Un boleto, tres partidos y siete horas de futbol en L.A.

El sello de una maratónica jornada pero finalmente con una digna reedición de la final del Clausura 2017.
 La gente dejó casi vacío el StubHub Center en los festejos de Tigres.  (Foto: Imago7)
StubHub Center -

La doble cartelera por la Supercopa MX y el Campeón de Campeones el día que la Selección Mexicana cerró la fase de grupos de la Copa Oro provocó que la afición que acudió a ver el América-Gallos y Chivas-Tigres pasara más de siete horas de estadio, aunque en un evento que fue de menos a más.

Tras el América-Querétaro de calor sofocante, media entrada y poquísimo espectáculo, el Chivas-Tigres provocó que la espera valiera la pena porque se jugó con un llenó casi rojiblanco y una euforia como si el público acabara de llegar.

El partido que ganó el Querétaro inició a las 14:30 locales (dos menos que el Centro de México) y tras el silbatazo final los espectadores aguardaron 45 minutos para que iniciara el duelo en San Antonio entre el Tricolor y Curazao, que fue transmitido en las pantallas del StubHub Center.

Ahí, el público coreó los goles de Ángel Sepúlveda y Edson Álvarez como si estuvieran viendo la cancha y no las pantallas. Luego del partido del Tri, las gradas se llenaron para el duelo del Rebaño, sólo con pequeños huecos en la esquina donde en la tarde estuvo la barra americanista, retirada para el segundo juego por motivos de seguridad.

Quienes se cruzaron fueron los equipos, como cuando las Chivas llegaran al estadio justo en el momento en que los Gallos ofrecían declaraciones en la zona mixta tras obtener la Supercopa contra las Águilas. También, la jornada provocó que los aficionados gastaran a lo grande en alimentos para las siete horas de futbol, porque el estadio no permitía salir y luego el reingreso.

La exótica jornada tuvo momentos peculiares, como cuando el público que seguía el juego del Tri de repente se encontró con un desafiante Nahuel Guzmán que salió a calentar saludando y pidiendo a la gente que alentara, a pesar de que sólo escuchó como respuesta miles de mentadas rojiblancas.

Al final, esa gente que pasó tanto tiempo en el estadios porque en muchos casos iban en familias con miembros chivas o americanistas, dejó las gradas casi vacías durante el festejo de Tigres, el sello de una maratónica jornada pero finalmente con una digna reedición de la final del Clausura 2017.

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