Violencia en Clásico Regio, nada nuevo: capítulos que lo tiñeron de sangre

La violencia y sangre alrededor del Clásico Regio entre Monterrey y Tigres no es tema nuevo, aquí una recapitulación.
 En el Clásico Regio 112 también hubo golpes en las tribunas del BBVA.  (Foto: Mexsport)
Monterrey, Nuevo León -

Los actos violentos que protagonizaron integrantes de las barras de Rayados y Tigres en una avenida al norte de Monterrey , que dejaron como resultado a un aficionado felino herido de gravedad previo al Clásico Regio 117, no es algo nuevo en la historia de La Adicción y los Libres y Lokos.

Desde hace 17 años, estos grupos radicales han protagonizado batallas campales, agresiones entre ellos e incluso a aficionados comunes que se encontraban en el lugar y en el momento equivocado; también han lesionado a agentes policiacos y un ataque a la directiva de Tigres, donde el entonces presidente felino, Alejandro Rodríguez, se sintió en peligro.

La violencia ha sido tanta entre ambos, en especial en el estadio de Rayados, que en el Clásico Regio 113 de la Jornada 17 del Apertura 2017 se consideró como partido de alto riesgo e intentaron prohibir que seguidores felinos acudieran con playera de su escuadra, pues les negarían el acceso.

Después de varios problemas de esta índole, a la cual se le suma la agresión al joven Rodolfo Palomo el pasado fin de semana, se analiza la eliminación de las barras y las marchas, al considerar que esto ayudará a erradicar este tipo de actos, los cuales se enlistan a continuación:

CAPÍTULOS NEGROS DEL CLÁSICO REGIO

Clásico 117 – Dos grupos de las barras Libres y Lokos de Tigres, así como de la Adicción de Rayados, se topan en la avenida Aztlán al norte de Monterrey cuando se dirigían al estadio. Los integrantes de ambos bandos descendieron de los camiones que transportaban a los auriazules hacia el estadio y a los albiazules a la Monumental Plaza de Toros, para partir en la marcha rumbo al Uni; en ese choque se origina una batalla campal que deja como resultado herido de gravedad a Rodolfo Palomo Gámez, de 21 años.

En esa misma riña, un automovilista intentó arrollar minutos antes a los aficionados auriazules, pero milagrosamente lograron esquivar el vehículo que les fue echado encima a toda velocidad.

Clásico 112 – Tras consumarse la eliminación de Rayados en los cuartos de final del Clausura 2017, la violencia se desató en varios puntos del Gigante de Acero y también en el perímetro de la casa albiazul. Tanto en la parte alta como baja del inmueble fueron agredidos seguidores de Tigres.

Afuera del recinto, en el conocido como “puente bailarín”, otro hincha universitario fue dejado inconsciente al ser golpeado por una veintena de aficionados del Monterrey.

Clásico 106 – El Inge Rodríguez fue agredido en su llegada al BBVA cuando hubo un error en la logística del Monterrey, pues pasaron su vehículo por donde estaba la barra albiazul, quienes invadieron el exterior de su camioneta, la golpearon y movieron; mientras, un camión con seguidores de Rayados fue apedreado por Libres y Lokos y hubo peleas entre ellos en las calles.

Clásico 102 – Al finalizar el empate sin goles en el Estadio del Tec, se registraron conatos de bronca en las zonas donde se ubicaron las barras de La Adicción, así como los Libres y Lokos, contra los cuerpos policiacos, lo que derivó en varias detenciones. Sin embargo, el mayor problema se dio afuera de la antigua casa albiazul, en la que un aficionado de Tigres fue golpeado hasta quedar inconsciente por varios seguidores del Monterrey y uno de ellos, de nombre Ricardo Calderas, publicó orgulloso en Facebook que él fue uno de los agresores, pero después de 25 días fue capturado.

Clásico 66 – En el torneo de Invierno del 2001, Rayados y Tigres se enfrentaron en el Estadio Tecnológico el sábado 20 de octubre y tras un empate sin goles en la cancha, la nota se dio por la violencia.

Los barristas se encontraron a la salida del Tec y se desató la que se considera la primera gran batalla campal entre ambos grupos radicales desde su origen en 1998, en una verdadera guerra en varias cuadras a la redonda del inmueble, en la que volaron envases de cerveza, piedras, pedazos de banqueta y tambos de basura.

El momento trágico de la noche llegó cuando el policía antimotines, Juan Carlos Muñiz, recibió una pedrada en uno de sus ojos y lo hirió de gravedad, perdiendo el órgano a pesar de los esfuerzos de los médicos en el hospital donde fue atendido.

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