El esquizofrénico Sísifo mexicano llamado futbol

La Selección Mexicana además de ser un equipo que concentra la atención de fans mexicanos, es un fenómeno cultural.
Ciudad de México -

Frente a los múltiples y vertiginosos cambios que en los últimos años hemos experimentado en las formas de informarnos, comunicarnos, gozar y aprender, y sobre todo en el contexto de la actual crisis económica, que sufre nuestro país, en el contexto del clima de inseguridad que padecen los ciudadanos y ante la crisis de representación política que desde hace años se agudiza, sin duda resulta muy importante estudiar con puntualidad aquellos fenómenos culturales y de entretenimiento en los que los mexicanos (buscando recreación y gozo pero también un asidero frente a la incertidumbre) concentran no solo su atención sino sus expectativas y hasta sus esperanzas: tal es el complejo caso de la selección Mexicana de Futbol.

Los encuentros de futbol pueden ser vistos entonces como disputas profundas y difíciles de resolver, es un hecho que la selección Mexicana de Futbol además de ser un equipo que concentra la atención de muchos aficionados mexicanos, es un “fenómeno cultural” que desde el espectáculo mediático sintetiza y enarbola una idea de la nación; es un espacio donde partido a partido se escenifica un tipo específico de identidad y desde el que se difunde una retórica del “nosotros” colectivo (sobre todo en tiempos de crisis económica e incertidumbre).

Pero, ¿Qué pasa después de un 0-7 en contra? ¿Qué pasa cuando en medio de una lucha magisterial, la falta de gobernabilidad, un dólar a casi 20 pesos, un país que no termina por construir una buena estructura en derechos humanos y que deshumaniza a sus ciudadanos, llega la selección chilena de futbol y hace trizas no sólo a un equipo mexicano, sino a las ilusiones de millones de personas que a través del futbol tratan de canalizar un “nosotros” más positivo? ¿Qué pasa cuando el auto flagelo de la historia vuelve a nosotros con la dantesca imagen de aquel 6-0 que Alemania propinó a México en el Mundial de Argentina 78? ¿Qué pasa cuando como Sísifo, subimos y subimos la montaña empujando la enorme roca hasta que casi llegamos a la cima y la gran roca se nos viene encima rodando hasta abajo para iniciar de nuevo e infinitamente este rito tal como lo hizo Sísifo por toda la eternidad? ¿Qué no es esquizofrenia colectiva?

La afición mexicana encarna claramente a Sísifio, la gran roca es su esperanza, la cima nunca es alcanzada. La esquizofrenia del pasado se apodera de nosotros, el caos, como el quinto jinete de la apocalipsis campea, desordenado, dando la cara, impidiendo pensar. Ante el desorden y la incertidumbre que produce este desorden estructural en el que está envuelto el futbol mexicano y que es alimentado y azuzado por los medios de comunicación es necesario establecer un “anti caos”, lo que necesariamente nos lleva a diseñar escenarios basados en una metodología que nos permita lograr certidumbre y entonces sí, tomar decisiones. El problema es que no sabemos estructurar metodologías que nos permitan planear transversalmente ya no digamos el deporte, sino todo lo que tenga que ver con la construcción social de este país.

Queda pues cambiar los valores y desarrollar un escenario lógico para el futbol y el deporte con base a una construcción que emane de los ciudadanos. Esto es: invertir más en ciencia y educación y aplicarla al futbol, esto permite un nuevo modelo de desarrollo para esta actividad y de esa manera convertirla en estratégica para el país. Modificar el pensamiento de imitación para crear un pensamiento propio en el futbol mexicano e involucrar de lleno a las universidades en un modelo de desarrollo psicosocial, tecnológico y educativo que tenga al deporte como uno de los ejes principales. Crear un “futbol moralizante” que tome en cuenta estos factores de la mano ahora sí de inteligencias múltiples y de experiencias probadas, pero a partir de propuestas eminentemente ciudadanas. En este caso la mente colectiva debe ser el instrumento para captar las emociones del mundo aún a riesgo de que la tarea nos lleve al límite pero no olvidemos que esa tarea los mexicanos somos más humanos que nunca y que ese malestar cultural que tenemos hacía el futbol civilice y evolucione de una vez por todas, el pensamiento y se creen las bases del balompié que merecemos. La goleada ante Chile no fue un accidente. No se planea por accidente, no se aplican los proyectos por accidente. El 18-J no fue un accidente. Dejemos de ser ese Sísifo esquizoide que tanto daño nos hace.

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