Desierto de Sahara: Travesía de vida o muerte

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MAX/MEDIOTIEMPONoviembre de 2007

  • Por Agustín Garza

Atravesar el desierto sonaba divertido, arriesgado, varonil. Parecía una experiencia que muchos hemos soñado sin pensar en enfrentarse con la muerte que ronda los áridos terrenos llenos de arena.

Intensa, personal e inexplicablemente fascinante serían los términos correctos para describir la experiencia de adentrarse en uno de los desiertos más extensos y peligrosos del mundo. La fascinación nos orilló a explorar terrenos arenosos, infranqueables, que dominan cualquier sentimiento humano con sólo desplegar ante los ojos espectadores su eterna inmensidad.

LLEGADA ENTRE ARENA

El avión atravesó cientos de kilómetros de cielo para finalmente llegar a lo que sería el inicio de una aventura inolvidable. Con la fuerza de las turbinas y el control del piloto fuimos descendiendo hasta el aeropuerto de Noaukchott, capital de Mauritania. El aterrizaje no puede ser sencillo en medio de una salvaje tormenta de arena a mediodía, no lo fue. Parecía que volábamos sobre un velo rojo, espectáculo sin duda formidable. Desde la ventanilla del avión no se alcanzaba a ver la pista, ni las torres del aeropuerto, tampoco se distinguían las estructuras de la ciudad ni construcciones aledañas.

Al pie de la escalinata nos recibió un hombre alto que portaba un turbante blanco y un imponente uniforme militar acompañado por su estropeada ametralladora Kalashnikov. El oficial mauritano jamás había visto un pasaporte mexicano. Desde ahí descubrí que no seríamos los únicos en descubrir lo que ocultan otras regiones del mundo.

Con gran curiosidad, varios uniformados nos escoltaron hasta la oficina de migración en la que, no obstante la intensa seguridad característica en los países del Norte de África, fuimos recibidos con gran amabilidad. "En las próximas cuatro semanas estaré recorriendo El Khatt" les expliqué para tranquilizar sus dudas y que me dejaran por fin dar inicio a mi exploración por uno de los desiertos más remotos del planeta.

Fuera del aeropuerto de Noaukchott se amontonan limosneros, vendedores ambulantes, mirones, ladrones, enfermos y todo tipo de oportunistas, buscando en cada visitante un remedio a la gran pobreza que gobierna la vida de los habitantes de Mauritania. Basta tener en cuenta que se trata del país con mayor pobreza per capita en toda África. Para adentrarse a sus lugares más recónditos y de mayor belleza es indispensable viajar con guías experimentados y un plan sumamente bien estructurado.

Abdulah fue designado como mi guía líder. Destacaba entre el resto de las personas que se encontraban ahí por su limpia apariencia y personalidad. Pronto descubrí que estas son características que distinguen a los Tuareg, conocidos como los “hombres azules del Sahara” por la pigmentación se impregna en su piel debido al constante uso del tradicional turbante color índigo. Abdulah viajó desde Tamanrasset, Algeria, para encabezar la expedición. El resto de los guías eran de origen moro y tenían un excelente conocimiento de la zona ya que pertenecen a tribus del Adrar, lo cual, sin duda, nos sería de gran ayuda.

En el camino de Adrar a Chinguetti, un histórico oasis en pleno (erg), sufrimos un serio contratiempo cuando uno de nuestros compañeros pisó en falso y cayó varios metros recibiendo fracturas muy graves, con hueso expuesto y profuso sangrado. Tuvimos que dar primeros auxilios, desde la estabilización de ambas piernas y cocido del labio superior, hasta la preparación psicológica para el recorrido de tres días que habría de tomar de regreso a Noaukchott, de donde fue transportado de emergencia a Paris en un avión militar.

TERRENOS PELIGROSOS

Esa misma mañana salimos de Noaukchott rumbo a Akjoujt, una pequeña población ubicada en la boca del gran Malichigdane, una vasta zona de dunas que se encuentran en constante movimiento al ser arrasadas por el viento incesante de la zona. A este tipo de regiones se les conoce como "ergs" y tras haber visitado varias regiones del Sahara, me parece que éste es el más impactante. El color marfil de la arena y el polvo que sobrevuela a escasos centímetros de las superficie acarreado por el aire ocasionan un efecto gaseoso parecido a la neblina.

Atar es una población a la orilla del gran (erg) tiene un mercado muy antiguo y sumamente pintoresco. Esta es la última población con un acceso relativamente fácil. El resto del recorrido requiere de vehículos de doble tracción y un alto grado de experiencia en terreno abierto.

Los caminos son pesados y requieren de una fuerza de voluntad y una concentración extremas pues las pocas aldeas en esta zona, como es el caso de Akjoujt, carecen de infraestructura. Las calles no están pavimentadas, las casas son de adobe o tabique y en cada puerta se encuentran comerciantes vendiendo todo tipo de mercancía. Los hombres van vestidos de azul con turbante negro y caminan por las calles siempre en grupo y siempre separados de las mujeres.Por su parte, las mauritanas son esbeltas y de bellas facciones, muy sensuales. Las jóvenes cubren sus rostros por cuestiones tradicionales, sin embargo, sus formas de coquetería radican en "sonreír con los ojos". Sus atuendos, a diferencia de los monocromáticos diseños viriles, están compuestos por telas de colores espectaculares, translucidas y tan ligeras que con el movimiento del cuerpo y el viento delinean las delicadas formas de su figura.

ENCUENTROS Y DESENCUENTROS

Las expediciones a través de diferentes regiones del Sahara siempre tienen algo en común: el encuentro inesperado con grupos nómadas en los lugares más desolados e inhóspitos. Lejos de convertirse en una macabra experiencia como tienden a pintarlos en el cine, estos encuentros son, generalmente, muy agradables pues los nómadas son cordiales y hospitalarios. Encontrar una familia de estas en medio del Sahara es tan fascinante como descubrir un lugar espectacular pues forman parte del gran atractivo que ofrece este gran desierto. La tribu Tuareg es, sin duda, la más interesante.

Considerando las condiciones de vida a la que esta población nómada está sujeta, han elaborado una cultura sofisticada, de espléndida estética y un sistema de valores sociales admirables, aunque aún sufran de la mala reputación de "bandidos del desierto" que bien se ganaron siglos atrás. Ahora un encuentro con ellos es motivo de alegría para ambas partes y una oportunidad para el intercambio de información y provisiones. Por ejemplo, en una ocasión acampamos al pié de un peñón, único despunte en más de 50 kilómetros de arena plana a la redonda, ahí encontramos una familia nómada con 12 niños.

Yo llevaba una pelota y jugué futbol con ellos. Dos días después llegamos a otro campamento y ya se había corrido la voz de que por ahí venía un "cascarero". Tuve que jugar fútbol con cuantos niños, adolescentes y adultos se me cruzaban en la travesía. Encuentros con la realidad y desencuentros con la imagen preconcebida.

DESIERTO DE DINOSAURIOS

Realizamos también una expedición por el legendario Ténéré, en la región central del Sahara, dentro del territorio de Níger. Es un desierto enorme y dramático. Al sur se elevan dunas de gran escala que se ondulan como océano por más de mil kilómetros. Al norte, el Tafassasset: el terreno se convierte en una inmensa alfombra de arena y grava que se extiende desde las montañas del Air hasta la meseta del Djado, bordeando el territorio sur de Algeria.

Tuvimos la oportunidad de explorar ambas secciones del Ténéré, tanto en vehículos de doble tracción, como sobre la joroba de un camello. Es difícil explicar la complejidad del paisaje y la variedad de experiencias que se viven en estos entornos que, a primera impresión, parecen monótonos. Estos vastos y exóticos paisajes producen una exaltación de sentimientos espirituales y sensibilizan los sentidos.

El Ténéré es hoja y tinta para el artista y un espacio abierto para la contemplación de la belleza natural de nuestro planeta. Pero es fácil rendirse ante la seducción de tanta belleza y olvidar los peligros que aquí oculta el Sahara. La temperatura tan extrema en esta región sube a 50ºC y llueve menos de 25 milímetros anuales. Los pocos pozos que hay están muy retirados el uno del otro y son sumamente difíciles de encontrar.

Como es bien sabido, uno de los problemas más grandes a los que se enfrenta cualquier expedición es la dificultad para obtener agua a lo largo de un recorrido. Saber con absoluta precisión en qué lugar y a qué distancia se encuentra el siguiente pozo marca sin duda la delgada línea que separa la vida de la muerte. Una travesía que desvíe su trazo por tan sólo un par de kilómetros podría resultar fatal.

En mi primera expedición en el Ténéré quedé muy sorprendido cuando mi guía señaló a lo lejos una llanta de coche tirada en medio de una gran planicie de arena y exclamó, "¡lo encontramos!", se refería al pozo del cual dependeríamos para abastecernos de agua durante el siguiente segmento de nuestro recorrido.

El objetivo fue cruzar de Gasso Lolombo a Zoobaba a través del erg Bilma. No existe récord de que este recorrido haya sido realizado anteriormente lo cual significó una oportunidad maravillosa de satisfacer el instinto aventurero del grupo. Esta zona es muy interesante por su riqueza paleontológica, cada piedra esconde un fémur, o un colmillo, o piel de dinosaurios que alguna vez caminaron sobre un lugar verde y húmedo. Esta región, al sur de Ténéré se ha mantenido secreta durante varios años a raíz del descubrimiento de varios yacimientos de fósiles de más de 100 millones de antigüedad. Entre estos descubrimientos el más reconocido es el Nigersaurus, un reptil de 15 metros de largo parecido a un cocodrilo con más de 600 colmillos. Otros importantes especímenes en la zona son Sarcosuchus, carnívoro de 11 metros y Jobaria, de 21 metros de largo.

Se han encontrado depósitos humanos que datan del período más temprano de la era post-glaciar. Existe evidencia de la gran actividad de cazadores nómadas, cuyos esqueletos, herramientas y joyería revelan la gran actividad que existía en esta zona. El constante movimiento de la arena ocasionado por el viento cubre y descubre depósitos paleolíticos y arqueológicos como el pasar de las páginas de un libro.

DESIERTO DE ILUSIONES DIARIAS

El Sahara es un jardín para el artista tanto como para el científico. Al caer la tarde, la sutileza del color se enciende dramáticamente. La arena se transforma de lo pálido a enormes olas anaranjadas. La piedra se obscurece y proyecta sombras gráficas. El azul del cielo se intensifica y acentúa el horizonte interminable. Al caer la noche, las dunas se iluminan con la luz de la luna y no es necesario usar linterna. La belleza de sus paisajes es única. Rocas de tonalidades rosa y amarillo se entrelazan con la fina arena de colores similares.

Uno de los atractivos del Ténéré son las épicas caravanas que operan desde hace siglos entre Agadez y Bilma. Generalmente viajan durante la noche y temprano en la mañana.

En el pasado, estas caravanas comprendían de hasta 2 mil camellos transportando sal, uno de los productos de mayor importancia comercial en la región. Las caravanas son llevadas primordialmente por hombres Tuareg, que son excelentes navegantes, se orientan usando estrellas como referencia, texturas en la arena, e inclusive cambios en la coloración de la misma.

En varias ocasiones me ha tocado escuchar discusiones entre guías con respecto a la textura de la arena para determinar en qué dirección proceder. Sin embargo también hay mujeres esclavas que en ocasiones viajan para cocinar, cuidar de los animales y recolectar leña. Hoy en día las caravanas son más pequeñas y menos constantes, pero aún es posible encontrarse con ellos e inclusive, es factible participar en un recorrido que generalmente es coordinado por guías locales en Agadez.

Este fue sin duda un recorrido que vale la pena ser contado, pero aún más ser vivido. El descubrimiento de todo lo que se esconde en un lugar en el que parece no haber nada puede llevarte al clímax de la sorpresa. Recorrido de muerte, posiblemente, experiencia de vida, sin duda.

[MAX/mt]

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