Tras bronca en el Jalisco, 'muerto el niño y a tapar el pozo'

Este jueves se cumplen tres años de la gresca entre barras de Chivas y policías municipales que pudo terminar en tragedia
Los policías fueron los más perjudicados al intentar calmar los ánimos.
 Los policías fueron los más perjudicados al intentar calmar los ánimos.  (Foto: MexSport)
  • Aunque no se precisó con detalle el monto de inversión, se renovó el equipo de cámaras
Guadalajara, Jalisco -

Luego de la gresca vivida en el Estadio Jalisco durante el clásico tapatío de hace tres años (Jornada 12 del Clausura 2014), y que pudo terminar en una tragedia, las implementaciones de seguridad en el inmueble mejoraron aunque no del todo, pues meses después vovió la violencia con aficionados de Atlas, dejando como saldo la poca confianza de los aficionados para asistir a este tipo de encuentros.

Este jueves se cumplen tres años de aquellos acontecimientos, en los que por órdenes de un funcionario cercano al Gobernador de Jalisco, un grupo de policías municipales fueron a poner calma a los enardecidos fanáticos de Chivas, y terminaron siendo apaleados en todo lo alto del Coloso.

Esta bronca entre uniformados y barristas, sin duda marcó un antes y después en las medidas de seguridad del Coloso de la Calzada Independencia, lo cual lo reconoce el titular de Clubes Unidos de Jalisco, Alberto Castellanos, quien aceptó también que desafortunadamente se debió actuar con base en los errores, y no como medidas preventivas.

"Como luego se dice, 'cuando se ahoga el niño, después todo mundo entra a tapar el pozo', y creo que eso fue lo que se hizo en su momento", lamentó Alberto Castellanos, también presidente de Leones Negros, en charla con Mediotiempo.

Este pleito derivó en la detención de únicamente veinte aficionados del Guadalajara, de los cuales, ocho fueron consignados con todo el peso de la ley, y fueron enviados al penal de máxima seguridad de Puente Grande, Jalisco. Recibieron trato de delincuentes y las autoridades también hicieron importantes reformas a la ley para aplicar penas severas a rijosos.

A raíz de dichos incidentes, fue necesario implementar nuevas medidas para evitar que esto se volviera a repetir, aunque meses después, la violencia saltó de las tribunas a la cancha, con la barra del Atlas.

"Aunque ya lo hacíamos, el Ayuntamiento (de Guadalajara) nos obligó a renovar el circuito cerrado que teníamos y construir el centro de monitoreo, que quedó en la parte alta del estadio. Se reforzó con cámaras, con 'garrets' (pistolas para detección de metales) en los ingresos al estadio, la captación del código de barras. Se tuvo una supervisión para que realmente realizáramos los operativos como se tenían concebidos", reveló Castellanos.

Aunque no se precisó con detalle el monto de inversión, se renovó el equipo de cámaras y se adquirió equipo con mayor potencia, para ayudar a la detección y reconocimiento de sujetos involucrados en temas violentos, además de la capacitación de personal de seguridad.

"Se capacitó y supervisó al personal que contratamos internamente a través de las compañías de seguridad privada y también en cuanto a lo que contratamos y nos envían por parte del Ayuntamiento (policías municipales) para mejorar la coordinación y todos los operativos", dijo.

Admitió el dirigente uiniversitario, que este tipo de sucesos, como el pleito de barras con policías y la invasión de aficionados al campo de juego, genera desconfianza en el aficionado y este se retira de los estadios de futbol.

"Cuando suceden estas situaciones, mucha gente se retira del estadio y pocos como padres de familia nos arriesgamos a llevar a nuestros hijos a un espectáculo donde puede haber inseguridad. La gente volvió a confiar en los operativos y regresó al estadio, lo que sí es que también se empadronaron a los que integran las barras y se fichó a gente que participa en eventos violentos e impedirles el acceso y tener controles más estrictos de las barras", subrayó.

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