Los defensores de Osorio lo convirtieron en mártir

Dos posturas y, en muchas de sus versiones, un punto en común: la intolerancia.
Rusia -

Melodramáticos unos, exigentes los otros. Los flamantes defensores a ultranza contra los eternos escépticos del entrenador de la Selección Mexicana. Dos posturas y, en muchas de sus versiones, un punto en común: la intolerancia.

Necesitados de la polémica, o de la creencia que solo se es original yendo a contracorriente, los fanáticos mexicanos hicieron de lo que se comenta sobre Juan Carlos Osorio, y no necesariamente sobre lo que él hace, el tema prioritario de la Copa Confederaciones.

Mucho más exigida que el presidente, la figura del entrenador nacional encontró en el colombiano al personaje idóneo para la polarización.

Los que superaron por completo el trauma del 7-0 y no se preocuparon por el primer tiempo contra Nueva Zelanda destacan, con toda razón, el invicto en Rusia, las tres remontadas, el más que positivo saldo del entrenador, las muchas rachas negativas rotas y el paso tranquilo para conseguir el boleto a Rusia 2018.

Con tremendas cuentas, pareciera que lo prohibido es la crítica. Pero la perfección no existe en el futbol y por lo mismo siempre quedan espacios para ella. Resquicios, si se quiere en este caso.

Y quien osa dudar, ya no sea sobre la gestión del colombiano sino por alguna de sus decisiones o ciertos momentos preocupantes del Tri en esta competencia, sobre todo en estos días posteriores al triunfo contra Rusia y previo a la semifinal contra Alemania, es o neófito o antipatriota.

Por cada cuestionamiento sobre el colombiano, las redes sociales y conversaciones en general se llenan de defensores tendientes al melodrama, a rasgarse las vestiduras, a lamentar la crítica y armarse de sarcasmo para burlarse de cualquier vestigio de detractor y en cambio reivindicar el optimismo porque solo así seremos, además, un mejor país, según creen.

Sin matices, puntos medios ni discusiones objetivas en el panorama general, los defensores del entrenador han establecido las diferencias al nivel de "¿lo amas o lo odias?", sin imaginar que es precisamente esa escasa apertura a la opinión ajena lo que victimiza a quien defienden. De repente hicieron mártir a Osorio cuando él está muy lejos de requerir tanta intensidad entre sus feligreses.

México está haciendo una muy buena Copa Confederaciones y no son las rotaciones, sino quizá el exceso de ellas en el segundo partido lo único sanamente criticable. La fragilidad defensiva, sobre todo de los primeros tiempos, es en parte consecuencia de las bajas clave en esa línea. La irregularidad por momentos es natural porque ¿cómo ser siempre imponente contra Portugal o no flaquear de repente en un escenario como el Rusia vs. México el día que el público local estremeció la Arena Kazán y sus jugadores respondían con intensidad a tanto apoyo?

Quienes piden a la gente ser tan exigentes en temas sociales como en el futbol no matizan las diferencias. En el futbol se exige a tal grado porque se puede, porque es mucho más fácil tener esperanza donde hay batalla que dar, pues México no es de la élite, pero aspira a ella. En muchos aspectos sociales, el país no roza las alturas sino lo peor del mundo y ahí lo que predomina es la desesperanza. Y sí, ojalá se exigiera más en este segundo ámbito.

Sin serenidad en la opinión y confundiendo futbol con sociedad, el tema Osorio se convirtió en un bodrio opinativo del que, paradójicamente, el propio director técnico está muy por encima.

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