Nani dejó cerca de Octavos al Sporting

De nuevo guiado por un sublime Nani, el Sporting de Lisboa venció este martes al Maribor esloveno (3-1), y quedó en el segundo puesto del Grupo G y se puso a un solo punto de los Octavos de Final...
De nuevo guiado por un sublime Nani, el Sporting de Lisboa venció este martes al Maribor esloveno (3-1), y quedó en el segundo puesto del Grupo G y se puso a un solo punto de los Octavos de Final de la Champions League.
 De nuevo guiado por un sublime Nani, el Sporting de Lisboa venció este martes al Maribor esloveno (3-1), y quedó en el segundo puesto del Grupo G y se puso a un solo punto de los Octavos de Final de la Champions League.
Estadio José de Alvalade, ante un lleno (Reuters) -
  • Sporting está a un punto de distancia del Schalke

De nuevo guiado por un sublime Nani, el Sporting de Lisboa venció este martes al Maribor esloveno (3-1), y quedó en el segundo puesto del Grupo G y se puso a un solo punto de los Octavos de Final de la Champions League.Asegurada la Europa League, el Sporting, con siete puntos, depende de sí mismo para alcanzar los Octavos, pues el Schalke 04 es tercero con cinco, después de caer con estrépito ante el ya clasificado Chelsea (0-5), entrenado por el portugués José Mourinho.Los lisboetas, a los que solo dejaría fuera una derrota en Londres y un triunfo a domicilio del Schalke ante el Maribor, sellarán el pase a octavos sin depender de terceros si puntúan en el complicado Stamford Brigde.El partido, en el que anotaron por los lusos Carlos Mané (minuto 10), Nani (35) y Slimani (65), acabó 50 minutos más tarde de lo previsto, hasta que se arregló un fallo eléctrico en la iluminación del estadio José Alvalade, detectado en el intermedio.Dos protagonistas de la victoria ante el Schalke (4-2), en la jornada anterior, se empeñaron en copar portadas de nuevo.El lateral zurdo brasileño Jefferson hizo de nuevo de Roberto Carlos y apuró hasta la línea de fondo para servir al canterano Carlos Mané, que solo empujó el balón.Minuto 10 y el Sporting estaba aliviado de la presión de romper el empate inicial ante un rival incómodo como el Maribor, organizado y rocoso.Con un dominio del balón claro, los locales pudieron instaurar el ritmo que más les convenía.Movieron el cuero de una banda a otra y buscaron a su Fórmula Uno particular, Nani.El extremo portugués cedido por el Manchester United se puso de nuevo el traje de gala en Europa.En los primeros minutos, se deshizo de dos contrincantes con un prodigioso control, recorrió 20 metros entre piernas de defensas y sirvió a Carlos Mané, que no estuvo a la altura de la genialidad y mandó un pase con demasiada potencia.Pero al luso-caboverdiano, que acaba de cumplir 28 años, le quedaban reservas para maravillar.En una jugada que evocó a las de los colegios -cuando un niño muy superior al resto regatea a quien se le pone en medio-, entró en diagonal en el área grande, y, entre gambeteos y simulaciones, remató sin éxito.No obstante, el rebote procedente de la defensa le cayó y le sirvió para hacer gala de su prodigiosa técnica en otra tanda de engaños.Entre tres defensas, logró el hueco necesario para fusilar al Handanovic y agrandar el marcador en el 35.Como buen sufridor, el Sporting dio oxígeno a los visitantes en su primera jugada de peligro real.El lateral zurdo Mejac se vistió de Jefferson y puso un centro envenenado en el área, de esos que un simple toque puede acabar en gol.Luka Zahovic, hijo de Zlatko Zahovic (exjugador de Valencia y Benfica), no llegó por poco, pero sí lo hizo Jefferson, que marcó en el 41 en propia puerta.Después de estar parados cerca de una hora por el fallo en la iluminación del estadio -que no se apreciaba a primera vista-, ambos equipos pudieron iniciar el segundo tiempo.Los visitantes lo comenzaron menos fríos que los locales, dando sensación de mayor ánimo ofensivo.Sin embargo, un error de Mejac propició una internada de João Mário, cuyo centro lo mató de cabeza Nani -quién no- y la 'asistencia' la remachó Slimani en el 65.El Sporting aún dispuso de tres buenas ocasiones para acabar con un marcador abultado, pero le pudo la condescendencia.

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