Vivió el 'Piojo' noche de euforia y respaldo

El partido dio para eso y más. Miguel Herrera volvió a ser el que se deshace en los festejos y quien independiente al resultado podrá saberse respaldado por sus jugadores.
El partido dio para eso y más. Miguel Herrera volvió a ser el que se deshace en los festejos y quien independiente al resultado podrá saberse respaldado por sus jugadores.
 El partido dio para eso y más. Miguel Herrera volvió a ser el que se deshace en los festejos y quien independiente al resultado podrá saberse respaldado por sus jugadores.  (Foto: Notimex)
Estadio Bank of America, Charlotte, Carolina... -
  • El DT sintió el respaldo de sus pupilos

El partido dio para eso y más. Miguel Herrera volvió a ser el que se deshace en los festejos y quien independiente al resultado podrá saberse respaldado por sus jugadores.

Estos últimos parecían sentirse en deuda. Primero con la afición por todos los empates y goles fallidos de los últimos en deuda, pero también hacia el entrenador.

El gol de Paul Aguilar con que México abrió el marcador fue como un pago, una celebración para sacarse espinas que sirviera como válvula de escape porque el "Piojo" ha cargado con varios lastres últimamente, desde el fracaso en Copa América hasta las críticas por sus exabruptos extracancha.

Todo ello quedó por un momento en el olvido gracias a un abrazo multitudinario de todos sus pupilos. El estadio explotó en júbilo junto a Herrera, que festejó el 1-0 señalando con ambas manos a Paul Aguilar, uno de sus incondicionales desde que estaba en el América.

El lateral corrió de regreso por su banda en una celebración llena de ritos y mensajes. Primero trotaba simulando tocar una flauta, luego se detuvo para ofrecer su exótico y contorsionado baile mientras sus compañeros lo rodeaban, para luego pasar por el área técnica mexicana.

Ahí abrazó a Miguel Herrera, luego llegó el resto de los jugadores de cancha y fue el Capitán Andrés Guardado quien volteaba a la grada y con enorme sonrisa señalaba al entrenador. Guardado llamó con la mano a los jugadores de banca, quienes completaron el abrazo con más de 20 personas y el "Piojo" al centro.

Pero conforme el partido se volvió frenético, el DT también vio como un vaso de cerveza le cayó al lado para que uno de los masajistas le retirara.

Con el 2-3 que puso arriba a Trinidad sólo se meció el cabello mientras interrumpía las indicaciones para el "Tecatito" y al final con el 4-3 que al 90' parecía el triunfo repitió su imagen casi icónica, la del entrenador que extiende la quijada hasta lo último para celebrar una anotación.

Pero todo terminó en empate y apenas escuchó el silbatazo final se dirigió hacia el árbitro para reclamar quizás el poco tiempo de compensación. El público vivió una noche frenética y pareció irse feliz, no así Herrera quien vivió una nueva noche de frustración aunque al menos por momentos dejó salir las emociones contenidas.

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