Los Pérez: de tal palo, tal astilla

Sergio Pérez hizo realidad el sueño de su padre: verlo competir en la Fórmula 1.
 Sergio Pérez y Antonio Pérez Garibay, durante el GP de Rusia 2015.  (Foto: Getty)
  • En algún tiempo quiso ser futbolista, pero su gusto por la velocidad fue más
Ciudad de México -

Cuando era niño estuvo a punto de cambiar los karts por un balón de futbol, sin embargo la pasión que su padre le impregnó por los autos y la velocidad, provocó que Sergio Pérez continuara su camino en el mundo del automovilismo, hasta convertirse en piloto de Fórmula 1.

“No siempre. Hubo una etapa de su niñez en la que él decía que quería ser futbolista y estuvo a punto de dejar los karts, pero eso sólo fue temporal. Muy pronto se dio cuenta de que lo suyo era los autos y desde entonces no los ha dejado.

“Sí, es un sueño hecho realidad. Yo sabía que mi hijo tenía el talento para llegar. Obviamente en Formula 1 no siempre se trata de talento, pero afortunadamente las cosas se dieron para que pudiera llegar y mantenerse ahí ya por siete temporadas”, dijo Antonio Pérez Garibay, padre de Checo.

Desde joven se convirtió en fanático del automovilismo y la Fórmula 1, al grado de que platicó que llegó a dormir afuera de los hoteles, donde se hospedaban los pilotos, tan solo para que le dieran su autógrafo

“Sí, yo soy fan de la F1 desde que era joven. Mis hijos crecieron viendo Fórmula 1 en casa. El automovilismo siempre ha sido un tema de conversación en la familia.

“Sí, de joven llegué a dormir afuera de los hoteles de los pilotos para conseguir un autógrafo”, comentó.

Pérez Garibay recordó que desde muy pequeño, Checo demostró tener habilidades en el volante, y desde entonces comenzó a soñar con llegar a la máxima categoría del automovilismo, un deporte que se convirtió en pasión para él, desde el día en que corrió un auto del taller mecánico donde trabajaba.

“Entonces ya soñaba con correr en Fórmula 1 contra los mejores pilotos. Desde chico se veía que tenía buenas manos. Lo ponía a correr con su hermano Toño en categorías mayores y les ganaba. Así fue como empezó a destacar.

“Yo trabajaba en un taller mecánico y el dueño del taller corría carros. Le decía que me dejara subirme y me respondía que no porque se me iba a hacer un vicio. Y, efectivamente, el día que lo convencí de que me dejara subirme, me enamoré. A partir de ahí nació esa pasión en mí”, finalizó.

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