América: Detrás de un feo plumaje

La tan criticada playera del Centenario del América y sus razones, desde el punto de vista del marketing.
Ciudad de México -

¡Hola! Solo deseo preguntarles algo a los fans americanistas, pero espero que me contesten con la verdad. Porque a quienes no lo son les basta burlarse y realizar comentarios adversos. ¿El uniforme del Centenario les gusta? Échenle ganitas porque es una pregunta seria (está bien, tampoco solemne).

En la oleada de la polémica sobre el nada agraciado diseño del nuevo plumaje de las Águilas (a juicio de este servidor), muchos comentaristas deportivos comenzaron a culpar al marketing por sugerir siempre “inventos en favor del dinero”. Las voces ‘expertas’ tomaron el micrófono como arco y sus reclamos como flechas, aunque sin tino.

Espero que me lean porque es oportuno aclarar que el marketing hecho por gente que SÍ sabe, nunca es un invento ni una ocurrencia y ni mucho menos un capricho.

El marketing no crea necesidades (como detractores gratuitos se encargan siempre de repetir desde el hígado). Estas ya existen. Lo que sí hace es generar deseos. Parte del trabajo consiste en emocionar al público objetivo para que se sienta tan bien que elija este sentimiento como necesario para experimentar, siempre que le sea posible, esta satisfacción.

Sin embargo, para que este milagro se logre se requiere conocer al fan, y no sólo por encimita, ¡sino estudiarlo de verdad! Y esto no dura horas ni días. Un estudio de mercado lleva tiempo, mucho más que un comentario visceral. Y es costoso.

En ese informe, los marketeros basan su estrategia para agradar a los fans, para seducirlos e incentivar su comportamiento de compra. No puede haber riesgo de error en algo tan bien hecho.

Bueno, entonces, déjenme les pregunto de nuevo a los fans del América: ¿Hay alguien por aquí que esté contento por el nuevo uniforme?

¿A TI CUÁNDO TE PREGUNTARON?

El uniforme de los integrantes de un equipo deportivo es un asunto delicado. No se puede de la noche a la mañana cambiar de forma rotunda sus colores o el diseño porque se atenta contra la identidad de la institución.

A veces hay tendencias en el mundo de la moda o modificaciones de negocio con campañas por el ingreso de nuevos patrocinadores o socios comerciales que empujan a los clubes a manejar ciertos cambios, pero sin alterar por completo el lienzo que es parte del emblema.

La verdad es que estas simplemente ejercen su poder de decisión aunque se lleven entre los botines a sus seguidores.

Esta nueva playera amarilla que se degrada a blanco en su parte inferior está destinada al recuerdo, aunque éste sea negativo por el contexto conmemorativo de los 100 años. Pero esta propuesta no es el resultado de una estrategia de marketing. Es evidente que puede tratarse de un capricho de alguien. Esto lo explicaría mejor (el dueño del changarro puede hacer lo que quiera con él, hasta quemarlo), pero tampoco se trata de la única distorsión del atuendo tradicional en la historia del América.

¿Quién no recuerda cuando los cremas se volvieron Águilas en el inicio de los 80? Esa camiseta que acababa en pico hacia la cintura y que ayudaba a estilizar a los portadores (claro, para los que no eran tan bajitos como Cristóbal Ortega y Juan Antonio Luna, porque el vértice acababa bajo sus calzoncillos).

Luego, a mitad de los 90, llegaría aquella inspirada en la de la Selección alemana de entonces, con pequeños parches sobre los hombros y tórax que asemejaban plumas de alas en tonos naranja y negro. La indumentaria del taquillero equipo de Leo Beenhakker, que se recuerda más por su estilo de juego tan espectacular, producido por las ‘abejas africanas’ François Omam Biyik, camerunés, y Kalusha Bwalya, zambiano.

Es decir, más que la ropa, lo que le importa de verdad a los fans es la forma de jugar. Lo otro es parte de la anécdota.

LA ROPITA DEJA

A Nike no le ha ido nada mal. La marca número uno como fabricante de vestuario deportivo reportó el alza de 15 por ciento de ganancias en el último trimestre. Sus ventas subieron ocho mil millones de dólares. El buen momento combina con la coyuntura de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, que se realizarán entre 5 y el 21 de agosto y donde es proveedora oficial de los atletas participantes. Aparte, viene de una Copa América y de la Euro 2016.

El fashion también hace su partido. En 2014, rumbo al Mundial de Brasil, Nike quiso homenajear a la selección verdeamarela vistiendo con uniformes ‘reverdecidos’ a los principales clubes que viste en el mundo, entre ellos el América, que actuó con su camiseta de siempre pero con un filtro verdoso, campaña que se siguió en el resto del continente por otros equipos, obviamente ‘sugeridos’ por Nike. La prenda fue muy criticada, pero los fans coleccionistas la agotaron de las tiendas tras pagar un ‘módico’ precio de mil 400 pesos. El América es una lovemark poderosa.

Así que dime, ¿comprarás este deslucido uniforme (o el segundo en color vino)? Conversemos. Recuerda que en este mundo terrenal, todo puede sumar o restar y tú eliges la cuenta.

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