Futbol y deporte, la desesperanza de México

Es lamentable que hasta en nuestro deporte no podamos tener un oasis de paz o de distracción que nos saque de nuestro marasmo.

Haciendo un análisis de la situación por la cual transita el país, nos hicimos la siguiente pregunta: ¿Son el futbol y el deporte mexicano un espacio donde los ciudadanos se sienten mejor y se abstraen de los problemas que aquejan a la nación? Ante las diversas situaciones que hoy efrentamos como país, decir que esto es posible es muy difícil, justo porque ambos no se encuentran en el mejor momento, es decir, comparten los pesares del país.

La estructura deportiva tiene como director a Alfredo Castillo, cuya imagen fuera y dentro del deporte no es la mejor, pues aún se le cuestiona su papel en Michoacán donde dejó una estela de corrupción, encarcelamientos dudosos y un estado en total indefensión, que aún sigue en manos del crimen organizado, es decir, no solucionó nada. El actual director de la CONADE no salió bien librado de los Juegos Olímpicos de Río, donde su imagen y su proceder ético fue dudoso.

Si a eso abonamos el encarcelamiento del presidente de la Federación Mexicana de Atletismo, Antonio Lozano, más los casos que faltan por comprobar en boxeo, esgrima, natación, etc. Entonces no, el deporte mexicano no abonará a un mejor ambiente en nuestro país. La imagen, la percepción y el poco caso que hacen las audiencias a algo que no sea futbol en este país abonan el terreno del pesimismo.

En cuanto al futbol, la imagen que están dejando los Jaguares de Chiapas con el asunto de la deuda a sus jugadores y su mala situación financiera echa más leña al fuego. Asociados a la imagen de Manuel Velasco, otro gobernador con dudosa reputación y cuya inteligencia solo le da para salir en las revistas del corazón, los Jaguares parecen haber sido abandonados a su suerte y al garete, les sugierieron que buscarán nuevos dueños. Si a eso le agregamos la decisión de abandonar la Copa Libertadores, el máximo torneo competitivo al cual se podía aspirar, entonces tampoco, el futbol mexicano tampoco será un paliativo para el mal momento por el cual atraviesa el país.

Los directivos del nuestro futbol invariablemente se asocian a los poderes fácticos del país. La tele, los gobiernos estatales y municipales, las empresas telefónicas, cementeras, todo cuanto hoy tiene en un entramado de dudas a México en términos de reformas estructurales, que son relacionadas con este tipo de empresas. Si a eso le aunamos la opacidad con que varios directivos mexicanos se manejan, pues peor y sino pregunten, para variar, por el rumbo de Veracruz y del estadio Luis “Pirata” Fuente, como se manejan en materia de transparencia.

Es lamentable que hasta en nuestro deporte no podamos tener un oasis de paz o de distracción que nos saque de nuestro marasmo y como si fuera una mala broma del destino, que sea el futbol americano el que lo haga.

La dependencia colonial del entretenimiento deportivo es más que evidente. Entre balaceras en Cancún y Monterrey, la extradición del Chapo a un día de la toma de posesión de Trump, es una mala broma del destino no entender que estamos en manos de un necro-poder que está acabando con nosotros poco a poco.

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