América llegó por su 'revancha' en medio de la incredulidad japonesa

Las Águilas arribaron a Japón, donde buscarán sacarse la espina del fracaso de la edición pasada.
Nadie fue reconocido o al menos no para que fuera objeto de una petición de fotografía o autógrafo. (Twitter)
 Nadie fue reconocido o al menos no para que fuera objeto de una petición de fotografía o autógrafo. (Twitter)  (Foto: Twitter)
  • Sin reconocer a los jugadores, algunos japoneses miraban perplejos a los americanistas
Osaka, Japón -
América llegó por su 'revancha' en medio de incredulidad japonesa

Más por curiosidad que por verdadero interés, una veintena de japoneses se mantuvieron en la sala de espera del aeropuerto de Itami en Osaka para esperar la llegada del Club América.

Llamada su atención más por las cámaras de televisión que por los jugadores de las Águilas, los curiosos japoneses habitantes de Osaka esperaron al campeón de la Concacaf para verlos de cerca y conocer a quién estaban esperando los micrófonos de medios mexicanos.

Mientras algunos, con un limitado inglés, intentaban preguntar quién llegaba, Ricardo Peláez, presidente deportivo del América, apareció caminando para tomar su maleta, sinónimo de que el equipo estaba ya en tierras mundialistas, esas misma que el año pasado vieron uno de los pasajes más oscuros en la historia azulcrema.

Aún sin saber quién era, no entender una palabra de lo que respondía y tampoco tener idea del porqué los medios mexicanos se aglutinaban para tener la mejor imagen, los japoneses mantenían la curiosidad, esa que quizás no fue satisfecha del todo, pero si en la parte de no haber quedado en ellos.

A Peláez le siguió La Volpe, Muñoz, Sambueza, Darwin, William y así cada uno de los 23 jugadores de América que representarán a la Concacaf en el torneo organizado por la FIFA. Nadie fue reconocido o al menos no para que fuera objeto de una petición de fotografía o autógrafo.

Y es que el asedio de las miradas contrastó con la pasividad para acercarse a los jugadores de América, que curiosamente y contrario a lo que sucede en México, tuvieron una muy relajada llegada a Osaka.

Una vez en el autobús, la espera fue por las maletas, pues los ríos y ríos de utilería no dejaban de correr ante un evento de tal relevancia.

Fue así que ya entrada la noche, con un ambiente tranquilo y con el frío sin que aún sea factor, América volvió a Japón con la intención de que la nueva historia sea muy distinta a lo acontecido en el 2015.

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