Caravana escarlata recibió al Diablo y encendió el infierno

Cientos de personas se dieron cita en la puerta del Nemesio para recibir al conjunto escarlata.
 La afición choricera hizo vibrar las calles de la capital mexiquense.  (Foto: MexSport)
Toluca, Estado de México -

En Toluca están de fiesta y es momento para dejar claro la grandeza que presumen y que les ha otorgado 10 títulos hasta el momento. Miles de personas acudieron al llamado para apoyar a su equipo, los Diablos Rojos del Toluca, un auténtico mar escarlata que invadió toda la calle del acceso trasero al Nemesio Diez para recibir con cánticos, mantas y hasta cohetones a la plantilla que hoy buscará acercarse a los grandes como América y Chivas.

Alrededor de las tres de la tarde todo era ya un caos, niños, mujeres, hombres y jóvenes buscaron posicionarse en el mejor lugar para ser testigos de la llegada del Diablo. La banqueta fue delimitada con vallas blancas, la gente buscó cada poste para subirse y desde ahí tener la mejor vista. La tienda oficial tenía espectadores en el techo al que lograron acceder desde el tercer piso del estacionamiento que tiene como frontera la azotea del local.

La porra de la Perra Brava no pudo faltar, ellos amenazaron la fiesta y al ritmo de sus tambores y trompetas comandaron cada cántico. Bombas de humo, bengalas, papel, recortes... todos los ingredientes perfectos para una caravana intimidante y a la vez afectuosa con los suyos.

Nadie cayó en desesperación, aunque la fuerte lluvia intentó aumentar el amor, los escarlatas mostraron temple y continuaron a la espera de sus héroes. Una hora después, apareció el operativo de seguridad que era señal de que el camión se acercaba, los tambores tomaron más fuerza, las trompetas más aire, aparecieron bengalas luminosas que no se opacaron con el granizo, máscaras de diablos danzantes... la euforia llegó a su clímax.

El autobús calculó la distancia para dar vuelta e introducirse al estacionamiento de la casa escarlata,una vez ahí, las puertas se cerraron y los cánticos poco a poco se debilitaron, pues la fiesta tenía que seguir pero ahora dentro de las tribunas. Ese mar escarlata poco a choco se trasladó a la entrada principal para así distribuirse en cada una de las butacas de la casa del Diablo que buscará su onceava Estrella.

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