Las estrellas mundiales que resultaron fiascos en México

Grandes jugadores pasaron desapercibidos en el balompié nacional.
 Bebeto llegó a México en 1999 para incorporarse a toros Neza.  (Foto: Mexsport)
  • Figuras como Bebeto, Solari, Roque Santa Cruz y Guardiola no pudieron brillar en el balompié nacional
Ciudad de México -

Arropado con un gran cartel, que incluía dos Champions League y siete títulos de goleo en Portgual, Eusebio da Silva sorprendió en 1976 al fichar con los Rayados de Monterrey, y ser una de las primeras estrellas a nivel mundial en llegar al futbol mexicano. Sin embargo la estadía de la Pantera pasó desapercibida, al igual que varias figuras que han desfilado por el balompié nacional.

José Dirceu Guimarães llegó al América en 1978, después de conseguir el tercer lugar en la Copa del Mundo de Argentina ese mismo año. Durante su estancia de solo seis meses en el cuadro azulcrema, lo más relevante que hizo el brasileño fue delatar el bajo nivel de sus compañeros, asegurando que él daba balones y le regresaban “sandías”.

Los Pumas ficharon en 1996 al futbolista alemán, Bernd Schuster, quien presumía títulos con el Barcelona, Real Madrid y una Eurocopa. Con 38 años, el jugador teutón tuvo una escasa participación en el equipo del pedregal y a mitad de temporada decidió colgar los botines y terminar su carrera.

En 1999 llegó Bebeto a Toros Neza, campeón del mundo con el Scrath du Oro en 1994, y a Veracruz José María Bakero, exjugador del Barcelona y la Selección de España. Ambos estuvieron solo medio año en territorio mexicano, en donde sonaron más por sus traspasos que por lo que hicieron en la cancha.

Los Dorados de Sinaloa sorprendieron en 2005 al anunciar el fichaje del multicampeón en España con el Barcelona, Josep Guardiola, quien jugó muy poco y tuvo mínima relevancia en el cuadro mexicano, con el cual descendió y perdió su lugar en la Primera División a mediados de 2006.

Otro que lo ganó casi todo en Europa con el Real Madrid y el Inter de Milán, Santiago Solari, arribó a las filas del Atlante en 2009, sin embargo, el Indiecito no pudo demostrar el nivel que alcanzó en el Viejo Continente y tras un año, donde jugó 33 partidos y solo metió cinco goles, emigró para fichar con el Peñarol.

Roque Santa Cruz fue la última figura de talla internacional que llegó y se fue con más pena que gloria de la Liga MX. El delantero paraguayo jugó muy poco con Cruz Azul en 2015, anotó cuatro tantos y tras una lesión al final de su primera temporada quedó relegado del plantel, para después regresar al Málaga de España.

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