Alan Pulido y Karim García y el entrecomillado de la verdad

Qué difícil es escribir del “secuestro” de un futbolista profesional.
Ciudad de México -

La reproducción de las razones no tiene por qué parar nunca, lo que frena la verdad es la base de cómo se configura, se analiza y se consume sobre en una época donde todos los políticos ahora sí se mueven para salir en la foto. Qué difícil es escribir en miércoles, del “secuestro” (entrecomillado) de un futbolista profesional del cual se mega tuiteó, feisbuqueó, snachapeó, y de paso, se escribió en los medios “tradicionales”, muchos de ellos con portadas absolutamente fuera de contexto sobre el caso. Por otro lado desapareció y desdibujó el violento asalto que sufrió el beisbolista Karim García en un estado como Coahuila, que también es víctima de una violencia real, política y simbólica sin precedentes.

Resulta muy difícil creer que el gobierno de Tamaulipas, ese mismo, no importa quién lo dirija, fue omiso en la matanza de migrantes en San Fernando que aún no se resuelve y que como Ayotzinapa y Tlatlaya goza de la más rampante impunidad. El mismo que no reaccionó ante el asesinato de una tuitera que tuvo el valor de denunciar on line, las acciones del crimen organizado, el mismo que tiene los más altos índices de secuestro y muertes violentas de todo el país. Sí, ese mismo gobierno cuyo mandatario estatal va y se saca la foto con Alan Pulido para “dar fe” de que está sano y salvo gracias a una “acción coordinada de las autoridades” y que el futbolista, logró “desprenderse” de sus “captores”, para llamarlos.

Siento pena por Alan porque si el secuestro fue verdad, es terrible, si fue un montaje también es terrible porque la mentira social se configura en gran parte, por las acciones de los gobiernos que son simbióticos con la corrupción y la impunidad. ¿Por qué si los gobiernos de Tamaulipas una y otra y otra vez, han cincelado una falta de confianza tácita hacia sus ciudadanos hoy “responden” de manera “eficaz” ante el “secuestro” de Alan Pulido? El gobierno de ese estado se empeñó en todo momento por romper el pasado fin de semana el mundo de la inteligencia social, instaurando en todo momento la separación entre el sentido común y la verdad, me preocupa Alan porque la figura de un futbolista fue el centro de un acto violento real y simbólico. Real por el acto mismo, pero simbólico, porque el manejo mediático del gobierno tamaulipeco, torpe, deforme y opaco, es un acto violento contra una sociedad que está harta de mentiras gubernamentales y de inacción. Es violento y discriminatorio porque los miles de tamaulipecos y migrantes que a diario sufren vejaciones, asesinatos, desapariciones y balaceras no han podido ver en el gobierno un aliado institucional que los ayude ante las acciones del crimen organizado. Es violento simbólicamente porque una y otra vez se ha documentado la relación que han tenido los gobernantes de esa entidad con el crimen. Me preocupa Alan porque quizá sin saberlo, es víctima de ese mismo gobierno que mancilla a diario a sus paisanos. O, quizá si lo sabe y es un actor en lugar de víctima.

Pero me preocupa más el futbol mexicano en toda su estructura, ausente en el problema de fondo, ausente de la violencia sistémica que impera en sus tres divisiones, tanto real como simbólica, ausente en la prevención de la misma que no para y que por supuesto está presente en los cambios de plazas sin previo aviso, en los avisos de un político barato que se dice presidente de Veracruz, “amenazando” a los ciudadanos de que si no “gana” el partido que hoy “gobierna”, se van del puerto en un chantaje cargado de violencia, intolerancia y desconocimiento de la ciudadanía que al mismo tiempo es aficionado. La FMF y sus tres divisiones se vuelven cómplices de la violencia de este país porque no hay protocolos de prevención para sus integrantes porque está ausente de políticas públicas que configuren una ingeniería social más sana en este país. Y claro que ese organismo sería un organismo con peso moral muy fuerte para configurar un proyecto de paz a través del futbol, pero les interesa más el negocio, que ser un agente de cambio social. En fin Alan, de verdad espero que no te hayas prestado a un teatro que te puede perjudicar para el resto de tu carrera. Qué bueno que ambos, Karim y Alan están bien, entrecomillas.

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