexo es un negocio indiscutible y tras la inspección minuciosa de diversas cárceles del país, se ha descubierto una red de prostitución entre internos y sexoservidoras externas. Incluso hay quienes aseguran que han pagado a las autoridades de los penales hasta 2 mil pesos por el simple derecho a tener una tarde de pasión y la cuota puede ascender hasta los 4 mil si se trata de la estancia por toda una noche.Por su parte, en Jalisco se descubrió que la cárcel de Chapala, además del hacinamiento en el que viven día a día los reos no gozan del derecho a una visita íntima por falta de espacio. La Comisión Estatal de Derechos Humanos ha sugerido que se busque algún cuarto o celda para que los reos gocen de cierta intimidad con sus parejas. Incluso se contempló la posibilidad de convertir los dormitorios de policías en habitaciones para este fin.

SEXO EN LA PENITENCIARÍA

Los instintos no se pierden al mismo tiempo que la libertad. Mientras en algunas prisiones es común que los nuevos reos, sobre todo los jóvenes, sean vendidos a los más viejos, en otros se ha descubierto que las violaciones son el pan nuestro de cada día. No es de sorprender que las cifras no salgan a la luz, las autoridades demostrarían que no cumplen sus funciones entre las cuales se encuentra vigilar que los presos gocen de un trato digno. Sin embargo, los casos que se escuchan de boca de los internos son muchos. En algunos casos suceden a manos de reclusos con mayor poder, en otros, por parte de los custodios.

Un caso que ha generado polémica surgió en las entrañas de la cárcel La Joya en Panamá. Mientras algunos presos se regocijaban de que había llegado el día de las visitas para ver a sus familias y abogados, las autoridades del penal impidieron que así fuera. Todo se debió a que los supervisores del penal descubrieron una importante alza en la cantidad de abogadas que llevaban los casos de los prisioneros y sospecharon que se trataba de prostitutas que se hacían pasar por legistas para tener acceso a los cubículos privados destinados a las entrevistas con los reos.

Algunos de estos declararon que en algunos casos así es y que incluso habían llegado a pagar 100 dólares por una sesión de sexo oral. Por supuesto, la presidenta del gremio de legistas, Mercedes Araúz de Grimaldo exigió a las autoridades que terminaran con la polémica pues enlodaban la reputación de los abogados.

RECLUSIÓN SOBRE LA PIEL

En los fríos pasillos de las cárceles se escucha a lo lejos un zumbido, casi inaudible, que proviene de un motorcito unido a una navaja de la cual escurren gotas de tinta de bolígrafo. Tan lejos de las medidas más básicas de higiene, la práctica de los tatuajes es común, más que eso, es indispensable. El cuerpo es un lienzo que se cubrirá durante la sentencia, sin embargo, las zonas preferidas son las piernas, brazos, pechos, espaldas, pelvis y penes. Según las estadísticas, cerca de 90% de los reclusos portan alguno que los marca como parte de un clan o como una amenaza de muerte.

-Algunos reflejan las uniones familiares, la jerarquía o incluso la preferencia sexual.

-El símbolo de una serpiente enroscada en una espada es una advertencia de que se está dispuesto a matar a algún custodio con el que haya enemistad.

-Muchos reos tatúan sus nombres como una reafirmación individual. Esto surgió como una respuesta a la degradante forma de llamarles por sus números.

-Para poner en evidencia su violencia y marcar un límite de respeto hacia ellos, otros prefieren figuras de aves de rapiña, animales salvajes o armas blancas.

-La calavera, uno se los dibujos más empleados, representa el valor y la intención de matar a quien sea en caso extremo.

-Los heterosexuales, como un método de protección, evidencian sus preferencias sexuales con dibujos sexuales de mujeres desnudas, senos y vaginas en lugares visibles.

VIH O LÁTEX EN NAMIBIA

Como en la mayoría de las cárceles del mundo, en Namibia, la sodomía sucede y sin embargo, una ley que existe desde 1977 impide la distribución de condones al interior de las cárceles, pues el gobierno considera que, estando puros hombres juntos, no serían necesarios.

Basta con saber que en el africano país, la sodomía es un delito, para evitar que suceda.

Sin embargo, personas más realistas, promotoras del preservativo y preocupadas por la expansión de VIH luchan para hacerlos entender que es algo cotidiano, a pesar de que ellos no quieran aceptarlo. "Nos guste o no, las personas tienen compañeros sexuales, especialmente quienes soportan condenas largas, después de todo son humanos y no pueden masturbarse para siempre", afirma Michaela Hübscule, ex Vicetitular del Ministerio de Prisiones y Servicios Correccionales.

El dilema se ha convertido en un serio problema pues mientras la enfermedad se difunde entre los presos, y hacia fuera mediante quienes salen libres, el gobierno se niega a ver la realidad que ofendería los principios morales de su país.

RUSIA HACE CENTROS COMERCIALES

Para solucionar la sobrepoblación carcelaria en Rusia, el gobierno decidió construir nuevas penitenciarías más grandes y que cuenten con todas las "comodidades" que los derechos humanos exigen. Mientras tanto, por la ubicación y dimensiones de las actuales, el metro cuadrado puede cotizarse a la par con las zonas más exclusivas del país. La ex prisión de Butirka, que se encuentra al centro de Moscú, ocupa 34 mil metros cuadrados y será remplazada por una de 130 mil, mientras se convierte en un mega centro comercial de lujo. Por su parte, el edificio de Kresti en San Petersburgo será usado como hotel de cinco estrellas. El único problema que enfrentarán es que fueron declarados patrimonios de la historia de la arquitectura rusa por lo que las remodelaciones podrán ser mínimas.

[MAX/mt]

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