Arman carnaval rayado en la tribuna

La emoción de llevarse el clásico regio.
 Así fue la decoración de las tribunas por parte de la afición.  (Foto: Imago7)
  • El clásico regio 110 fue azul y blanco en la cancha, y también en las gradas
Estadio BBVA Bancomer, Guadalupe, Nuevo León -

El clásico regio 110 fue totalmente de azul y blanco, en la cancha y también en la tribuna, donde los hinchas de Monterrey se encargaron de armar su propio carnaval, encabezados por la barra de La Adicción.

Desde el inicio en el lado oriente del inmueble se preparó un recibimiento con un mosaico en azul y blanco en el graderío, con lienzos que colgaban del segundo nivel hasta un costado de la cancha y presionando al rival desde el momento del calentamiento y al momento de ser presentados en el sonido local.

Mientras que los jugadores de la Pandilla recibieron todo el aliento, cánticos y porras, además de protestar las decisiones polémicas de Roberto García Orozco, como el claro penal que no sancionó por la mano de Juninho en el área en el primer tiempo.

Lo mejor del ambiente estuvo en el complemento, cuando los albiazules comenzaron a llegar a la portería de Nahuel Guzmán: “Monterrey, Monterrey, dale Monterrey, oh dale Monterrey”, fue el cántico que se escuchó en la casa rayada.

Al momento de caer la anotación de César Montes, el Gigante de Acero se convirtió en una caldera hirviente, en la que los gritos de euforia y júbilo de los de azul blanco apagaron por completo a la escasa minoría amarilla.

“Tienen miedo, los Tigres tienen miedo, los Tigres tienen miedo”, retumbó desde la zona de la barra brava de la Pandilla, para de inmediato ser seguidos por el resto de los aficionados, quienes sentían cerca el triunfo.

El intento de Carlos Sánchez de vencer a Nahuel Guzmán en la recta final con un disparo desde fuera del área, paró a todos de sus asientos y los dejó con el grito de gol ahogado en la garganta, pero sin para el carnaval que ya había en el graderío.

“Señores yo soy rayado y tengo aguante, yo sigo a los Rayados a todas partes”, retumbó en todo el estadio, que terminó por celebrar al silbatazo final el triunfo en el duelo del orgullo, la calificación a la Liguilla y el complicar mucho la situación al odiado rival.

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