Dios, perdona al Atlas, y al futbol mexicano también

El organismo regulador es de papel, en la FMF nadie se impone porque las reglas están para romperse.
Ciudad de México -

Cada quince días esperas a tu equipo preferido para apoyarlo en la cancha. Te ilusiona ir al estadio a sacar todo el estrés y el amor por unos colores que adoptaste desde niño. Pero un buen día la dinámica cambia, haces el mismo tiempo de tráfico pero con un resultado distinto: no hay juego, chatos. Se suspende el partido porque la pantalla no da la altura. Esto que pasó el fin de semana en el Jalisco no nos podría tener más decepcionados y ahí les va por qué.

Para empezar la planeación: ni el Atlas ni Leones Negros, quienes comparten estadio, juegan en el Jalisco desde el 25 de agosto. Catorce días para instalar una pantalla, ¿es neta, Atlas? Ya sé que es tamaño familiar, pero si ese es su negocio, dos semanas sería tiempo suficiente para instalar cualquier tipo de dispositivo monstruoso si ya hay una planeación previa, ¿no? Parecería que el club dejó la tarea para el último y cuando llegó el partido no le pudo echar la culpa al perro de habérsela comido.

El que veo más grave de todos es la posibilidad de “arreglo” entre los equipos por fuera del reglamento. Según el artículo 66 de la Federación de futbol: si no se justifica una causa de fuerza mayor para suspender un partido, el culpable/desgraciado pierde 3-0 y es multado. Hasta donde yo sé la ineptitud no es considerada como causa de fuerza mayor. Pero como estamos acostumbrados a que la ley se pueda doblar, no se nos hace raro que los equipos involucrados tengan una posibilidad de hacer algo que no siga la autoridad futbolera. Total, si eso vemos todos los días en las noticias políticas. ¿Por qué pasaría algo distinto en el futbol?

Y les pido por un segundo que piensen en el torneo. Los equipos aparte del Atlas que están en el descenso estarían bastante satisfechos con una nueva derrota del zorro y un 3-0 en contra, al final el cociente del descenso va peor que “la parca” persiguiendo a todos los involucrados.

Pa’l último, como siempre, está el aficionado. No digo que somos una titanidad como afición, de hecho somos bastante medianitos (gritamos puto, nos peleamos en los estadios…) pero bueno, tampoco es como que piensen mucho en nosotros y el partido del viernes fue la confirmación de ese cotorreo.

Hasta donde yo me quedé, el equipo de Guadalajara no ha dicho que regresará el dinero a los aficionados. Dejen ustedes el problema de boletaje, los gastos en traslados de las personas de Monterrey que hayan hecho el viaje o los gastos intangibles para asistir a un evento deportivo. Equis, estamos chavos y la afición pues siempre es fiel.

El problema va directo a lo que aspiramos como futbol mexicano y lo que nos brinda nuestra Liga. Este evento digno de capítulo de los Simpsons demuestra que nuestras instituciones y reglamentos a respetar están pintados y siempre se busca sacarles la vuelta para ayudar a “los compas”.

El organismo regulador es de papel, en la FMF nadie se impone porque las reglas están para romperse, al menos así dice un dicho de morro baquetón en la escuela. Y así como nuestra política nacional en lo que menos se preocupa es en la gente, en el fut nacional pasa lo mismo. Si el aficionado deja de apoyar es pésimo aficionado, pero cuando los clubes no le cumplen al aficionado, ¿qué dice el club? Que es culpa de los jugadores y así un círculo vicioso en el negocio donde los jodidos siempre terminaremos siendo los que llenamos los estadios.

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