No somos nada

No hay nada garantizado en la vida, lo sucedido con Chapecoense fue una tragedia que demostró que el futbol va más allá de una simple pelotita.
Ciudad de México -

De la hazaña a la gloria eterna, en un abrir y cerrar de ojos el equipo brasileño Chapecoense cimbró sus sueños camino a Colombia para jugar el partido de ida de la final de la Copa Sudamericana, demostrándonos una vez más que no somos invencibles, que los futbolistas son seres normales como tú y como yo que leemos y escribimos esta columna. Qué impactantes son las imágenes en las que el mundo entero se ha volcado a rendirle homenaje al Chape, uniendo en uno solo a todo el gremio futbolístico, social deportivo de este planeta, ya que no creo que haya alguien que no se haya conmovido con esta lamentable historia.

Lo qué pasó antes del accidente, durante y después del mismo, para mí ya es forma anecdótica de la cual muchos medios han querido sacar tajada amarillista de que si uno iba a ser papá, de que el otro no fue porque estaba lesionado, o si el hijo del entrenador había olvidado el pasaporte, pero lo que sí me resulta imposible es creer que en un mundo tan avanzado tecnológicamente y en pleno 2016 un avión se pueda quedar sin gasolina, que un equipo profesional vuele en una aerolínea patito y que la aeronave no cumpliera con todas y cada una de las medidas de seguridad que regulan las leyes de aviación, convirtiendo lo que sería una fiesta en una tragedia.

Lo rescatable del asunto son las muestras de cariño no solo del medio futbolístico brasileño, sino del continente americano y Europa, donde las grandes estrellas y los equipos de elite se han comprometido a donar fuertes cantidades de dinero, con el fin de ayudar al club y a las familias de los accidentados, demostrando que el futbol va más allá de una simple pelotita, pero lo que más me ha llamado la atención es la calidad del Pueblo Colombiano, no hay palabras para describir lo que hicieron ayer los aficionados del Atlético Nacional al rendirle un homenaje a los jugadores fallecidos del Chapecoense, en el que se calcula entraron más de 100 mil personas, pasando por el sepulcral minuto de silencio en Liverpool, como el homenaje en León o la solidaridad de Cavanni, Messi; Cristiano y el Barcelona que donará la taquilla del Clásico español.

Todo lo anterior, no te deja otra cosa más que la certeza de que aún hay amor en este mundo, gente que se solidariza y gente que tiene corazón, por lo cual aún tenemos una luz de esperanza al saber que podemos salir adelante ante una tragedia más allá del odio y de las guerras.

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