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MAX/MEDIOTIEMPOOctubre de 2007

  • Por Paula Medina

Tanto el abuso como la tortura se han adueñado de las instituciones siquiátricas, las supuestas encargadas de la salud… ¿Quiénes están realmente mal?

Se calcula que diez por ciento de los recursos destinados a la salud deberían ser dirigidos al tratamiento de enfermedades mentales. Sin embargo, a nivel mundial no se ha llegado ni al uno por ciento.

Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), los manicomios deberían ser sustituidos por hospitales con áreas para personas con crisis sicóticas agudas donde puedan permanecer sólo unos días y volver a la vida social. Es una forma de fortalecer la atención preventiva y detectar a tiempo los trastornos. ¿Pero, cómo ha cambiado esta concepción?

La comprensión de la locura está lejos de ser completa. Un repaso a la historia muestra que seguimos encerrando enfermos, olvidándolos y abandonándolos en instituciones apartadas de la luz y de la sanidad. Las víctimas son consideradas "peligrosas" a causa de la ignorancia.

EVOLUCIÓN HISTÓRICA

Cada época se ha caracterizado por tratar estas afecciones de maneras distintas. Se han confundido con posesiones demoniacas, brujería, debilidad de espíritu y falta de fe. En la actualidad, tras varios siglos de estudio, parece que seguimos en el mismo nivel de ignorancia y, aunque algunas enfermedades han sido identificadas y se han creado tratamientos para "mejorar" la calidad de vida del paciente, no mucho ha cambiado, pues son crueles e inhumanos.

(1) Siglo V a.C.: Por primera vez se pensó que las enfermedades mentales tenían un origen natural. A estos desequilibrios se les llamó "humores fundamentales". Su alteración provocaba locura. Hoy, la siquiatría también se basa en una hipótesis de desequilibrios, pero químicos.

(2) Siglo II a.C.: Se sugiere la influencia del ambiente en el comportamiento patológico. Además, se evita el tratamiento inhumano y el encarcelamiento.

(3) Siglo II d.C.: Se establece que las causas pueden ser orgánicas (lesiones, exceso de alcohol, etc.) o mentales (miedos, angustias, etc.). Se trataba de comprender racionalmente la locura y su tratamiento.

OSCURIDAD MEDIEVAL

Durante la Edad Media y gran parte del Renacimiento, la locura fue incomprendida. El tratamiento era realizado por los clérigos, quienes fueron los más crueles terapeutas. En un principio el cuidado era respetuoso, pero con el tiempo se cayó en la superstición convirtiendo las terapias en exorcismos, torturas y encierros en calabozos. La creatividad no se hizo esperar, sanguinarios instrumentos de tortura se crearon y perfeccionaron. Las instituciones eclesiásticas dañaban a los enfermos, que eran acusados de brujería. En nombre de la religión incluso se llegaba a la muerte, un supuesto acto de piedad que "liberaba el alma del desdichado", la entrada a las iglesias les estaba prohibida, se les azotaba en público y eran expulsados de la ciudad. El horror, el sufrimiento y la ignorancia de esta época parecen no haber quedado en el pasado, aún existen y con la misma saña.

UNA LUZ A LO LEJOS

En el siglo XVII se encierra a los enfermos como una medida de precaución social y económica. La locura se vinculaba con pobreza e incapacidad de trabajar o integrarse a la sociedad. A finales de 1800 los enfermos se someten a disciplinas carcelarias. Unos años después se le dio un enfoque científico al estudio de los problemas mentales y a su tratamiento. Las crueles terapias medievales continúan, claro que con las ventajas de la electricidad y el poder de controlar a personas completamente dopadas e incapaces resistirse. Se utilizaban sicoactivos (alcanfor, mandrágora o vinos mezclados con especias) y métodos como baños con agua helada, camisas de fuerza, electroshocks, aislamiento o lobotomía, despertando la violencia en los pacientes. Cruzar las puertas de un manicomio era aterrador.

DESEQUILIBRIO DE HOY

El tratamiento de estos males es un problema mundial. En los últimos cincuenta años, las condiciones de vida y de salud, en muchos países han mejorado, pero de la mano ha venido un aumento en los casos aislados. Por ejemplo en el año 2000 el número de esquizofrénicos en los países pobres fue de unos 24 millones, 45% más que los contabilizados en 1985.

LA CASA DE LA LOCURA

Los hospitales siquiátricos tienen ciertas características que los distinguen de los demás. Todos los objetos que puedan utilizar para atentar contra su vida o la de los demás son retirados del alcance del paciente, se reduce la cantidad de estimulantes sensoriales, los pabellones son silenciosos y los internos visten ropa común, no batas como en otros hospitales. Si el paciente o su representante aceptan que necesita ser internado, éste queda sujeto a terapias como los electroshocks, baños de agua helada, aislamiento en los famosos "cuartos del silencio", ser atado, sedado, en fin, todo esto sin ninguna explicación sobre los posibles efectos secundarios como ataques epilépticos, pérdida de la memoria, daños en las células cerebrales, temor, impotencia, más angustia. ¿Qué no se trata de evitar esos sentimientos y detener el sufrimiento?

¿TERAPIA O TORTURA?

Hoy en día muchas terapias primitivas siguen vigentes. No sólo eso, una vez internado el paciente no puede decidir si acepta o no ser sometido a algún tratamiento.

Electroshock

Generalmente se le llama TEC (Terapia Electro Convulsionante). Quienes lo apoyan argumentan que es el medio más efectivo contra la esquizofrenia grave, depresión o agitación con ideas suicidas o bipolares y aseguran que los efectos secundarios son pasajeros.Funciona haciendo pasar por la cabeza 10 watts durante dos segundos. Para su aplicación se emplean relajantes musculares y anestesia.

Los mayores efectos son las fracturas (incluida la columna vertebral), ataques epilépticos, daños internos en las células del cerebro y sangrado. Los estudios indican que hay recaídas frecuentes, incluso en los pacientes que toman medicación.

Agua fría

Se usa con la teoría de que al reducir la temperatura se obtiene un efecto antiestrés que ayuda en casos de problemas nerviosos. Los baños pueden ser sumergiendo al paciente en agua helada, en una regadera o con manguera, procurando que sobre la cabeza esté la temperatura más fría. En el caso de los enfermos que están atados, se usan sábanas mojadas o chorros sobre la cara. También se puede alternar entre agua fría y caliente.

Camisas de fuerza

La inmovilidad física se aplica como tratamiento para tranquilizar a los pacientes. En algunos casos crea más angustia y desesperación. Las camisas son de materiales muy resistentes. Deben ser muy pequeñas para que no haya posibilidad de movimiento. Las mangas se cruzan por el frente y se amarran por la espalda.

Cuarto silencioso

En un momento de rabia o agresividad, los pacientes son encerrados en un cuarto vacío. Las paredes están acojinadas para evitar que se golpeen contra ellas. La celda suele tener sólo un colchón, ni lavabo o escusado, ni mantas, nada con lo que puedan atentar contra sus vidas. A veces permanecen acostados atados con correas.

Inmovilidad

Se lía a las víctimas por pies y manos en una cama o una silla para evitar el autoabuso o que hieran a alguien más. Desgraciadamente, a las pocas horas surgen calambres muy fuertes en los músculos abdominales, rectales, en el pecho, cuello y extremidades. Generalmente se emplea durante algún ataque, pero a veces es por comodidad del personal.

EN MÉXICO

México no está exento de los abusos, aún existen "granjas" o "villas" donde los enfermos comen en el suelo y, en ocasiones, basura o excremento. Hay personas desnudas tiradas en el piso o autoabusándose sin ninguna intervención del personal. Otros permanecen amarrados por largas jornadas a una silla o a la cama. El problema es grande y requiere de atención, casi ningún país se libra del abuso, no sólo físico, sino también del suministro descontrolado de medicamentos.

El panorama de los hospitales en nuestro país es deficiente. Al igual que en casi toda Latinoamérica y el pretexto principal es la falta de recursos y de preparación del personal.

Algunos siquiátricos son exclusivos para hombres, mujeres o niños, otros se dividen en pabellones por sexo, edad y enfermedad. El paciente puede llegar solo o ser acompañado por un familiar o representante legal. En algunas instituciones se determinan los costos después de un estudio socioeconómico. Generalmente se pagan $700 por día.

En la actualidad se trata de que estas instituciones den un tratamiento de tránsito. En los casos en que la hospitalización sea necesaria, la duración debería ser lo más breve posible. Se procura que continúen en consulta externa para incrementar la eficacia de la atención.

Existen 28 hospitales por parte de la Secretaría de Salud en 21 estados, 11 no cuentan con siquiátricos del sector salud. El Distrito Federal concentra el 41% de los siquiatras y sicólogos. Siete estados tienen suficiencia de siquiatras (uno por cada cien mil). En Campeche, Chihuahua, Quintana Roo y Zacatecas la carencia es casi absoluta.

En total hay 4687 camas, 864 médicos psiquiatras (a nivel nacional 1,800 repartidos en los 28 hospitales del país). De acuerdo a la OMS, debería haber cerca de 5 mil psiquiatras, uno por cada 20 mil habitantes. Los recursos en la década de los cincuenta representan 2.07 camas por cada 10 mil habitantes; en 1960 aumentó a 2.31 y hoy se registran las cifras más bajas con .6 camas. En Japón por ejemplo hay 35.7 y en Brasil 6.7 por cada 10 mil personas.

DEMENCIA UNIVERSAL

Dos casos llaman la atención, uno porque muestra una función distinta de los hospitales, la de aislar a personajes "peligrosos"; otro porque expone las torturas que se llevan a cabo.

El primer caso es el de China, donde se han creado hospitales mentales clandestinos bautizados con el nombre de Ankang (paz y salud). Ahí, la mayoría de los internos son disidentes políticos. En ellos se lleva a cabo una "reprogramación de pensamiento". La terapia incluye electroshocks, castigos físicos, sesiones de video de hasta 12 horas diarias y una aplicación abusiva de sedantes. Las víctimas se encuentran constantemente atadas a una cama por las extremidades. Ahí no termina el problema, el gobierno elaboró textos donde se describen "patologías" que no han sido reconocidas por ningún otro país pero su estudio es obligatorio para los futuros siquiatras, entre éstas están las ilusiones reformistas, monomanía política, exceso religioso o interés desmedido en modas extranjeras. Muchas de las personas que han sido capturadas y forzadas a permanecer en los Ankang no han salido con vida. El gobierno, a través de amenazas y tortura, obliga a los familiares a firmar papeles que "consten" que los internos sufren alguna enfermedad mental.

El segundo caso es el de Turquía. Durante años ha luchado para pertenecer a la Unión Europea; ésta exige que se cumplan los requerimientos de derechos humanos a los países que lo conforman. Tras la petición, distintos organismos mundiales comenzaron averiguaciones sobre este apartado en el país y, entre otras cosas, se descubrió que en el Hospital Siquiátrico Bakirkoy el personal es terriblemente abusivo. Por ejemplo aplican electroshocks sin anestesia, como forma de castigo. Los técnicos dicen que sólo los pacientes que han sufrido fracturas en los huesos por el TEC, tienen derecho a anestésicos. A los enfermos que "necesitan" electroshocks les ponen camisas de fuerza y los arrastran y sostienen durante el proceso. El director del Centro de Terapia Electroconvulsiva dijo: "Si usamos anestesia no será tan efectivo, por que no se sentirán castigados". Los internos permanecen por horas drogados en el suelo, atados sin comer ni ir al baño. En realidad este hospital no trata de curar sino de mantener "vivos" a los enfermos, como si no pudieran reinsertarse en la sociedad.

Si los pacientes recibieran un tratamiento adecuado y la medicación necesaria, el 80 por ciento podría vivir en la comunidad. Ellos tienen derecho a trabajar hasta donde sus posibilidades lo permitan. Por ejemplo en los Estados Unidos casi dos tercios de la población con desórdenes mentales no busca tratamiento, generando problemas sociales, suicidios, indigencia, etcétera.

[MAX/mt]

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