Inter cambió orden en Europa, aunque Messi prolongó su brillo

La reconquista del Inter, 45 años después, en la Champions League 2009-2010, desvela un cambio de orden en el dominio competitivo, la implantación de un nuevo estilo diverso al exhibido por el...
 La reconquista del Inter, 45 años después, en la Champions League 2009-2010, desvela un cambio de orden en el dominio competitivo, la implantación de un nuevo estilo diverso al exhibido por el anterior Campeón Barcelona.
Madrid, España (Reuters) -
  • Italia comparte con España la condición de país más laureado

La reconquista del Inter, 45 años después, en la Champions League 2009-2010, desvela un cambio de orden en el dominio competitivo, la implantación de un nuevo estilo diverso al exhibido por el anterior Campeón Barcelona y la vuelta del futbol italiano a la primera línea del panorama internacional.

Tras dos años sin protagonismo alguno, sin presencia entre los Semifinalistas de representante alguno desde que el Milán ganó al Liverpool la Final del 2007, el Inter ha devuelto al futbol transalpino a la cima de los éxitos.

Ahora, Italia comparte con España la condición de país más laureado en la competición europa por equipos más importante. Doce triunfos cada uno. Pero mientras los españoles alimentan sus números con nueve Finales, los equipos italianos presumen de 14 Subcampeonatos.

El técnico portugués José Mourinho ha impuesto su doctrina. Ha reabierto el debate. El Inter, con un trayecto lleno de dudas, sospechoso por el juego y eficaz en cuanto a los resultados, logró en el Estadio Santiago Bernabeu, en la Final (por vez primera en sábado) ante el Bayern Munich (2-0), un histórico triunfo que le ha cargado de razón.

Igual que hiciera el Barcelona, pero con una propuesta menos vistosa y espectacular, el Campeón italiano se sostuvo en un proyecto que ha ido de menos a más. Un recorrido distinto al azulgrana que le ha deparado un saldo similar. El triplete. Liga y Coppa de Italia y Champions League.

Y eso que mientras el trayecto del equipo español mantenía una regularidad y una solvencia pasmosa, el conjunto “Neroazzurri” levantó sospechas e incertidumbre. En la Fase de Grupos, por ejemplo, en la que sólo fue capaz de ganar dos de sus seis partidos, se encontró más de una vez contra las cuerdas. A orilla del adiós.

Especialmente llamativo fue el jugado en Kiev ante el Dynamo (1-2), en la penúltima Jornada de la Fase de Grupos, donde perdía a cinco minutos del final hasta que llegaron los goles del holandés Wesley Sneijder y del argentino Diego Milito.

Y no menos en la última Jornada, en su campo frente el Rubin Kazan, cuando no había más remedio que ganar si quería sobrevivir en Europa y acceder a los Octavos de Final.

La fragilidad e irregularidad del cuarteto, el Rubin y el Dynamo, facilitaron la tarea del Inter, superado por el Campeón, el entonces intratable Barcelona.

La autoestima del Inter se revitalizó en las eliminatorias directas. Mourinho calculó bien las fuerzas y los recursos del equipo. Tumbó en Octavos al Chelsea, uno de los favoritos. Manejó la situación en el Giusseppe Meazza (2-1) y sobrevivió a la fortaleza de Stamford Bridge, donde también se impuso por 0-1.

Despachó en Cuartos al CSKA Moscú en otra demostración de cálculo de fuerzas. Se impuso en los dos partidos por 1-0. Implantó su experiencia y el talento de sus futbolistas ante el entusiasmo ruso.

Su prueba de fuego fue la Semifinal, ante el todopoderoso Barcelona. Le gusta a José Mourinho manejarse en situaciones como esas. Reconoció que está en su "hábitat natural". Sobre todo si el rival es el azulgrana, con el que mantiene un permanente intercambio de cuentas por saldar.

El luso dejó en evidencia tácticamente al equipo de Pep Guardiola. No se desmoronó a pesar de la repercusión de su adversario y se impuso como local por 3-1 a pesar de que fue el equipo español el que tomó la delantera.

En la vuelta impactó. Con una perfecto ejercicio de demostración defensiva cortó todas las vías y alternativas del Barcelona. A pesar de contar con un hombre menos desde los primeros minutos por la expulsión de Thiago Motta. Sobrevivió al empuje azulgrana. Y sólo en el tramo final encajó un gol, que no privó al portugués de pasear su triunfo por el Camp Nou y llevar al Inter al lugar donde tanto ansió.

En la Final de la Champions League, ante el Bayern Munich. La situación se repitió. Dio el balón al equipo alemán, con una propuesta más de ataque. Pero se llevó la Copa.

El Bayern Munich de Van Gaal, no obstante, merece un reconocimiento especial. Se encontró al borde de la gloria cuando apenas contaba en las apuestas. Salió vivo de un recorrido abrupto, un camino que le situó en la frontera del adiós precipitado pero que terminó por reubicarle en el tramo final de la lucha por el título.

El triunfo del Inter y la explosión del argentino Diego Milito en un escaparate con la Final de la Champions League no aplacan el brillo mantenido por Leo Messi, erigido como máximo artillero de la competición por segundo año seguido.

Los cuatro tantos marcados al Arsenal por el considerado mejor jugador del mundo, le instauraron en la cima de los artilleros del Viejo Continente por segundo año consecutivo. Con un gol de distancia respecto al portugués Cristiano Ronaldo, estancado desde los Cuartos de Final y el croata Ivica Olic, del Bayern. Milito, que marcó los dos tantos de la Final, acabó el recorrido competitivo en la cuarta plaza, con seis dianas.

Mientras el Barcelona se quedó en puertas de situarse como el primer equipo en conquistar dos Champions League consecutivas desde que se implantó el nuevo formato, a pesar de disputar este año su tercera Semifinal seguida, otros candidatos echaron al traste sus expectativas de mala manera y de forma precipitada.

Fue el caso del Juventus y el Liverpool, especialmente. Dos clásicos que entre ambos acumulan siete Copas. Dos del equipo italiano y cinco del inglés. Ni siquiera superaron el corte inicial, la Fase de Grupos y fueron condenados a disputar la Europa League.

Decepcionante resultó también el papel del Real Madrid, estancado de nuevo en los Octavos de Final a pesar de su nuevo ambicioso proyecto. Seis años acumula el equipo blanco sin alcanzar, al menos, los Cuartos. Especialmente dolorosa en este ejercicio. Con la Final del Bernabéu en el fondo.

En ese tramo cayeron también el Chelsea y el Milán. Pero ante rivales de enjundia. El Inter y el Manchester United, respectivamente. Ni siquiera la apuesta de Cristiano Ronaldo, la contratación más cara hasta el momento, cambió la historia reciente del Real Madrid.

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