La hoguera del Rebaño

Una enfermedad crónica del futbol mexicano es la improvisación. Higuera, CEO de Chivas, podrá tener buena intención, pero desconoce los alcances de su investidura corporativa: un caro error de imagen.
  • Lo ocurrido con Alan Pulido, el uso de redes sociales y el fracaso en Liga; suman en contra del directivo rojiblanco
Ciudad de México -

Estimado fan, lo primero que salta a la vista en el futbol es el resultado deportivo del equipo al que le profesas tu admiración... O tu odio. Quienes están a la mano de la opinión pública inmediata son los deportistas, que logran o no los objetivos trazados por la entidad a la que pertenecen. A estos se les sataniza o se les encumbra. El resultadismo o mera visión superficial como explicación a los problemas, impera en el ámbito nacional, no sólo en el deporte. Pero si deseas acudir al fondo de una situación, entonces tendrás que enterarte de otras causas que rodean un conflicto, algo necesario para establecer conclusiones más justas. #Ojo

El señor José Luis Higuera, CEO de Chivas, fue invitado a la mesa del programa nocturno "Fútbol Picante", de ESPN, para dar respuesta a los últimos tropiezos de su equipo. Sus expresiones denotan precariedades que te comparto.

1. Caso Alan Pulido, el incorregible.

El choque del jugador en su automóvil, pasada la medianoche, es un asunto grave, pero Higuera lo disculpó. Más allá de que no manejara el vehículo, Alan es un elemento activo del equipo, ausente del trabajo físico con sus compañeros por una presunta convalecencia de una lesión. Sin embargo, tuvo la salud suficiente para desvelarse para asistir a un evento musical, mientras su escuadra vive uno de los peores momentos deportivos de su historia. Algo no cuadra, ¿verdad?

Un futbolista profesional no sólo lo es cuando juega. Recibe un sueldo aunque, como ahora, no pueda jugar, debido a que se lastimó. Sin embargo, es un atleta profesional de 24 horas, simplemente porque representa a una marca, de la cual es parte de su imagen TODO el tiempo y porque adquiere los compromisos de su entidad ¿Qué hace un jugador profesional lastimado, desvelándose por diversión en lugares públicos? Además, el auto que chocó su acompañante (según su versión), le pertenece a él. Por supuesto que un reglamento interno debería contemplar una fuerte sanción para él por concepto de imagen —tampoco se debe olvidar que Pulido es un reincidente en temas de indisciplina y el mensaje que permea al club en caso de ser exculpado al interior del club, porque también puede ocurrir que Higuera dé una versión al público y actúe diferente—. #HuySíAjá

2. El CEO y el manejo de sus redes sociales.

Los tuits más tronantes de un directivo futbolero en los últimos meses son los de Higuera. En uno de los más recientes, retuiteó una mentada de madre de un seguidor al archirrival América. Además, citó el tuit y le agregó de su cosecha. El directivo dice que él mismo escribe sus mensajes, porque es un tipo natural (sic), que en sus redes sólo pone opiniones personales. Hay que explicarle que un RT es dar eco y repetir como propia la opinión retuiteada. Hay que sugerirle al señor Higuera escuchar mejor al personal de marketing digital que posee su club, para que le explique que TODO lo que se pone en las redes sociales es público, no personal, por eso resulta absurda esa cláusula que mucha gente pública pone en su biografía de Twitter, como para curarse en salud.

En el mismo ejemplo de Pulido, al ser directivo y contribuir con sus funciones a la cultura corporativa de su empresa —es decir, parte de su cuerpo– un club que además es una lovemark, como Chivas, también actúa AUTOMÁTICAMENTE como componente de esta marca. Por cierto, también dijo que él mismo tuiteaba para no cometer “la farsa” de tener a un profesional de marketing que manejara su cuenta. Se equivoca rotundamente, ya que tener a personal especializado le ayudaría a manejar con eficacia sus propios mensajes, por lo que no sería trampa sino actuar con responsabilidad.

S.O.S. PARA HIGUERA

Aparentemente, al señor Higuera le urge saber que un CEO es el Chief Ejecutive Officer, o sea el directivo con mayor jerarquía después del dueño, en este caso, Jorge Vergara, por lo tanto debe cuidar todo el tiempo lo qué dice y hace, ya que su comportamiento y conducta permea a la entidad que representa y todo lo que realice es vehículo de marca.

Chivas sumó un fracaso histórico con la campaña actual en la que no pudo refrendar su corona 12 de Liga. Pero un fracaso es una suma de detalles que lo conducen al mismo.

Una vez más, el exceso de protagonismo de los directivos mexicanos es alarmante y sus acciones pueden dañar la imagen de sus clubes. Es muy costoso reparar una imagen dañada, porque la credibilidad viene en juego.

Vale la pena recordarles que a los fans no les interesan sus grillas. Los seguidores requieren creer que todos los integrantes de su equipo asumen responsabilidades y persiguen los objetivos en común para su entidad. Higuera y todos los que integran a Chivas, jugadores, cuerpo técnico y directivos deben pensar en la P más importante en el círculo mercadológico del deporte: el público, la gente que le da carne y sangre a las instituciones deportivas.

Y bueno, ¿tú qué piensas? Conversemos. Recuerda que en este mundo terrenal, todo puede sumar o restar y tú eliges la cuenta.

Fuentes: Fan Datos de CID Consultoría, MedioTiempo y el Heraldo de México, Nueva Era

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