A sus 49 años, ¿sabías que el Uni primero fue plaza de toros?

El Uni, de plaza de toros a estadio de futbol, ya que el primer evento en el recinto fue una corrida y no un partido de soccer.
  • El Universitario cumple 49 años desde su apertura
  • Rayados fue quien inauguró la que hoy es la casa de Tigres
San Nicolás de los Garza, Nuevo León -

El grito de “gol” no fue el primero en escucharse en la historia del Estadio Universitario, por más ilógico que parezca, el “ole, ole, ole” fue lo que hizo vibrar la que sería casa de Tigres, casi cinco años antes de su inauguración.

El Universitario tuvo su apertura el 30 de mayo de 1967, con un partido entre el Club de Futbol Monterrey y el Atlético de Madrid, juego que terminó empatado a un gol; sin embargo, ese no fue el primer evento de la casa auriazul.

Y es que antes de darse un partido de futbol en lo que hoy todos llaman el Volcán, hubo una corrida de toros, en la obra construida en los terrenos de la Máxima Casa de Estudios, la UANL; fue adecuada el área de la cancha para ahí colocar el redondel, donde se presentaron grandes figuras del arte taurino.

La corrida fue llamada como Magno Festival Taurino, celebrada el 23 de diciembre de 1962, con un cartel integrado por Rodolfo Gaona, Fermín Espinosa ‘Armillita’, Heriberto García, Lorenzo Garza, Luis Castro ‘El Soldado’, Fermín Rivera y el rejoneador Bobby Arreola.

Los nombres que aparecen en ese cartel fueron grandes figuras, pero el evento no tuvo gran éxito; el estadio que sería para una capacidad de 55 mil espectadores y que actualmente es para 42 mil, tenía listo solo la parte inferior del recinto, en la que había disponible 10 mil asientos, de los cuales solo fueron ocupados entre cinco y seis mil.

Se vendieron los boletos el mismo día del evento, con costo de ocho pesos en la zona Sol para hombres, cuatro pesos era el precio para mujeres y niños; en la sección de Sombra, eran 16 y 8 pesos, respectivamente.

Lorenzo Garza tuvo una actuación donde lo más sobresaliente fue su personalidad, ‘Armillita cortó dos orejas, Arreola y Castro se llevaron un apéndice cada uno; García, Garza y Rivera solo dieron vuelta al ruedo. Silverio Pérez y Heriberto García fueron los últimos y tuvieron que lidiar con la lluvia, por lo que solo recibieron palmas.

La corrida fue organizada por el Club de Leones Monterrey, con lo cual se buscaba recaudar fondos para la construcción de un casino que hoy se ubica en avenida Leones y Gonzalitos y así también, apoyar en el seguimiento de la edificación del recinto.

Fue así que el Universitario paso de ser una plaza de toros a un estadio de futbol.

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