La sangre azul se desvanece

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MAX/MEDIOTIEMPOJulio de 2007

  • Por: Víctor Hugo Michel

Transformadas por obligación frente al riesgo de la extinción, algunas casas reales han intentado entrar a una nueva etapa: la de concientización social con la finalidad de no ser derrumbadas.

Amenazadas por la creciente ola de democratización que recorre el planeta, las 41 monarquías que sobreviven en Europa, Asia, África, Medio Oriente y Oceanía se debaten ante un horizonte incierto.

¿Residuos de un tiempo perdido o símbolos de unidad? El debate está más vivo que nunca. Desde España hasta Arabia Saudita pasando por Tonga, Noruega y Suazilandia la pregunta se repite: ¿es vigente, en un mundo de iguales, la idea de mantener con el erario público a una realeza?

Los gastos sobran: viven en palacios, viajan en jets y tienen un presupuesto millonario asignado a su manutención diaria. Sin importar su apariencia, lejos de la realidad, los herederos al trono son solteras y solteros codiciados de diestra a siniestra en todo el mundo. El poder, no queda duda, es un afrodisíaco y hace a los feos guapos (si no, pregúntele a Alberto de Mónaco, poseedor del récord mundial de supermodelos). Disfrutan, dicho sea de paso, de atenciones ilimitadas. Algunos, como en el caso de los príncipes árabes y los reyes africanos, hasta cuentan con inmunidad judicial ante cualquier problema en el que puedan incurrir: la ley no toca a todos.

Para todo fin práctico, son la sangre real, hombres y mujeres que viven por encima del estado normal de las cosas, pero…

REACCIONES NEGATIVAS

Tanta pompa y circunstancia, por supuesto, no pasa desapercibida. Movimientos antimonarquía han surgido en más de un reino y en más de una ocasión. Basta recordar la guerra civil española, cuando monárquicos y republicanos se dieron con todo.

Hoy por hoy, lo mismo acontece. En el Medio Oriente, por ejemplo, no son pocos los extremistas que buscan derrocar a sus líderes, monarcas que cuentan con poderes absolutos. En seis palabras: definen quién vive y quién muere.

En Arabia Saudita los atentados antirealeza están a la orden del día. No sólo contra todo lo percibido como occidental, sino contra la reinante Casa Fahd, a la que se le ve como un baluarte de Estados Unidos en pleno corazón del mundo islámico.

Lo mismo sufren las casas reales de Marruecos y Jordania, cada una enfrentada a sus respectivas insurgencias islámicas, todas ellas centradas en crear estados regidos por el Islam y no por la realeza; estados de califas, no de tecnócratas hereditarios.

Basta recordar que la historia de las casas reales en las últimas décadas está salpicada por sangrientas caídas. Ante sus propios excesos, las realezas de Afganistán, Etiopía, Irak e Irán fueron derrocadas en sendas revoluciones. Muchos de sus herederos fueron colgados de farolas, linchados a manos de la masa inflamada.Otros, como el sha iraní, Rezah Pahlevi, partieron al exilio, a tierras distantes de sus reinos caídos. El heredero del pavorreal vivió, no lo saben muchos, en Cuernavaca por algunos año.

ECHA TUS BARBAS A REMOJAR…

Y aún así, pese a las dudas sobre su utilidad, debe admitirse que hay algunas que unen; sirven de símbolo de unidad y son mayoritariamente aceptadas, si no es que hasta amadas. Además de protagonizar escándalos en las páginas del corazón, se han erigido en baluartes nacionales en tiempos complejos. Son los casos de las casas reales de Gran Bretaña y Dinamarca, por mencionar sólo dos ejemplos. Los Windsor ingleses y los Schleswig–Holstein daneses apuntalaron a sus países durante la segunda Guerra Mundial. Unos en lucha, los otros en protesta.

En la actualidad, han sido los británicos y los españoles los que han tomado la batuta de las acciones sociales, encaminadas a demostrar que la sangre azul también sirve. Se esfuerzan en dejar en claro que no sólo son una rémora del erario.

En los recientes ataques terroristas de Londres y Madrid, la reina Isabel y el rey Juan Carlos salieron a las calles o a los medios de comunicación para reconfortar a poblaciones virtualmente en estado de shock; el efecto fue, a todas luces, positivo.

Ambas casas reales, si en términos políticos son de ornato –no definen presupuesto, no mandan sobre el Estado–, buscan adquirir un nuevo nivel, uno que les permitirá sobrevivir y hasta florecer en un mundo democrático: quieren servir de objeto de esperanza. Como demuestran los recientes funerales y matrimonios por los que han pasado los borbones y windsor, las casas reales europeas aún son capaces de generar emoción en los ciudadano; la muerte de Diana de Gales y la boda de Felipe y Leticia de Borbón fueron eventos masivos, transmitidos en vivo al mundo entero.

Transformadas por obligación frente al riesgo de la extinción, algunas casas reales entran a una nueva etapa: la de concientización social, una en la que viejas tradiciones comienzan a caer derrumbadas. Ya no hay sangre pura…

SANGRE LATINA… ¡AZUCAR!

Frente a ese escenario de aclimatarse o aclimorirse, la contribución latinoamericana a la "democratización" de la sangre azul europea ha sido grande.

En los últimos años, mujeres de Brasil (Silvia, casada con el rey Gustavo Adolfo de Suecia), Argentina (Máxima, casada con el príncipe heredero de los Países Bajos), Cuba (María Teresa, casada con el príncipe regente de Luxemburgo) han pasado a integrarse al royal entourage europeo.

Eso sin contar a Leticia de Borbón, quien vivió y trabajó en México como reportera del periódico Siglo XXI de Guadalajara por varios años. Poco a poco y en algunos casos, los viejos linajes de pureza absoluta se han terminado.

Aparentemente, la realeza europea ha encontrado la solución que todavía elude a las casas de otros reinos, como los del Medio Oriente. La pregunta era sencilla: ¿cómo convencer a la sociedad de mantener a familias por encima de todos, con multimillonarios excesos financiados por el pueblo? Simple: abriendo sus puertas.

Ya lo decía Pedro Infante en su momento: "La sangre, aunque plebeya también tiñe de rojo… ella de noble cuna y yo humilde plebeyo".

MONARQUÍAS VIGENTES

Constitucionales

BélgicaBrunei CamboyaDinamarcaIslas SalomónJapónJordaniaKuwaitLesothoLiechtensteinLuxemburgoMalasiaMarruecosMónacoNepalNoruegaPaíses BajosReino UnidoSamoa OccidentalSueciaTailandiaTonga

Parlamentarias

EspañaMauricio

Islámicas

Arabia Saudí: Monarquía tradicionalista islámicaBahrein: Monarquía tradicionalista islámica Emirato Árabes Unidos: Federación de emiratos (monarquías islamistas tradicionales)Omán: Monarquía absolutista islamista Qatar: Monarquía absolutista islamista

Eclesiástica

Ciudad del Vaticano: Monarquía absoluta, electiva, teocrática y sacerdotal

[MAX/mt]

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