De la esquizofrenia a la ética periodística

Lo que prevalece es la esquizofrenia del periodista por dar una noticia antes que nadie.
Ciudad de México -

En México carecemos de un manual de ética, de estilo y deontológico para el ejercicio del periodismo deportivo. Lo que prevalece es la esquizofrenia del periodista por dar una noticia antes que nadie, la “exclusiva” dicen. La falta de preparación, el ego, la limitante del tiempo en los formatos televisivos y radiofónicos, además del clima laboral tan tenso que permanece en las redacciones de los medios de comunicación, mantiene al periodista en un estrés innecesario que hace que descuide los valores mencionados. El caso Jürgen Damm es uno más de las inmensas pifias que el periodista deportivo comete en pos de ser el mejor, el protagonista. El manejo de la nota sobre su posible llegada al Borussia carece del más estricto sentido ético.

El punto es, no importa si Damm llega a BVB09, el periodista que lo dijo primero, se le colgará una medalla y sus compañeros lo felicitarán por haber hecho una “labor excepcional”. Las fuentes, muchos de ellos representantes de jugadores funcionan como vectores para desestabilizar y presionar a los dueños de los equipos para vender a un jugador a determinado equipo. El periodista, en el caso de Damm da la noticia aún sin tener todo el contexto, la esquizofrenia de la “exclusiva” así se lo demanda y actúa irresponsablemente en consecuencia. Faltaba la decisión de la directiva de Tigres que es quien tiene la última palabra para que el jugador vaya a Dortmund, sin importar que las negociaciones estuvieran avanzadas. Aun cuando la directiva del equipo estuviera enterada de las negociaciones existen procedimientos que los periodistas no quieren respetar porque no conocen la ética, ni la deontología del periodismo deportivo que es la parte ética que trata de los deberes y principios de determinada profesión.

Sabemos por otra parte que los directivos son parte de esa neurosis, porque muchas veces ellos también son fuentes que sueltan la información sin una base ética, sin en aras de los intereses de representantes. El hecho es que el periodismo deportivo mexicano carece de elementos éticos para dar a conocer una información. Es una constante que la información dada por un periodista deportivo mexicano, sea desmentida casi de inmediato por un directivo, porque cada uno quiere tener la sartén por el mango, en este juego de poder, las que pierden son las audiencias pues son descontroladas por un vaivén informativo, que causan ruido en la recepción de dicha información. Muchas veces estos casos, derivan en que traspasos prácticamente hechos, se caigan perjudicando a los jugadores y a los clubes involucrados, y los medios que echaron a perder el hecho, bien gracias, no pasa nada.

Los medios deportivos mexicanos no son por mucho, un ejemplo de profesionalismo. Carecen de los fundamentos para ejercer un periodismo que contextualice su información, que se atreva a tener nuevas narrativas, las redes sociales son un receptáculo de egos, puesto que son el reflejo de los “líderes de opinión”. Ojalá que Jürgen Damm llegue al Borussia e impulse los proyectos transversales que tiene este equipo que va más allá del futbol y que ha construido una ciudad, a partir de la personalidad social que tienen las abejas en Dortmund. No estamos discutiendo si Damm llega al equipo dirigido por Thomas Tuchel, discutimos las formas y los fondos de cómo el periodista deportivo mexicano, maneja los tiempos y la ética, para dar la información. Creo que esta última no la conocen.

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