No nos representan

Cuando llega un tal Donald Trump y nos insulta, nos hacemos los dignos y nos ofendemos, pero entre nosotros mismo nos matamos.
Ciudad de México -

Destruir es más fácil que construir. Es una realidad y es parte de nuestro día a día, sin embargo, no podemos dejar que eso nos gane, por lo menos no sin luchar por defender lo que creemos que está bien.

Veo con vergüenza y con dolor imágenes del técnico nacional, teniendo que agachar la mirada y acelerar el paso, mientras algunos aficionados, no más de 15, lo insultan y le gritan cosas como: “regrésate a tu país”, “no sirves para nada”, “eres un burro” y demás tonterías.

Ellos no nos representan y están muy lejos de hacerlo. México es mucho más que eso. Más que una minoría llena de complejos y de odio, que entiende que se puede insultar a cualquiera por el simple hecho de no compartir sus ideas o que su educación le indica que insultar es una manera de exigir.

En un país donde cada vez tenemos más violencia. No es momento de buscar en el futbol un pretexto más para agredir. No es el momento. El futbol es nuestro y tenemos que defenderlo. A todos nos duele perder, por supuesto, pero nunca podemos cruzar esa línea tan delgada que nos divide con el respeto.

Me imagino que todos los que tuvieron la moral de insultar a Juan Carlos Osorio son perfectos, nunca se equivocan, deben de ser los mejores en su trabajo y también como seres humanos, pues sino, no entiendo qué les da el valor de salir y exigirle a un entrenador de futbol, que a veces parece que tiene más responsabilidad que el propio presidente de la República.

México, un país del que me siento orgulloso, pues sigo pensando que tiene muchas más cosas buenas que malas, también es un país en donde no sabemos ni trabajar en equipo ni apoyarnos entre nosotros. Pero eso si, cuando llega un tal Donald Trump y nos insulta, nos hacemos los dignos y nos ofendemos, pero entre nosotros mismo nos matamos.

El cambio está en todos y si queremos usar al futbol como parteaguas me parece bien. Es el deporte con el que la mayoría de la sociedad se representa, pero vamos a hacerlo con dignidad y con justicia, sabiendo estar, elevando el debate y la critica, entendiendo lo que somos para luchar por lo que queremos ser, no destruyendo por costumbre.

Hoy, a Osorio hay que pedirle perdón, pues ni aunque fuera el peor técnico en la historia merece sufrir lo que sufrió. Celebramos las buenas, demostremos que las merecemos en las malas. Vámonos, que la pasen bien.

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