Los árbitros no siempre están unidos

Con casos similares, la postura de los silbantes ha sido totalmente diferente a la de esta Jornada 10.
Ningún hecho sobrepasó los cuatro meses de suspensión, pero en esos casos no se llegó al paro de labores.
 Ningún hecho sobrepasó los cuatro meses de suspensión, pero en esos casos no se llegó al paro de labores.  (Foto: Mexsport)
  • El pechazo de Sambueza a Román Rafael Median en el 2010 solo fue sancionado con cinco partidos
Ciudad de México -

Este fin de semana, la decisión de los árbitros de no pitar en la Jornada 10 en protesta por la determinación de la Comisión Disciplinaria de sancionar a Pablo Aguilar y Enrique Triverio con 10 y 8 partidos de suspensión en lugar de un año, sorprendió a todos, puesto que los antecedentes no muestran una determinación de igual magnitud en el gremio.

Sin contar las sanciones a Miguel Marín en 1982 y a Cristian Zermattén en 1998, a quienes sí los inhabilitaron por un año, se han dado situaciones similares a las de Aguilar y Triverio con sanciones de igual magnitud, es decir, ninguna sobrepasó los cuatro meses de suspensión, pero en esos casos no se llegó al paro de labores.

El más claro de estos ejemplos es el de Rubens Sambueza, quien en diciembre del 2010, en un amistoso entre Estudiantes Tecos vs Atlas, se le fue encima al árbitro Román Rafael Medina y le propinó un pechazo derribándolo. La sanción para el jugador fue de cinco partidos, el argumento fue el mismo: “intento de agresión”.

En la Jornada 14 del Apertura 2007, durante el Monterrey vs Pachuca, el árbitro Gabriel Gómez le propinó una tarjeta a Jesús Arellano de una manera exagerada, pues hizo contacto con la cara del jugador, a lo que el elemento de Rayados respondió con un pechazo que tiró al silbante al suelo. En ese entonces, se determinó que era un “intento de agresión”, pero nunca se hizo público lo que decía la cédula arbitral.

En el 2016, durante los cuartos de final del Apertura, Miguel Herrera pellizcó al abanderado José Luis Camargo, pero solo fue sancionado por un partido por “faltar al respeto a los oficiales”.

En el 2002, Alejandro Glaría de Jaguares, recibió seis partidos de suspensión tras darle un pechazo y jalonear al silbante.

En cuanto a choques con árbitros, se registraron los casos de Marco Rossi del América y Carlos Muñoz, del Puebla, ambos en 1997, pero sus sanciones no pasaron de los seis encuentros.

En 2006, durante un Pumas vs San Luis, Bruno Marioni le propinó un balonazo a Miguel Ángel Chacón; en ese caso, la Comisión Disciplinaria aseguró que “no se encontraron elementos suficientes y fue exculpado”, mientras que el árbitro por entregar un confuso reporte arbitral recibió la inhabilitación en Primera División.

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