'Merengues' celebraron en la Cibeles del DF

"Que bote la Cibeles, que bote la Cibeles", fue la indicación a coro y de inmediato los aficionados con playeras del Real Madrid comenzaron a brincar alrededor del monumento que literalmente se...
Ciudad de México -
  • Mexicanos y españoles celebraron el triunfo de la Champions

"Que bote la Cibeles, que bote la Cibeles", fue la indicación a coro y de inmediato los aficionados con playeras del Real Madrid comenzaron a brincar alrededor del monumento que literalmente se movía por los brincos.

Fue el inicio del festejo para decenas de aficionados del equipo “Merengue” que esta tarde presenciaron el triunfo 4-1 de su equipo ante el Atlético de Madrid en la Final de la Champions League, celebrada en Lisboa.

Españoles y mexicanos compartían cánticos dedicados al equipo “Colchonero” o al Barcelona, acérrimo rival de los blancos.

"Culé cabrón, saluda al Campeón", "Barça el que no brinque" y hasta el "Cómo no te voy a querer" fue entonado por todo tipo de seguidores.

José Miguel es español y desde que nació, según recordó, apoya al Real Madrid, ahora lleva un año en México y le tocó disfrutar de esta copa aquí.

"El final del juego ha sido una película de terror, yo ya estaba apagando la televisión, pero Ramos nos ha vuelto a salvar y en la prórroga se ha visto que el Madrid era muy superior. El Atlético no ha hecho nada, ha sido un fallo de Casillas", dijo.

Hubo quien iba prevenido y vestía ya su camiseta de "A por la Décima" como fue el caso de, quien confesó que dicha indumentaria le había sido enviada des de Madrid.

"Hay que anticiparse a todo el mundo para celebrarlo bien"

"Hay que anticiparse a todo el mundo para celebrarlo bien", dijo mientras celebraba con sus amigos la Décima "Orejona" que conseguía el Club de sus amores.

"La afición y todo está muy bien aquí, lástima los policías que nos quitan, pero está muy bonito", señaló sobre el operativo policial que impidió a los seguidores subirse a la fuente.

Así transcurrieron más de dos horas después del partido hasta que la torrencial lluvia dispersó a los aficionados que estaban dando vueltas al monumento entre chorros de cerveza e incluso de Champagne.

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