Pasaron aficionados de la alegría a la frustración en el Allianz Arena

Una increíble traslación vivieron esta noche los miles de aficionados que prácticamente llenaron el Allianz Arena, con capacidad para 70 mil personas, al pasar de la alegría a la frustración tras...
 Una increíble traslación vivieron esta noche los miles de aficionados que prácticamente llenaron el Allianz Arena, con capacidad para 70 mil personas, al pasar de la alegría a la frustración tras la derrota del Bayern Munich.
Munich, Alemania (Notimex) -
  • Milito acabó con todos los preparativos de un gran festejo

Una increíble traslación vivieron esta noche los miles de aficionados que prácticamente llenaron el Allianz Arena, con capacidad para 70 mil personas, al pasar de la alegría a la frustración tras la derrota del Bayern Munich por 0-2 ante el Inter de Milán.

Desde horas antes de que iniciara el encuentro en la cancha del Estadio Santiago Bernabéu de Madrid, España, se empezó a vivir una gran fiesta con la ilusión de los aficionados por ver campeón a su equipo en la Champions League.

Con una gran devoción siguieron segundo a segundo las acciones del encuentro a través de dos pantallas gigantes y accionaron como si estuviesen ahí en el mismo graderío del escenario madridista.

Silbaron a los del equipo contrario cuando ingresaron al campo para el primero y segundo tiempo y recibieron con un estruendoso aplauso a los del cuadro bávaro, silbaron y abuchearon cuando los italianos conducían el balón o en la repetición ratificaban una falta en contra de sus futbolistas.

Luego de la anotación de Diego Milito al minuto 35, como que bajaron los ánimos, para recuperarlo con el inicio del segundo tiempo que arrancó varios alaridos, sobre todo con el disparo de Hamit Altintop, al 54, y de Arjen Robben, al 64, que en forma espectacular el arquero atajó en el primero y en el segundo hizo una buena desviada.

Pero Milito acabó con todos los preparativos de un gran festejo al anotar el segundo tanto de la noche al minuto 70, para convertirse en el aguafiestas y la felicidad de un grupo de jovencitas que festejaron con gritos y brincos la inminente coronación de su equipo.

Casi enseguida empezaron a irse los aficionados de las gradas, con la ilusión acabada de ver a su equipo obtener por quinta ocasión la "Orejona", mientras que los más se quedaron a soportar con angustia el ir de cada segundo sin poder abrigar muchas ilusiones.

Pero todavía hubo tiempo para recriminaciones e insultos para el árbitro cuando marcó alguna falta en contra, porque al final alguien debía cargar con la frustración de esas caras que perdieron paulatinamente la alegría para ponerse un tanto tristes y marchitas por la derrota ante el Inter de Milán.

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