A 50 días del Mundial 'en Rusia están prendidos, pero en México más'

Elena Aleksandrova y su hijo Nikita cuentan cómo vive Rusia la fiebre premundialista; aclaran sobre las diferencias culturales y aseguran que ven a los mexicanos como amigos desde la época de la URSS
Un cuento ruso a 50 días de Rusia 2018
Ciudad de México -

A 50 días del Mundial, la efervescencia en Rusia es tal que en la última fase de boletos su afición se volcó a comprar boletos como ninguna otra. Pero México no se queda atrás.

Según Elena Aleksandrova y su hijo Nikita, rusos que viven en la Ciudad de México desde hace alrededor de seis años, aseguran que hoy aquí la ilusión es mayor.

"En Rusia tenemos un chiste: que nuestros futbolistas no corren, caminan por el balón nada más. O sea, era muy distinto el ambiente y ahorita que llegó el Mundial toda la gente se prendió. Vamos a ver si se pone chido, porque sí se prendieron", cuenta Nikita.

"Pero los rusos no están tan emocionados del Mundial en Rusia como los mexicanos, yo no sé por qué todos en México se alocaron. Todos mis amigos me preguntan qué onda, que si voy a ir al Mundial, que no sé qué. Si hubiera dinero pues sí, pero México sí se prendió machín".

Elena menciona que el futbol era una afición de hombres y recuerda a su tío o a su abuelo viendo algún partido por televisión en las noches previo a la cena, casi nunca en un estadio. Ahora, ve que varios de sus paisanos en México hacen planes para ir al Mundial.

Y así como ellos, se espera que sean aproximadamente 25 mil mexicanos que viajen a Rusia. Muchos de ellos han contactado el Centro Cultural que dirige Elena para tomar clases de ruso básico.

"Todavía quieren alcanzar a aprender lo mínimo de ruso para al menos pedirte una chela o algo ahí en el partido. Hay muchísimo interés aquí", agregó Nikita. "Yo recomiendo a la gente comprarse un libro de frases con traducción al español. Neta, neta, es necesario".

UN RUSO DE ACENTO CHILANGO

Cuando llegó a los 13 años a México, Nikita solo se sabía siete frases en español. Pero se hizo de mañas para aprender el idioma y hoy compra sus cosas en un tianguis de Apatlaco y habla como todo un ruso con toques chilangos.

Madre e hijo se dicen contentos en México pero reconocen que fue difícil la adaptación, dadas las diferencias culturales, mismas que encontrarán los fanáticos del Tri en Rusia porque recuerda que allá no hay tacos, pambazos ni tortillas.

Además, en Rusia la gente no se llama de "tú" sino de "usted". A las mujeres nunca se les saluda de beso, pero ambos aseguran que la gente es cálida tras la seriedad que aparentan y que, por ejemplo, dan todo de sí para una simple bienvenida.

"Cuando llegué aquí sí me sacó de onda que las chavas al día siguiente que llegué a la secu de gobierno, todas las chavas me andaban besando en el cachete y decía 'pues no estoy en contra, pero ¿qué onda?'", recordó Nikita.

EN CONTRA DE LOS ESTEREOTIPOS

Y aunque lamenta los estereotipos, asegura que los rusos consideran amigos a los mexicanos, sobre todo por las relaciones diplomáticas durante la era de la Unión Soviética. Del mismo modo, aclara que los rusos no son como los pintan en el cine hollywoodense.

"En todas las películas aparecen los rusos como mafia, altos, blancos, muy serios, hablan con muchísimo acento, toman todo el tiempo vodka, tienen un oso en su bodega, su balalaika, su monociclo, pero no", mencionó.

"México y Rusia, antes, en las épocas de URSS, tenían relaciones muy amigables y en Rusia la gente todavía sigue con el recuerdo de que los mexicanos son amigos".

*Si quieres conocer más sobre la cultura rusa, visita Art Café El Cuento Ruso, en las calles de Benjamín Hill y Patriotismo, en CDMX*

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