Emigrar al futbol serbio, el 'lado oscuro' del sueño europeo

Alrededor de un 68% de los jugadores reciben sus salarios con retraso y un 65% gana menos de mil euros al mes.
 Los extranjeros tienen a menudo la ventaja de estar bajo la tutela de sus agentes.  (Foto: Getty Images)
  • Jugar en campeonatos secundarios es la decisión que toman centenares de futbolistas de África, Asia y América
  • El sindicato mundial de futbolistas profesionales, el FIFPro, pidió no aceptar ofertas de clubes serbios
Belgrado, Serbia (AFP) -

El ugandés Aucho y el japonés Takuto calientan en el césped del viejo estadio del OFK Belgrado. Los dos están muy lejos de sus países, pero decidieron ir a una liga secundaria como la de Serbia para tratar de cumplir su sueño europeo de dar el salto a un gran club del Viejo Continente.

Jugar en campeonatos secundarios o clubes para muchos desconocidos es la decisión que toman centenares de futbolistas de África, Asia y América, que intentan entrar en las grandes ligas europeas por una puerta secundaria, la del futbol de Europa del Este.

Muchos ignoran las condiciones precarias que van a encontrar o los problemas que tienen ciertos equipos con los retrasos de los salarios.

"Cuando dices que vas a jugar en el país de Branislav Ivanovic o de Nemanja Matic, piensan automáticamente que están tomando una buena decisión", afirmó Mihajlo Todic, periodista y experto en el futbol serbio.

Desde la desintegración de Yugoslavia en los años 1990, la situación del futbol en los Balcanes no deja de degradarse. Los clubes, que oficialmente nunca fueron privatizados y en los que en muchos casos no se conocen sus auténticos propietarios, están ahogados normalmente entre deudas.

Los gigantes de Belgrado, Partizán y Estrella Roja, tienen sus salas llenas de trofeos, pero más como un vestigio de la gloria pasada. El triunfo del Estrella Roja en la final de la Copa de Europa (actual Champions League) de 1991 es ya únicamente un recuerdo feliz, pero lejano.

Los estadios están a menudo despoblados y en otras ocasiones la violencia de los "hooligans" es la protagonista. Grupos radicales de aficionados mantienen a menudo relaciones muy estrechas con organizaciones mafiosas o criminales.

Recientemente, el sindicato mundial de futbolistas profesionales, el FIFPro, pidió no aceptar ofertas de clubes serbios.

Alrededor de un 68% de los jugadores reciben sus salarios con retraso en el país y un 65% gana menos de 1.000 euros al mes, con un sueldo medio de 958 euros, según un estudio de FIFPro.

"Doce de los dieciséis clubes de la primera división solo cuentan con licencias temporales", señaló la FIFPro al principio de esta temporada. "Cuatro tienen prohibido fichar por sus deudas hacia entrenadores y jugadores", contó la organización al principio de la temporada.

Los extranjeros tienen a menudo la ventaja de estar bajo la tutela de sus agentes. "El club no controla a sus jugadores desde hace tiempo, todo se paga por medio de los agentes", afirmó con garantía de anonimato un empleado del OFK Belgrado.

El club permite jugar, el agente paga y "todos aceptan el juego", los futbolistas incluidos, ya que tienen la esperanza de continuar su periplo hacia campeonatos donde las cantidades sean mayores, explica Mihajlo Todic. "Los extranjeros están aquí como en una sala de espera", aseguró.

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