Jerome Boateng, de la pista de cemento a la Copa del Mundo

Una historia conmovedora sobre un chico humilde que se convirtió en campeón del mundo.
Para poder jugar al caer la noche, Jerome sus propias lámparas para colocarlas en las obras cercans.
 Para poder jugar al caer la noche, Jerome sus propias lámparas para colocarlas en las obras cercans.  (Foto: Getty)
  • “La caja” fue y seguirá siendo el epicentro del defensa del Bayern Munich
Berlín, Alemania (AFP) -

Nada ha cambiado... salvo que la “caja" se ha convertido en un lugar emblemático del futbol berlinés. De allí salieron Kevin y Jerome Boateng, ídolos en los barrios obreros de la capital alemana.

El primero es hoy profesional en la liga española, en Las Palmas, y el segundo es vigente campeón del mundo con la Mannschaft y uno de los pilares del Bayern Munich.

Finales de los años 90... Kevin es medio-hermano mayor de Jerome. Ambos tienen el mismo padre, de Ghana, pero no la misma madre. Kevin vivió en el corazón del barrio de Wedding, un lugar no siempre fácil. Jerome en Wilmersdorf, en un entorno menos duro. Su madre, alemana, es azafata de vuelo.

Relación fraternidad-rivalidad

Los dos jugaban desde los diez años en un pequeño club local, el Tennis Borussia Berlín. Pero “la caja” seguiría siendo el epicentro de su mundo durante aquellos años.

"La caja nos hizo como somos", atestigua su hermano mayor, George, que nunca llegaría a convertirse en profesional: "era nuestro lugar en el mundo. Un terreno duro. Piedra, asfalto. Lo estrictamente necesario. Dos postes y una barra de metal. Ni siquiera redes. Nada".

Para poder jugar al caer la noche, los chicos llevan sus propias lámparas para colocarlas en las obras cercanas a la caja.

Sólo 18 meses separan a Jerome y a Kevin. Pero sus orígenes de procedencia no son los mismos. Jerome vivió con su padre, al que Kevin apenas veía. Su relación de fraternidad-rivalidad viene de lejos, y culmina en la 'caja'. "Hay algunas situaciones donde uno y el otro se pasaron de la raya, pero eso forma parte del juego", cuenta George en el libro "Los hermanos Boateng", del periodista Michael Horeni.

"Yo era muy tímido cuando llegué allí", admite Jerome, "lloraba y Kevin se enfadaba conmigo". Pero el pequeño de los Boateng no quería ser menos que su hermano y se puso a trabajar como un loco, en solitario, para conseguir hacer lo mismo que su hermano.

Lastrado por el estrés

Talentosos y dotados, los dos hermanos fueron pronto fichados por el Hertha de Berlín, el gran club de la capital. Jerome a los 14 años.

Su primer entrenador, Dirk Kunert, descubrió rápidamente que el adolescente, detrás de su apariencia calmada, esconde una sensibilidad que no siempre puede controlar. "Se enervaba muy rápido cuando las cosas no le salían, pegaba patadas a los postes", recordó el entrenador.

En 2005, el Hertha disputa la final del campeonato de Alemania de menores de 17 años ante el Hansa Rostock. Lastrado por el estrés y los nervios, Jerome se siente mal al descanso. Vomita, pero vuelve al partido, y el Hertha se lleva el título.

La foto del equipo ganador aún se mantiene en los vestuarios de la cantera del Hertha. En ella aparece Jerome, lo que sirve de motivación para los jóvenes talentos.

Es cierto que los Boateng llevaban el futbol en los genes. Pero el éxito "es siempre un camino estrecho", dice Kunert, "muchas cosas pueden interponerse, lesiones, malas compañías, hay que trabajar duro sobre uno mismo. Jerome realmente siguió el buen camino.", concluyó el educador, orgulloso de mantener el contacto con el campeón del mundo cuyo retrato saluda a los chicos de Wedding a la salida del metro de Pankstrasse.

Newsletter MT
Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
No te pierdas
×