No te vas como mereces, Moi Muñoz

No era esta la forma en la que el ahora exportero del América, dejó la institución azulcrema.
Ciudad de México -

Quizás no leas estas líneas pues nuestra relación no es la mejor. Todo cambió cuando en el 2012, después de que metieras ese gol mítico a Cruz Azul y el América ganara la final, publiqué que habías pedido un aumento considerable de sueldo y que el club se había planteado tu salida. Algo que tú y yo sabemos fue verdad.

También sé que no te gustó que dijera que la directiva buscó durante mucho tiempo a Alfredo Talavera, pero no tuvo éxito, algo que también fue verdad; sin embargo, no le diste mucha importancia y nunca bajaste los brazos y te mantuviste al margen.

No es fácil defender la portería del América y tú estuviste a la altura, no solamente tienes títulos que te avalan, sino que conseguiste lo más importante y más difícil de lograr: el cariño de la afición. Ese no se compra ni se regala.

Pasarás a la historia de un equipo tan importante como el América. Estoy seguro que la afición te recordará pues te convertiste en un referente, con sus buenos y malos momentos, pues al final solamente tú sabes en qué te equivocaste a lo largo de estos años.

Seguramente te relajaste en ocasiones y fue ahí cuando Hugo González te ganó el puesto. Le prestabas más atención a cosas extra cancha que a entrenar. Después regresaste y tuviste fantásticas actuaciones, como la de la final y muchas otras. Eres un portero confiable.

Me llamó mucho la atención ver que en tu video de despedida haces referencia a que el club no te dejó competir. No te quiero contradecir, pues tú, claramente, tienes la verdad, pero a mi me cuentan que te ofrecieron quedarte y que si tú hubieras querido, seguirías en el América. Eso sí, sabiendo que ocuparías la banca.

Entiendo que para un futbolista como tú es complicado aceptar la suplencia y que siempre quieres jugar. También creo que tu ciclo no terminó de la mejor manera y que un video en You Tube despidiéndote de la gente no es justo para ti ni para tu trayectoria.

Te deseo lo mejor, pues fuiste un ejemplo de vida por el simple hecho de superar un accidente automovilístico y regresar a tocar la gloria. Eso nunca se me va a olvidar. Eres ejemplo de no rendirse. Vámonos, que la pasen bien.

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