Conato de pelea, la cereza del color en el Clásico

Palcos, preferente, general, en todas estas zonas había un seguidor con playera rojiblanca junto a un americanista que gritaban al mismo tiempo.
La gente colmó el Estadio Azteca, aunque algunos hayan recurrido a la reventa.
 La gente colmó el Estadio Azteca, aunque algunos hayan recurrido a la reventa.  (Foto: Mexsport)
  • En el minuto 90 el duelo se detuvo por un pleito
Ciudad de México -

Un conato de pelea en el último minuto del Clásico entre América y Chivas fue la cereza del color en un estadio repleto.

Cuando Ángel Zaldívar no le quiso dar el balón a Michael Arroyo, se desataron los empujones entre los que participaron los jugadores de los dos equipos hasta que el árbitro Luis Enrique Santander logró poner orden.

Intercalados en la tribuna, el Estadio Azteca lució una invasión de miles de aficionados que pintaban de rojo y blanco la cabacera visitante y de amarillo la zona donde se ubican las barras azulcremas.

Palcos, preferente, general, en todas estas zonas había un seguidor con playera rojiblanca junto a un americanista que gritaban al mismo tiempo.

La gente colmó el Estadio Azteca, aunque algunos hayan recurrido a la reventa, cuyos precios variaban entre 500 y hasta mil pesos para ver el partido de Semifinal de la Copa MX.

Ya en la tribuna y, antes del gol de Michael Arroyo, cuando comenzó el grito de "Chivas, Chivas", de inmediato se hacía sentir la localía que además estaba apoyada por las barras la Monumental y el Ritual del Kaoz, que sí tienen permiso para ingresar los tambores.

A pesar de que sonaba a todo pulmón el "Vamos América, que esta noche tenemos que ganar", no se apoderó totalmente del Azteca pues los silbidos y el "Chivas Chivas" les hacían competencia.

Con el gol de Pulido, el inmueble volvió a pintarse de rojo y blanco e incluso en la cabacera apareció una bomba de humo que sacaron en su festejo.

Y así hasta el último penal cobrado.

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