¿Cien años de qué?

Se puede decir que quien cumple esa edad ha pasado por casi todos los estadios de la vida.
Ciudad de México -

Cien son para presumirse. Se puede decir que quien cumple esa edad ha pasado por casi todos los estadios de la vida. Aprendido de la sabiduría que da el tiempo, encarna horas hombre en la experiencia del aprendizaje diario, de los errores cometidos, de los sinsabores, de los éxitos. Efectivamente 100 años son toda una vida y hay que saberlos celebrar. América sabía que iba a cumplirlos. Un equipo que se dice grande debía de tener una celebración en grande. Glamorosa, aplastante. Total, ¡no lo hizo! Dejó con un palmo de narices a sus aficionados que esperaban otra cosa. Para empezar un partido contra un equipo emblemático, que fuera un invitado especial a la fiesta. No la tuvo.

América defraudó a su afición en el centenario porque dependió de una estructura televisiva que insiste en ser tradicional, sin conocimiento de que las nuevas audiencias demandan otras cosas, no festejos inocuos que da la televisión. Confiar en un artista sacado de no sé dónde, para una canción que fue plagiada igual que la tesis de quien se dice presidente de México, es seguir creyendo y pensando que este es un país que está de hinojos ante lo que le dicten. ¿Qué cultura es la que promueve este equipo? ¿la del plagio? ¿la del ‘usted perdone’? ¿la del ‘aquí no pasa nada’? ¿la del ódiame más? Entonces si es así, el América es parte de un país oscuro, corrupto, opaco y sin ánimo de avanzar. Me pregunto ¿qué clase de aficionados tiene el equipo que promueve el odio en un país lleno de violencia? Pues sí, si pasó por alto un plagio quiere decir que sus directivos no son sensibles a lo que pasa en el país y siguen actuando creyendo que el equipo todavía pertenece a la cultura de la “televisión para pendejos”. Desde la perspectiva de los directivos es así, pues confiaron en un “grupito musical” que justo pretende seguir haciendo “televisión para pendejos”.

Los cien años del América han resultado un desastre, ni siquiera fueron algo distinto. Algo importante es que eso no solo denigra al club sino a su afición y a su propia marca. Sigue siendo una marca que se niega a ser global, una marca que no se adapta a las necesidades que las nuevas audiencias digitales necesitan. El futbol no es ninguna broma y menos si un equipo que se dice importante cumple 100 años. Plagiaron, salieron con otra camiseta, no tuvieron un partido con equipos de renombre, se despreciaron a sí mismos, confiando en un modelo moribundo, exacerbando el “ódiame más” en un país lleno de violencia, de secuestros, excluyente y que no acierta a gobernarse con orden.

Lamento decirlo, pero ese es el América, inserto en ese marco cuando debería ser todo lo contrario y pugnar por estrategias que de verdad hagan sentir orgulloso a su afición y que otras aficiones por lo menos lo respeten. Eso es un equipo grande, pero dejó ir, por soberbia e ignorancia institucional, la gran oportunidad de ser quien verdaderamente trascienda en sus cien años. El centenario de este equipo es como el gobierno de este país: mediocre, intrascendente, soberbio y ciego.

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