Bienvenidos al nuevo estadio mundialista de Sochi en Rusia

Al concluir los Juegos de Invierno de 2014, en los que acogió las ceremonias de apertura y clausura, el comité organizador retiró 14 mil toneladas de metal para convertirlo en un campo de futbol.
  • Por su localización y su clima subtropical, varios los equipos mundialistas desean fervientemente que les toque en suerte la sede de Sochi
Sochi, Rusia (Reuters) -

Rusia presentó en sociedad el espectacular estadio mundialista de Sochi, que de escaparate de los Juegos de Invierno de 2014 ha sido transformado en un espectacular templo futbolístico.

"El Fisht es uno de los mejores estadios de Rusia", comentó a la prensa extranjera Vitali Mutkó, el presidente de la Unión de Futbol de Rusia.

El nuevo estadio, que se encuentra a apenas unos cientos de metros del mar Negro, acogió el martes la final de la Copa de Rusia, el primer partido de fútbol realmente oficial que alberga entre sus muros, ya que antes fue escenario de un amistoso entre Rusia y Bélgica.

El Fisht ("Cabeza Blanca", en un dialecto del cáucaso) desafía la imaginación, ya que tiene forma de armadillo con el caparazón partido por la mitad, aunque el proyecto original pretendía que el estadio se pareciera a una concha marina.

Con capacidad para más de 40.000 espectadores, recibió simbólicamente la aprobación de la FIFA con vistas a la Copa Confederaciones, que arranca el 17 de junio en Sochi, Kazán, Moscú y San Petersburgo, donde se jugará la final el 2 de julio.

"El estadio de Sochi está viviendo una segunda vida. Era una instalación olímpica y ahora es un estadio de fútbol. Estoy deseando ver cómo se comporta", comentó a Efe Collin Smith, jefe de competiciones de la FIFA.

La sensación desde las altísimas gradas laterales del estadio es de vértigo, ya que tienen una altura comparable a la de un edificio de 25 plantas.

Fueron necesarios unos 60 millones de euros para remodelar el estadio, que será sede de partidos de la primera fase mundialista y uno de los cuartos de final.

Los rusos se lo tomaron en serio, ya que, por recomendación de la FIFA, plantaron semillas traídas de Holanda, que fueron mezcladas con la flora de la zona, que se encuentra entre el mar Negro y las montañas del Cáucaso.

Más de treinta kilómetros de tuberías fueron instaladas para garantizar el buen estado y el drenaje del césped, ya que por su clima subtropical Sochi es escenario de lluvias torrenciales.

La duda radica en qué pasará con el estadio tras la Copa Mundial, aunque los dirigentes de la ciudad tienen muchas esperanzas de albergar alguna final europea.

El problema es que el equipo local, el Sochi, está muy lejos de la división de honor y a sus partidos apenas acuden unos pocos miles de espectadores.

Todos los intentos de crear un proyecto futbolístico ambicioso han terminado en fracaso, por lo que la única opción es que alguna corporación estatal patrocine al club por orden expresa del Kremlin.

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