Pamela Verdirame, el legado de un apellido goleador

La joven futbolista está ligada a la historia del club, ya que su padre Sergio Verdirame fue un referente de la Pandilla en los 90.
Pamela Verdirame, el legado de un apellido de goleador
  • La hija del Pibe se enfunda con el ‘11’ en el equipo femenil albiazul, para hacer su propia historia
Monterrey, Nuevo León -

El debut como profesional de Pamela Verdirame será algo que nunca olvidará en su vida, pues fue en casa, teniendo el apoyo de su familia y marcando una de las anotaciones en la goleada de 5-2 sobre Necaxa en el primer partido oficial del equipo de Rayadas.

“Quedamos satisfechas con nuestro trabajo, claro que siempre se puede mejorar, pero creo que hicimos un buen papel y las cosas se nos dieron para bien”.

“Para todas ha sido un sueño, para mí estaba muy lejano, nunca pensé que pudiera ser parte de algo así porque nunca se nombró mucho y de un día para otro ya era una realidad. Estoy muy feliz de poder abrirle las puertas a muchas otras generaciones, estoy segura que vienen cosas mucho mejores, esto apenas va empezando”, comentó la delantera del Monterrey.

Sin duda, de todas las integrantes del plantel albiazul femenil, Pame es quien acapara los reflectores, pues su apellido está ligado a la historia del club, ya que su padre Sergio Verdirame fue un referente de la Pandilla en los 90. El Pibe es el principal guía, consejero y admirador de ella, incluso teniendo coincidencias con su debut.

“Fue un debut soñado y muy parecido al mío, yo debuté en Colón de Santa Fe a los 17 años y ese día ganamos 2-0 e hice un gol de tiro libre; Pamela debutó con 20 años y anotó el segundo gol del equipo, igual que yo que había anotado el segundo, la diferencia es que ellas ganaron 5-2 y yo 2-0. Ojalá que Pame sea igual de feliz que yo. Hoy por hoy la veo muy feliz, la veo muy concentrada.

“Siempre le decía 'Pame, dentro del área tienes que ser un poco egoísta, pero juega más para el equipo'. Te puedo asegurar que si una virtud tiene Pame en el futbol, es que no es una niña egoísta, es una niña que dentro del campo tiene mucho sacrificio, va a todas las pelotas, le gusta jugar en equipo y disfruta cuando da un pase para gol”, comenta el Pibe, sintiéndose orgulloso de su hija.

Pamela también sabe lo que representa su padre para el club y la afición de Rayados, que le sigue guardando un inmenso cariño al dorsal ‘11’, mismo número que ella porta ahora en el conjunto femenil. Sergio fue un ídolo en los noventas, marcó 49 goles con el Monterrey y nunca perdió un Clásico Regio, además de haber marcado un golazo a Tigres en el derbi 51, que selló el descenso felino a la Primera A.

“Sé que la gente en Rayados lo quiere mucho, eso a mí me encanta y me encantaría que así fuera conmigo y como dices, me gustaría escribir mi propia historia”.

“Desde chiquita siempre he sido delantera, de repente sí me probaban como central por mi altura, pero no ha funcionado, creo que lo mío es ser delantera”, afirmó.

Hoy Pamela disfruta su presente, el practicar de manera profesional el deporte que le apasiona y vistiendo los colores del equipo de sus amores, algo que combinará con su carrera en arquitectura todo el tiempo que le sea posible.

“Hasta ahorita no me ha tocado estar en clases y entrenando porque todo empezó cuando estábamos en vacaciones, pero creo que sí será un poco difícil porque mi carrera necesitas dedicarle tiempo. Estudio Arquitectura en el Tecnológico de Monterrey, pero quiero terminar mi carrera y me encantaría continuar en el futbol todos los años que se pueda”, finalizó.

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