México ganó en el estadio que come tiburón y prohíbe callarse

La Wrightson Road Extension es la calle por la que llegan los ríos de trinitarios enfundados en playeras rojinegras.
 La afición trinitaria y su fiesta en el juego frente al Tricolor.  (Foto: Mexsport)
  • Música, cerveza y hasta ¡tiburón! Todo eso se vivió en el Trinidad y Tobago vs. México
Hasely Crawford Stadium, Trinidad y Tobago -
En el Hasely Crawford se come tiburón

La música anuncia la cercanía del estadio y la hora del partido. A más de cinco cuadras del Hasely Crawford Stadium comienza a escucharse el ritmo del Soca, música tradicional en Trinidad y Tobago, que señala la ruta a seguir para llegar al inmueble que esta tarde recibió eliminatoria.

Las bocinas que por momentos parecen más grandes de lo que en realidad necesitan las 25 mil butacas no dejan de emitir ritmos caribeños, de alentar a los aficionados que poco a poco llegan y de invitar a la fiesta que, por sí solos, invitan los 30 grados de temperatura.

La Wrightson Road Extension es la calle por la que llegan los ríos de trinitarios enfundados en playeras rojinegras. No importa si son de la selección, del Manchester United o del Liverpool de Inglaterra, lo importante es estar a tono para un evento que si bien fue fiesta tampoco fue tumultuosa porque la casa de "Ti-Ti", como le dicen los locales de cariño a su país, estuvo lejos del lleno.

De cualquier modo hubo ambiente desde la entrada en General, la que no tiene cubierta y donde el sol pegaba con todo previo al juego, invitando a que la cerveza fuera la única forma de hidratarse más allá de los 2 dólares que cuesta cada una, sea la Carib o la Pola, las dos más importantes de este país casi sudamericano pues se ubica a 11 kilómetros de la costa venezolana.

El ruido nunca se detiene. Salvo los 4 minutos que dura la ceremonia protocolaría, la Soca suena y suena, pero ya no en el sonido local, sino en las tres o cuatro batucadas que se colocan en diferentes puntos del estadio y que cuando comienzan a tocar no paran.

Solo el gol de Diego Reyes fue capaz de ponerle pausa a la música y de obligar a los locales a hacer cuentas pues llegar a Rusia cada vez más se les complica. Así lo hicieron también quienes pagaron más de mil pesos en la zona cubierta, detrás de las bancas y donde van los "VIP".

Ahí es donde los platillos "gourmet" aparecen, con el tiburón como platillo principal. Sí ¡tiburón! mientras la soca sigue sonando en un estadio que pese a las pocas expectativas de Mundial tiene prohibido callarse.

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