Messi, el chaparrito más grande del mundo

Lionel Messi tiene un pacto divino con el balón. El jugador argentino fue el hombre más importante para el Barcelona en un juego colectivo excelso dentro la Final de la Champions League frente al...
 El festejo de Messi lo decía todo
Estadio Wembley -
  • El argentino se cargó al Manchester con una prodigiosa exhibición en la catedral del futbol

Lionel Messi tiene un pacto divino con el balón. El jugador argentino fue el hombre más importante para el Barcelona en un juego colectivo excelso dentro la Final de la Champions League frente al Manchester United. Ese pequeñito futbolista que apenas alcanza el 1.69 de estatura resulta que es el más grande de este planeta. La defensa del cuadro inglés le tuvo tanto respeto y se asustó a tal grado al verlo mover el esférico con una facilidad increíble que sólo le faltó sacar en hombros al atacante azulgrana. En la catedral del futbol mundial, Wembley, Messi enloqueció a los “Red Devils” con esa clase y calidad que lo hace estar por encima del resto de los mortales de este deporte, porque el sudamericano posee una pierna izquierda prodigiosa que le permite acariciar el balón como si fuese una deidad. Es como si el esférico cobrara vida y buscara refugio en Lionel porque es el que lo mima y trata como ninguno. Este sábado se cargó al Manchester con una notable exhibición que le valió ser el Mejor Jugador del Partido. Desde luego que Messi no es todo el Barcelona, pero sí el más importante, porque el balón prácticamente pasa siempre por sus pies en los ataques del conjunto catalán, y después se asocia de maravilla con Iniesta y Xavi, así como con Pedo y Villa. También fue la válvula de escape para desahogar el juego cuando no había tanta claridad hacia adelante. Con esos cuatro compañeros del medio campo para el frente manejó a placer los tiempos y el ritmo del juego ante un Manchester que nunca supo cómo frenarlos. Cuando se le pudo complicar el trámite al Barcelona, Messi apareció para mandar un zurdazo desde afuera del área para poner en ventaja a su equipo de manera definitiva al minuto 54. Fue el 2-1 que venció al veterano arquero Edwin van der Sar y el golpe del que ya no se levantó la escuadra británica. Entre tantas estrellas dentro de la cancha, Messi fue la más deslumbrante, el elemento clave para liquidar el duelo y para que el Barcelona conquistara la cuarta Champions League de su historia.

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