Afición rayada, con sabor agridulce

Monterrey pudo sacar el triunfo ante Chivas al tener dos hombres menos el rebaño.
 Rayados tuvo claras de gol para ganar y no concretó.  (Foto: Mexsport)
  • Los albiazules salieron decepcionados de que su equipo no venciera a un rival con 9 jugadores
Estadio BBVA, Guadalupe, Nuevo León -

La afición de Rayados vivió una noche de contrastes en el duelo contra Chivas, pues pasaron de la emoción de volver a ver a su equipo en casa, a la angustia de ver cómo el Rebaño se iba al frente 2-0, de ahí a la alegría de que Monterrey lograra poner 2-2 el marcador y la ilusión de que se diera la remontada, pero se quedaron en la resignación del empate.

Los hinchas albiazules llegaron al Gigante de Acero con las ansias de ver la nueva cara de su equipo en el Clausura 2017 y luego del triunfo en la fecha uno en Puebla, incrementaba la expectativa de verlos ahora ante el Guadalajara.

Los cánticos y porras previos y al inicio del encuentro, se fueron enfriando con los goles del Rebaño; el primero una obra magistral de Pizarro que adelantó a su equipo apenas a los 9’ de juego y al 21’ Edwin Hernández aprovechó las eternas facilidades de la defensiva albiazul, para hacer el 2-0 y dejar mudo al estadio albiazul.

El fantasma de las cuatro derrotas en fila frente a chiverío amenazaba con prolongarse a cinco, hasta que llegó una luz que la afición festejó como si se tratara de un gol a favor: la expulsión del Gallito Vázquez que pareció cambiar el rumbo del encuentro.

Apenas inició el segundo tiempo y fue Yair Pereira quien se llevó el cartón rojo por doble amarilla, con lo que la ilusión no solo se podía lograr el empate, sino darle vuelta al partido.

Los cánticos de La Adicción se escucharon con más fuerza y las porras retumbaron con el gol de Funes Mori que acercaba a la Pandilla en el marcador, mientras que el grito de “¡Puto!”, resonaba cada vez que Cota realizaba un despeje de portería.

El golazo de Dorlan Pabón que empataba el partido, levantó a los 51,060 aficionados de sus asientos, con la ilusión total de que llegaría el gol del triunfo, pero todo quedó en eso, en una ilusión.

Continuó el partido, el reloj siguió su curso y los minutos se siguieron consumiendo. Rayados no fue capaz de encontrar la llave del cerrojo y en la tribuna la gente se trenzó más en su duelo contra Alan Pulido, para que al silbatazo final, se escucharan algunos abucheos, inconformes de no haber podido lograr un triunfo ante un rival mermado.

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