El día que La Volpe apostó su hombría

El día que La Volpe apostó su hombría
Ciudad de México -

Era el sábado 20 de octubre del 2012, más o menos a las 5 de la tarde. El conjunto del Atlante, dirigido por Ricardo Antonio La Volpe, recibía la charla técnica previa al partido contra las Chivas en Cancún.

El técnico argentino comenzaba la plática diciendo: “a estos los conozco perfecto, sé qué van a hacer en cada momento”.

El Atlante del Bigotón ocupaba el puesto número 12 de la tabla general y las Chivas, en ese entonces dirigidas por Van’t Schip, eran séptimas.

Ya entrados en la plática, llegó el momento. La Volpe sonrió, se dirigió al grupo y les dijo: “Miren, muchachos: necesito que confíen en mi y hagan todo lo que les voy a decir. Estoy seguro que si me hacen caso en cada una de las cosas, después del minuto 25 ya les vamos a ir ganando 2 por 0”

Los jugadores, con incredulidad, escuchaban a su técnico, a quien ya conocían por saber estudiar a los rivales a la perfección. Ese día los sorprendió. Les planteó todos los escenarios posibles para los primeros 25 minutos del partido.

Tan seguro estaba el técnico argentino, que con otras palabras llegó a mencionar: “Si ustedes hacen lo que yo les digo y después del minuto 25 no vamos ganando por 2 goles, dejo de ser hombre”.

El plantel escuchó, apuntó y ejecutó.

Empezó el partido y los primeros minutos para los jugadores del Atlante, era una copia de los entrenamientos que habían tenido en la semana. Comentaban que todo lo que les había dicho el argentino estaba pasando. No daban crédito.

Pasaron tres minutos y el Atlante hizo el primero gracias a Cristian Maidana. Los jugadores volteaban a la banca y La Volpe ni siquiera sonreía, se notaba concentrado y pendiente del partido.

Llegó el minuto 24 con 30 segundos. Kikin Fonseca desbordó por la banda izquierda, mandó el servicio y Esteban Paredes empujó el balón.

Atlante lo ganaba 2 por 0 después de 25 minutos. La Volpe había visto el partido en su mente y todo se estaba cumpliendo. No sonreía, no gesticulaba, no nada. Solamente se paraba en el área técnica como si de un ser superior se tratara, que entendía más que todos los que estaban en el Andrés Quintana Roo.

Los Potros terminaron ganando 3 por 1 ese partido y sumaron los 3 puntos, sacando a Chivas de zona de clasificación.

Señoras y señores, ese es el nuevo técnico del América y ese es el lado de Ricardo La Volpe que hace que después de tanto tiempo, directivas como la de Coapa lo busquen para salvar el barco que se les puede hundir en el centenario.

El ser humano está construido de pequeñas cosas que lo obligan a ser imperfecto. La Volpe lo es. Seguramente ha perdido muchas más veces de las que ha ganado. También se ha equivocado en cosas fuera de la cancha que han hecho que perdiera hasta su trabajo. Todo pasa y todo evoluciona. Si hoy vemos al La Volpe más maduro y centrado, que ha aprendido de sus errores, este América puede dar de qué hablar en su centenario. Vámonos, que la pasen bien.

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