Diez maneras de conocer Oaxaca

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MAX/MEDIOTIEMPOAgosto de 2007

  • Por: Gabriela Vidal

Ruinas arqueológicas, tesoros prehispánicos, iglesias y conventos antiguos, comida tradicional y una infinidad de artesanías son sólo algunas de la miles de atracciones que presenta Oaxaca, estado consentido de intelectuales, políticos, amantes del arte y de la diversión a ritmo de salsa, noches largas y bohemia.

Paseos

En el corazón de la ciudad, está la iglesia de Santo Domingo. No importa si eres católico o no, aquí hay que ir a convivir con la gente que se sienta en los cafecitos alrededor de la plaza, en los restaurantes o en la tierra a vender sus artesanías.

Aquí conviven turistas, indígenas, religiosos, paganos, músicos, artesanos, pintores, curiosos y mucho más. La iglesia está bañada en oro. Sus paredes hablan de la conquista mexicana: la construyeron los dominicos, luego, les fue expropiada y se convirtió en caballeriza. Finalmente, Porfirio Díaz devolvió el edificio a sus antiguos dueños. Hoy, es Patrimonio de la Humanidad, como todo el centro de Oaxaca.

Fuera de la ciudad de Oaxaca, se extienden muchos pueblos y comunidades indígenas que invitan a ser descubiertos. Uno de ellos se llama Santa María del Tule, a 12 km del centro y se distingue por poseer uno de los árboles más antiguos de la tierra, data de 2.000 años (los más viejos pueden llegar a sumar cuatro siglos). El famoso árbol tiene un tronco enorme y sus ramas albergan miles de aves. Cuentan en el pueblo, que el árbol es homenajeado con misas y otras ceremonias, tanto religiosas como paganas, por ser considerado el tesoro máximo de los lugareños.

Artesanías

Al ser uno de los estados con mayor presencia indígena, Oaxaca cuenta con una variedad riquísima de productos artesanales. En Teotitlán del Valle, a 32 km del centro de la ciudad, podrás encontrar tapetes de la mejor calidad, los que se preparan con colores naturales. El pueblo es pequeño, pero próspero: las casas son grandes y la mayoría todavía está en construcción. Allí viven artesanos cuyos trabajos se exponen en Nueva York, Londres o París. Por ejemplo, la obra de don Isaac Vázquez es considerada a la par de la de Toledo o Tamayo.

En San Bartolo Coyotepec, encontrarás artesanía en barro negro. Allí aún se conserva el taller de doña Rosa, hoy atendido por don Valente, su hijo. Es el taller más famoso de la zona y han acudido desde Luis Miguel hasta Jimmy Carter en busca de su cántaro. El mérito de doña Rosa es que descubrió la forma de sacarle brillo al barro negro, por ello sus trabajos se distinguen del resto. Aquí los precios son accesibles: puedes tener un recuerdo por 20 pesos.

Si quieres ver más, en San Martín Tilcajete encontrarás los famosos alebrijes originarios de Arrazola –otro pueblo de Oaxaca–. Los alebrijes no son baratos, pero los hay desde 30 hasta 4 mil pesos.

En Santo Tomás Jalieza, conseguirás todos los bordados y telares de cintura. Hay bolsos, manteles, caminos para mesa, rebozos, etcétera.

Ruinas

Mitla y Monte Albán son las zonas arqueológicas más cercanas a la ciudad de Oaxaca. En la primera, a 46 km del zócalo de Oaxaca, podrás ver un impresionante trabajo de decoración: cada edificio prehispánico luce mosaicos en forma de guardas que hablan del lujo y la dedicación de quienes habitaron ahí (reyes, militares y sacerdotes). Data de 1.200 d.C.

Monte Albán, en cambio, era un centro de ceremonias, el pueblo no vivía allí, sólo se utilizaba para venerar a los dioses. Cuando llegaron los españoles, estas ruinas ya estaban abandonadas y nunca se pudo saber a ciencia cierta por qué se fueron sus habitantes. Algunos dicen que, al haber sobreexplotado la región, se quedaron sin recursos. Otros hablan de una sublevación de las clases bajas y una consiguiente revolución. Hasta la fecha, no lo sabemos.

Museos

Al lado de la iglesia de Santo Domingo, encontrarás el templo homónimo, hoy Museo de las Culturas de Oaxaca. Una vez adentro dirígete a la sala conocida como Tumba 7 donde verás oro, plata, perlas y piedras preciosas. Sí, todas juntas. Se trata del tesoro que encontró el arqueólogo Alfonso Caso en una de las tumbas de Monte Albán.

Si quieres ver más tesoros prehispánicos, te recomendamos el Museo de Arte Prehispánico Rufino Tamayo que fue donado por el mismo Tamayo. Está sobre la calle de Morelos, a espaldas de la iglesia de San Felipe Neri.

Si lo tuyo es el arte contemporáneo, no dejes de ir al Museo de los Pintores Oaxaqueños, sobre la calle de Independencia, frente a la Alameda de León. Hay obras de artistas como Miguel Cabrera, de la época de la colonia, hasta Francisco Toledo, el más actual de la tradición pictórica oaxaqueña.

Una opción fuera de la ciudad es Cuilapam de Guerrero, a unos 10 km. Allí se encuentran las ruinas de un ex convento románico con impresionantes columnas y también perteneciente a los dominicos. En este lugar, estuvo preso el ex presidente de México, Vicente Guerrero, poco antes de morir fusilado a manos de sus traidores.

Fábrica de mezcal

Quien va a Oaxaca debe probar el mezcal, bebida tradicional de esta zona, que se prepara a base de maguey y cuyo proceso es parecido al del tequila, pero no exactamente igual.

La máxima diferencia radica en que el tequila se hace a escala industrial, el mezcal no. Aún lo preparan las familias en sus propias destilerías. Entonces, la maquinaria de producción y su comercialización son más artesanales. Una de estas casas familiares de producción de mezcal es la del "Pensamiento" que comenzó con el patriarca de la familia, don Javier Pensamiento. La misma ruta que te lleva a Teotitlán del Valle, te deja en la puerta de esta casa y allí te mostrarán cómo se prepara y te darán a probar hasta que ya no puedas más. Hay mezcales de 100 a 400 pesos. El más caro es una edición especial conmemorativa de los 70 años de la casa. Esta botella se ofrece como premio de una competencia: quien se toma diez caballitos, se la lleva gratis. Te advierten: "¡No da cruda! Bueno, no te pases..."

Guelaguetza

¿Qué es una guelaguetza? La palabra, de origen zapoteco, designa lo que sucede en estas comunidades cuando uno de sus miembros necesita ayuda y todos se solidarizan con él. Por ejemplo, si uno se casa, todo el pueblo colabora para ayudarlo en los festejos de nueve días. El rico dona algunos animales para comer y el pobre ayuda con su mano de obra en la construcción de una nueva casa o los preparativos para la ceremonia. Después, queda un compromiso moral por parte del ayudado de solidarizarse con sus vecinos cuando éstos lo requieran.

En la ciudad, la Guelaguetza es una demostración septembrina de bailes típicos de las comunidades que habitan Oaxaca. Si quieres ver un despliegue de color, texturas, seducción y juego, asiste a una de estas demostraciones. El espectáculo dura hora y media. En la Casa de Cantera, en Murguía 102, Centro, puedes apreciar los bailes, el vestuario y la alegría de los pueblos oaxaqueños pero la comida es mala.

La Guelaguetza del hotel Camino Real es mejor, pero más cara. Aunque no te albergues en el hotel, ni vayas al evento, visítalo porque el edificio era un convento y su arquitectura corresponde al período de la conquista.

Noche

Si estás acostumbrado a la noche, te proponemos que te atrevas a algo distinto. Sobre la calle de Murguía 413 encontrarás La Candela, tradicional lugar de salsa.

Como en Santo Domingo, aquí hay oaxaqueños y turistas en igual cantidad conviviendo. Hay banda en vivo y el cover es de $40. Si el baile no es lo tuyo, un típico bar que convoca turistas todas las noches es el Free Bar, aquí no hay cover, sobre Matamoros 100. Si quieres ir a cantinas, te proponemos La Farola, sobre 20 de Noviembre, o una más tradicional, La Casa del Mezcal en Flores Magón 209.

Hoteles

La variedad de hoteles es muy amplia, ya que esta ciudad tiene una larga tradición turística. Un típico hotel, no muy caro y cuyo restaurante es muy bueno, es el Misión San Felipe, sobre Avenida Jalisco 15, en San Felipe del Agua. Ahí encontrarás habitaciones con televisión, balcón, room service, alberca, en fin, las comodidades de un típico hotel. El precio: $ 990 por habitación sencilla.

Si buscas algo más exclusivo, puedes ir al Hotel de la Parra, un boutique hotel, que sólo tiene 14 habitaciones, ubicado en el centro de la ciudad (Guerrero 117).

También hay una gran variedad de Bed and Breakfast para mochileros, como el Casa Crespo (Crespo 415) o el Luz María, en Avenida Morelos 1002.

Comida

La comida oaxaqueña es todo un universo. Lo puedes hacer de la manera más tradicional. Te recomendamos ir al mercado Benito Juárez, dos calles atrás del zócalo, y comenzar a probar. Vamos de los sabores más conocidos a los menos: del queso oaxaca o quesillo, que se vende por bolsa y en todos los puestos te permite probarlos, a los chapulines, pasando por la variedad de moles y chocolates. Aquí te conviene caminar y probar todo lo que te ofrezcan. Luego decides qué comprar. También hay tres tamaños de chapulines. Prueba los pequeños con chile, limón, sal y una buena cerveza. Los grandes tienen carnita y entonces, al morderlos, aún conservan su gustito a insecto.

Si vas a restaurantes, no dejes de ir al del Hotel Misión San Felipe, donde encontrarás comida típica como entomatadas con tasajo, o una bandeja para taquear en la que te sirven tasajo, tasajo enchilado, queso oaxaca, salchica oaxaqueña, aguacate y los infaltables chapulines.

No dejes de comer las Tlayudas de Libres, sobre calle de Libres en el Centro. No se trata de un restaurante, sino de una señora que pone su puesto todos los días a partir de las siete de la tarde y hasta las tres de la mañana.

Día de muertos

En todo México, el Día de Muertos es una de las celebraciones más interesantes, coloridas y ancestrales.

En la tierra del mezcal, los panteones se llenan de visitantes que desean compartir con sus seres queridos y de curiosos, turistas y viajeros, que quieren participar del rito.

Al tradicional altar donde se colocan frutas, zentpasuchitl o flor de muerto, pan, mole, tamales, chocolate, atole y mucho más se le agregan las fiestas familiares con concursos de altares y la alegría de los panteones.

En el Panteón Jardín, en el Xoxo, el General y el de San Martín, la gente se amontona para homenajear a los suyos. Hay mariachis, bandas, tríos... Las tumbas están adornadas con tapetes donde se aprecian las figuras de vírgenes, santos y cruces.

Y no habría Día de Muertos sin las clásicas "muerteadas" o procesiones con música de banda donde la gente se disfraza. Por ejemplo, en San Agustín Etla, a media hora de la ciudad de Oaxaca, el vestuario es muy especial y consiste prendas completamente decoradas con espejos y cascabeles. Hombres y mujeres reflejan las luces de la noche y caminan al son de las sonajas.

[MAX/mt]

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