Costoso estilito de correr gente

Las salidas del Chaco Giménez, del Cruz Azul, y Pablo Aguilar, del América, indican la frivolidad con que se tratan a elementos queridos por los fans.
Ciudad de México -

Tal vez te has preguntado por qué ya es tan difícil encontrar jugadores insignia en los equipos de futbol, que no es posible encariñarte con tal o cual integrante por su forma de jugar, encarar los partidos, de defender los colores del equipo que amas. De hecho, te da la impresión de que esa figura que admiras, también adora tu camiseta, tanto como tú.

Es un hecho que en los tiempos modernos del futbol mexicano, ya no es posible hacer huesos viejos como antaño.
Las prisas son muchas y cuando no hay manuales de procedimientos que privilegien a la identidad como objetivo primordial, la educación se vuelve mínima. Como que los altos directivos se escurren de puntitas ante errores tan graves.

Cuauhtémoc Blanco aún se queja de no tener al menos un torneo de despedida con el América para alcanzar un digno adiós, pero Ricardo Peláez se interpuso en su camino como mandamás águila. Otros no lo pidieron, pero tal vez lo merecían, como Antonio Carlos Santos, borrado de la mira azulcrema a partir de que se convirtió en comentarista de TV Azteca en diferentes ocasiones.

Las grandes despedidas no abundan en la historia del futbol mexicano, porque es muy difícil encontrar gente agradecida entre quienes toman decisiones.

Por ejemplo, la de Enrique Borja fue épica, al marcarle dos goles a su primer equipo profesional, los Pumas de la UNAM, en el triunfo de 4-2 el 18 de septiembre de 1977.

Los torneos cortos aceleran el ritmo cardiaco de las carteras y de la presión por el resultado, pero todo este furor comienza a atentar contra un valor importante en el terreno de tus sentimientos, que es la identidad.

Podemos contar con los dedos de una mano a ejemplos de grandes amores indisolubles: Cristóbal Ortega, en el América; lo mismo que Darío Verón, en Pumas.

Hubo otros casos donde los jugadores insignia, hicieron época en un equipo gracias a su disciplina ejemplar, como un Carlos Reinoso, toda su carrera en suelo azteca para el América, aunque se retiró en el Neza. O Carlos Hermosillo, recordado como un histórico del Cruz Azul, Luis Roberto Alves Zaguinho, como el goleador de las Águilas, o Alex Aguinaga con el Necaxa; y el buen Osvaldo Batocletti, que destacó en el León, pero se convirtió en emblema de Tigres; entre algunos otros.

LAS FALTAS DE RESPETO

Uno de los jugadores que mayor afinidad encontró con los fans del Cruz Azul era Chaco Giménez. Su comportamiento ejemplar, dentro y fuera de la cancha, así como sus declaraciones siempre institucionales, es decir alineadas con el nombre y los valores del equipo por delante, recibió la peor paga del club que tanto defendió, al ser apartado como si se tratara de un empleado bajo nivel. Hay formas de cualquier lugar, pero Christian merecía irse por la puerta delantera.

El caso de Cuauhtémoc con el América no es para pasarlo por alto, pero qué tal la salida de Darío Verón, que si bien su funcionamiento iba a la baja, en parte porque el paso de la edad merma condiciones, fue durante muchos años el baluarte de la zaga de Pumas, y también fue apartado de la noche a la mañana, en este caso por un novel técnico como Francisco Palencia, que fue cesado muy rápido del cuadro auriazul por falta de resultados y porque como marca auriazul nunca embonó.

En los últimos torneos, también puedes acudir al caso de Rubens Sambueza, donde los fans tuvieron que deducir que fue por hacerse expulsar en la Final del Clausura 2017, ante Tigres y la consecuente eliminación de las Águilas dirigidas por el mítico LaVolpe. ¿Otro resultado? El club azulcrema perdió una de sus figuras más identificadas con el equipo en los últimos años. Un sondeo hecho por Fan Datos arrojó que la camiseta más vendida de los últimos dos años de un refuerzo extranjero en el América era de la Rubens, sólo detrás de la del delantero mexicano Oribe Peralta. El creativo argentino fue enviado al averno… del Toluca.

El problema también radica en que la falta de sensibilidad no sólo es para con el jugador afectado. También se lastima a los fans, que cargan sobre los hombros la percepción de desconsideración.

La última joyita de lo indeseable fue la forma en como el América apartó a su defensa paraguayo Pablo Aguilar, quien extrañado dijo que nunca le llamaron y se enteró por preguntas de reporteros que ya no integraba más al cuadro de Coapa.

Este tipo de situaciones también se debe a que los futbolistas aún no maduran una asociación sindical
Y bueno, ¿tú qué piensas? Conversemos. Recuerda que en este mundo terrenal, todo puede sumar o restar y tú eliges la cuenta.

Fuentes: Fan Datos de CID Consultoría, MedioTiempo y el Heraldo de México, Nueva Era

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