Cruz Azul e ilusión, polos opuestos

Cruz Azul e ilusión, polos opuestos
Ciudad de México -

Cruz Azul e ilusión son dos palabras que jamás deberían de ir juntas y menos en esta época. Año con año, torneo con torneo sucede lo mismo: el seguidor del Cruz Azul se ilusiona con los refuerzos que trae el equipo, el inicio de la temporada, la forma de juego, el sistema, las goleadas y el resultado al final siempre es el mismo. Que si traen a Romano, a Matosas, a Cardozo, a Bueno, a Lavolpe, a Lopetegui, a Boy… al que traigan. Que si contratan a Zlatan, Cristiano, Higuain, Falcao, Robinho, o Pirlo, la historia será la misma y todo se debe a una persona en particular, Guillermo Álvarez, el famoso Billy para sus cuates.

Para mí es muy difícil entender o lograr asimilar cómo es posible que alguien se pueda hacer daño a sí mismo, que alguien pueda atentar contra su propia familia o auto sabotearse para que el curso de sus negocios no sea el adecuado y parece que en Cruz Azul es lo que sucede. Muchos hablan de un tal Carlos Hurtado, que para las nuevas generaciones podría pasar por un simple desconocido, para los de mi generación sería un personaje imaginario tipo el “chupacabras” del que todos han hablado pero que nadie lo conoce y para los de generaciones más añejas, el hombre que movía hasta hace unos años el fútbol mexicano, el todo poderoso, del que también se dice es socio de Álvarez y que es el que realmente mueve los hilos en el equipo originario de Jasso Hidalgo, que los dos son los que hacen y deshacen en la Noria, los que mueven y ponen técnicos y jugadores, y los que tienen al equipo con 18 años de sequía debido a que anteponen el negocio antes de las buenas decisiones.

Guillermo Álvarez tendría que dejar el equipo, ya no sólo en manos de un director deportivo, sino en manos de alguien que sí entienda y sepa de fútbol y no sólo lo vea como negocio, lo mejor sería venderlo o entregarlo a la Cooperativa, pero eso jamás pasará.

También se podría decir que lo del Azul ya pasa por algo sicológico, pero han cambiado de plantilla año con año, de técnico cada seis meses hasta de jardinero si es posible, lo de Cruz Azul pasa por que han visto al equipo como un negocio para generar dinero en otros rubros y no para lo que fue creado, su verdadero objeto social. Pero lo que aquí nos atañe es que la afición llegó al hartazgo, ya son 4 torneos sin calificar y para un equipo con el presupuesto como el que tiene es un fracaso con todas sus letras, al seguidor ya no le importa que traigan a los mejores, le importa que consigan resultados y el único resultado que necesitan es un campeonato, sea como sea y no seguirlos ilusionando con tan solo un partido bien jugado.

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